Autor: Izquierdo Ferigüela, Antonio. 
   La última palabra     
 
 El Alcázar.    24/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

la ventana indiscreta

LA ULTIMA PALABRA

LEO en un periódico de la tarde una síntesis expresiva sobre la sesión histórica de las Cortes Españolas: "una inmensa mayoría de procuradores, junto a los albaceas del pasado, firmaron el acta de defunción de un Régimen". La definición es perfecta. De algún modo el pasado concluyó el 18 de noviembre de 1.976.

No creo, sin embargo, que el futuro haya comenzado. Por lo pronto, no se´ hacia donde va España. Resolver esta incógnita con el fácil expediente de que España va hacia una democracia me parece tan poco convincente como cuando me aseguraban que España vivía en una democracia. Si uno a esta duda, que es bien práctica y poco transcendente, el hecho de que quienes afirman lo uno y lo otro son los mismos, el dilema adquiere proporciones casi dramáticas. No se hacia donde va España, aunque sí vea con una discreta claridad el camino del Gobierno.

Y conste que esta aseveración tiene explicaciones más profundas que las que pudieran concitarse en el viaje del señor Presidente a Portugal. Entiendo que el señor Suárez González irá, satisfecho, para explicar como, a su manera, hizo posible el 25 de abril en España, sin tanta sorpresa como se hizo en Lisboa, y, acaso, para recriminar a los más impacientes del país hermano la prisa que se dieron en quemar nuestra sede diplomática hace solo un año. He aquí, sin embargo, dos circunstancias que disocian el 25 de abril de 1.974 del 18 de noviembre de 1.976: en aquella fecha fue derribado un Régimen y hubo alegría en las calles. En la segunda, ha sido entregado un Sistema y la única presencia popular que se registró, para dar testimonio de júbilo, motejo de traidores a quienes hicieron viable la transición.

El Gobierno va hacia un liberalismo multipartidista y parlamentario y para ello ha tenido que desdeñar un Sistema orgánico, como quién se desprende de un armatoste inservible y trasnochado. He leído, en una de las múltiples revistas que ahora se editan una noticia en que se aludía a los "siete magníficos, y "EL ALCÁZAR". En esa publicación, se me atribuía una posición "antirreformista". Pues bien, no.

Ni yo soy antirreformista ni aquí se ha reformado nada, sino que se ha destruido todo. He señalado, como testigo, que el fusilamiento del Estado lo llevaron a cabo un pelotón de políticos mediocres, nacidos y criados en el Sistema. Es como si la llamada discrepancia generacional hubiera tomado cuerpo a nivel de instituciones, pero llevada a sus extremas consecuencias. Los hijos discuten con sus padres, pero, de ordinario no les fusilan. No me ocuparé más de la reforma o de la destrucción o del cambio de etiqueta, como se dice en la calle.

Procuraré atisbar, desde la modestísima posición en que me encuentro, el rumbo de España, porque de verdad todavía no se hacia donde ya. Ni tremendista, ni ensimismado. No seré yo quien escriba ni una línea aconsejando lo que los españoles deben votar, ¡allá los españoles!.

Mi testimonio fue sobre los promotores y no sobre quienes han de decidir en referendum. Creo en la soberanía popular, aunque esa soberanía quede limitada por las manipulaciones informativas y por los lavados de cerebro colectivos. Me limitaré a ser espectador de la propia suerte de un pueblo que, por lo pronto, ha visto borrada su presencia de los escaños de las cámaras Legislativa y Política, del Consejo del Reino y de todos los lugares donde el Dictador exigió aquella presencia decisiva. No se donde va España: ojalá encuentre en el nuevo camino constitucional su destino más fecundo; por experiencia no va a quedar porque, en lo que va de siglo, esta será nuestra cuarta Constitución.

Los políticos del Sistema fenecido cumplieron su misión. Si la voz acusativa que se oyó en la Plaza de Oriente, reflejase una verdad, les deseo más suerte a la hora de la recompensa que la que tuvieron aquellos capitanes de Viriato que al acudir sumisos a la autoridad, escucharon el inapelable e irónico juicio de que Roma no pagaba traidores. Eso es la anécdota, lo categórico es que ha comenzado el futuro. Que nos sea leve.

Antonio IZQUIERDO

 

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