Hacen falta pactos     
 
 Ya.    30/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

30-XII-76

Hacen falta pactos

EMPAÑA esto en un momento delicado y difícil, ante una situación económica que si hoy es mala será lógicamente peor dentro de unos meses y que puede poner al Estado en poco tiempo en situación de bancarrota, con una sociedad a su vez empobrecida y desartificiada.

ESTA situación exige una política enérgica y realista, un Estado fuerte, el fortalecimiento de la autoridad y de la ley. Pero un Estado no es fuerte porque reprima; la fuerza de un Estado consiste en su autoridad, y la autoridad a su vez procede de que los ciudadanos estén conformes con lo que el Estado hace. El Gobierno actual se resiente del forcejeo entre la legalidad, la ilegalidad y la tolerancia a lo largo de este proceso de transición.

fuerza sólo puede dársela el triple pacto: económico, social y político. El primero hace falta porque ciertas medidas no pueden esperar hasta las nuevas Cortes. Mas para que el Gobierno pueda tomarlas, y sobre todo para que sean eficaces esas medidas, e] Gobierno tiene que negociar previamente con los intereses en conflicto y con las fuerzas políticas del país tanto el proceso electoral como algunas cuestiones políticas esenciales.

LAS fuerzas políticas deben empezar por unirse en grandes partidos, y a esto parece que se va ya. Esas fuerzas políticas son más que la llamada oposición, pero se puede afirmar que ningún arreglo será posible si no hay acuerdo entre Gobierno y oposición para un cambio que no puede ser simplemente un arreglo circunstancial para ir tirando ni una componenda. Si ese acuerdo no se consigue estará en peligro no ya la reforma, sino la misma convivencia nacional.

HACE falta generosidad, que todos sacrifiquen en el orden personal lo que sea y que pongan el interés nacional por encima del interés de grupo.

¿Se puede esperar que se consiga todo eso?

UN buen síntoma es el siguiente: este editorial lo hemos elaborado en su integridad con textos tomados casi literalmente de dos recientes artículos de don Licinio de la Fuente y don Enrique Tierno Galván. De nuestra cosecha sólo, hay la selección y ordenación de los textos, pero podemos asegurar que, lo mismo que los textos escogidos, los dos artículos, en vez de oponerse, son complementarios. Pues bien: si dos personalidades políticas tan diferentes en sus ideologías coinciden notoriamente, ¿no debemos confiar en que el sentido común se imponga a todos para resolver conjuntamente unos problemas que son comunes y cuyas consecuencias recaerían´ sobre iodos por igual?

 

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