Autor: Orive Riva, Pedro. 
 Enseñanza: se acabó el mito. 
 La gratuidad, inviable     
 
 ABC.    11/06/1976.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

ENSEÑANZA: SE ACABO EL MITO

LA GRATUIDAD, INVIABLE

Por Pedro ORIVE

MHee de familias experimentan estos dfM te angustia anta tos latigazos económfcoa de la reserva de

plaza* y la» cuotas de entrada para el próximo curso en toa colegios de Básica y Bachilléralo,

Simultáneamente, llueven la* circulare* que anuncian, sin sonrojo alguno, unae subidas de precio* a

v«cet casi escandalosa*. La enseñanza se convierte así en el drama del momento. Desde *4 afta 1970

viene señalándose la necesidad de conocer el coste real del puesto escolar, pero, hasta el Instante, nadie

ha sido capaz de lograrlo. Asi que el régimen de conciertos, previsto «ñire la Administración y loa centros

privados, sigue estancado, y cada vez se recrudece más la paradoja entre la gratuidad prometida h«ce seis

años y las subidas de los pagos.

Según estadios realistas de última hora, para extender la gratuIdad a toda ta población, en loa niveles

obligatorios y definidos legalmente como gratuitos —Básica y Formación Profesional de primer grado—,

necesitaría al Estado unos 195.000 millones de pesetas anuales. Algo asi como i* tercera parte del

Presupuesto Nacional. Empresa, por consiguiente, Inviable.

La alternativa que se le presenta al Ministerio de Educación y Ciencia, es Ir al estímulo y fomento de

fórmulas asociativas y cooperativas de padres de familia y profesoras que permitan afrontar socialmente

tas crecientes exigencias pedagógica* y económicas de la educación de tos hijos. En vista de talee

tendencias, la enseñanza ha de dejar de aer un negocio. Cosa que, todavía, y pera bMtantea colegios

—no decimos todo*, porque otros se encuentran al borde del cierre—, sigue vigente. El lucro en este

sector, si tenemos en cuenta los nuevos vientos democratizadores, carece de sentido. Además, deteriora la

Mea de comunidad escolar. El único y gran beneficio que puede obtenerse e* la formación de la persona

humana.

La gratuidad debe concretarse a quien la necesite y la quiera. El hijo del obrero, indudablemente, será su

primer destinatario y habrá de lograrse que pueda actualizarla tanto en un centro público como privado. El

Estado, si respecto, aceptará el reto de ofrecer la mejor calidad posible de enseñanza, para que los

alumnos no acudan a su* aula* por recurso, sino con* vencido* de su óptima eficacia.

Llegó la hora en la educación, como en atrás faceta* de la España actual, de motarse de verdad. El

Estado, que Incremente esos 13.400 millones anuales de subvención a la privada para que los colegios

deprimidos económicamente puedan vivir, y loa padres pudientes que, a través de los colegio* restante*

—erradicado el lucro— y de la vía asociativa, se encaren con el problema de la educación de su* hijo*.

Y todos ellos, que no olviden al profesorado, pieza clave dei proceso, con demandas económicas y

participa Uvas acorde* a la transición que el pate viene experimentando. Soto asf, al final, conseguiremos

lo que Importa: elevar la calidad educativa para la mejor formación humana de lo* muchachos.—

P. O.

 

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