Autor: López Díaz, Francisco J.. 
   Nueva política pesquera     
 
 Pueblo.    01/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

NUEVA POLÍTICA PESQUERA

Francisco J. LÓPEZ DÍAZ

ESTAMOS en la hora justa de SOrtS-derar nuevos modos de tratamiento más resolutivo y conveniente a muchos de los aspectos más importantes de la vida económica y la pesca es quizá una de las actividades más características que requieren con urgencia un nuevo modelo de marco institucional. El actual, data de una época en la que España era una nación sin apenas trascendencia internacional en el sector, a pesar de sus 1.771 millas de costa marina y de su indiscutible vocación marinera.

*La actividad de nuestro sector pesquero se disparó hasta cotas incalculables. De ser comparsas de xescaso relieve, pasamos a ser protagonistas de primera línea en el concierto mundial pesquero; de no ser nadie pasamos a ser tercera potencia mundial con presencia discutida, pero real, en todos los océanos y mares donde sea factible pescar.

De ser un subsector primario, de escaso relieve en el conjunto de la actívfütfQ económica nacional, pasamos a ser un subsector que aporta a la dieta nacional más de 1.600.000 toneladas al año de alimentos del máximo valor proteico. Un subsector que alcanza valores añadidos superiores al de toda la producción nacional de cereales, que es seis veces superior al de leguminosas, que PS similar al de toda la producción lechera nacional, que alcanza el doble de toda la producción forestal, o que tiene una participación similar al de toda la producción minera. Que produce, en definitiva, inversiones superiores a los 125.CCO millones de pesetas, y que tiene un efecto multiplicador incalculable sobre ocupación laboral, industrias de transformación, redes comerciales. pr^duccWn de bienes industriales, actividad de astilleros, etc.

*Una actividad de tsJ naturaleza no puede estar por más tiempo monta-di al socaire de la intrepidez, arrojo, ndfx-io y buena suerte .de un Director General, o´je d«bp, desde >m raquítica r´.ptr "OTn.":, haci´r Jwfiosibie es£rir«a, cors-vov,>-;pnd_o y vsnc´endo, con más tic siete Ministerios dist?rtos, dnsd>? los cusías se regula e int»rvienp en muchos de. los n^pectos >3e la ¡^t´vjdad pesquera. As! tenemos Obras Públicas, sobre la actividad de las lonjas pesqueras, el de Trabajo, sobre el Instituto Social de la Mana: el de Marina, sobre permisos, roles, vedas, normativas, etc.; el de Educación, a través de Investigaciones Científicas sobre 1» indispensable investigación pes-puera: el de Industria, sobre normativa de construcciones navales; el de Asuntos Exteriores. sobre relaciones con países de transcendente interés pesquero, etcétera.

i> La reo´ente historia nos demuestra ^T lo trágicamente insuficiente que re-r.ulta nuestro marco institucional pesque-ro. Los intereses del sector no han estado en absoluto presentes en el desgraciado «affaire» del Banco Sahariano, en nuestras relaciones con países de reciente alumbramiento y fuerte incidencia pesquera como Angola. Mozambique, Mauritania o en otros de más larga historia, pero no menor interés en pesca, como Norteamérica, Canadá, países del Mercado Común, Sudáfríca. países de Hispanoamérica, etc. Sitio* donde nuestros pescadores se han vi«to postergados en beneficio de otros pescadores recién llegados, pero con un fuerte y decidido apoyo por parte de sus gobiernos, tales como los japoneses, cubanos, polacos, rusos, etc.

*E1 tema pesquero está pasando la más importante y trágica crisis de su larga vida. De un acertado y adecuado planteamiento en el inmediato futuro que nos aguarda, depende el seguir siendo una nación autoabastecida y potente en la actividad extractiva pesquera mundial, o prepararse a sufrir una tremenda agonía que desemboque en una quiebla generalizada del sector, que nos haría depender de terceros en nuestras necesidades crecientes de alimentos marinos, con lo que ello representa de perjuicio definitivo de nuestra balanza comercial.

Es imprescindible un Ministerio de Recursos Naturales o de Agricultura y Pesca, que atienda, a través de los suficientes canales organizativos, toda la anchísima problemática de tal actividad.

Asi tendríamos unas Direcciones Generales de Pesca de Larga y Media Distancia, de Pesca de Bajura, de Investigación y Cultivos Marinos, de Comercialización Pesquera, etc. Hombres hoy con suficiente y probada eficacia en la gestión de la política pesquera, como para no dudar ni por un momento que sabrían encontrar las fórmulas precisas de solución que el caso requiere.

Debemos convenir entonces en la absoluta necesidad de modifcar, desde ahora mismo, todo el sistema institucional pesquero, procurándole un marco eficaz y suficiente, que posibilite el encuentro de tales fórmulas para la solución presente y futura de actividad tan importante y trascendente en la economía nacional.

 

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