Autor: Quiñonero, Juan Pedro. 
 Las diferencias deberán resolverse en Bruselas. 
 Desacuerdo hispano-francés sobre el pacto pesquero     
 
 Informaciones.    21/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

LAS DIFERENCIAS DEBERÁN RESOLVERSE EN BRUSELAS

DESACUERDO HISPANO-FRANCES SOBRE EL PACTO PESQUERO

füf* SOt i»edro QUIÑONERO

PARÍS, 21.

LA situación de la flota pesquera española en aguas francesas de la Comunidad Económica Europea continúa sienáo particularmente grave; unos 1.200 barcos, más de t.QOQ familias, 300 empresas con discreto volumen de negocio, continúan amenazados por una confusa situación jurídica legal que Francia impone no Sin eficaz violencia administrativa.

En los últimos meses, 27 barcas españoles fueron apresados por autoridades francesas, teniendo que desembolsar sumas entre los 40.000 y los 100.000 francos para poder reconquistar su libertad.

Ayer, una representación española, encabezada por nuestro embajador en París, marqués de Nerva, de la que formaban parte el director general de Pesca, señor Bragado, acompañado de diversos asesores jurídicos, se entrevistaron con el director de Relaciones Económicas del Quay >fOrsay, señor Froment Maurice. En esta reunión, según fuentes oficiales españolas, se "confirmó nuevamente la existencia de sustanciales diferencias de interpretación de parte española y francesa respecto a los derechos y obligaciones de ambas partes derivados del acuerdo de pesca hispano-francés de 1967, habida cuenta de la, nueva política pesquera adoptaba por la Comunidad Económica Europea".

El acuerdo firmado hace diez años permitía a la flota española pescar en aguas francesas, sin ningún tipo de formalidades, pudiendo actuar los barcos franceses, recíprocamente, en nuestras costas. Cuando la Comunidad Económica Europea decidió establecer un límite de 200 millas para que ios barcos extranjeros pudieran capturar en las costas de la Comunidad, Francia entendió, uniiateralmente, que estaba en situación de apresar y penalizar a todo barco español que no respetase dicha frontera comunitaria, al margen del tratado bilateral de 1967.

Esta interpretación está costando a la economía pesquera española cuantiosas pérdidas difíciles de evaluar ya que incide, asimismo, en la posibte deaB-parieién de mas de un centenar de pequeñas empresas y en la perajaa ae trabajo >le: mas de 1.000 buques.

PUNTOS NEGOCIADOS

A las siete de la tarde de ayer, la delegación negociadora española consiguió algunos avances:

1. Que se ha previsto la ampliación de licencias de la Comunidad para que otros 124 buques españoles puedan pescar en aguas de la Comunidad. En la actualidad, otra de las graves amenazas que pesa sobre nuestra flota pesquera en el litoral francés, es que sólo puede trabajar con equipos de extracción perfectamente delimitados, y sólo aquellos buques que cuenten con una licencia de pesca, licencia que la Comunidad concede en bloque al Gobierno español, "según su responsabilidad". Las nuevas ampliaciones de las licencias están sujetas todavía a la aprobación por las autoridades de la Comunidad el próximo viernes.

2. Se ha decidido trasladar

al embajador, español en las Comunidades, señor Bassols, la discusión coa las jerarquías comunitarias de si las normas de la C.E.E., que no permiten que nadie pesque a menos´de 200 migas de la costa, deben aplicarse directamente, al margen de los acuerdos franco-españoles de 1967. Francia es particularmente partidaria de aplicar las normas comunitarias.

Las amenazas que pesaban, por este tipo de conflictos, que afectan igualmente a nuestras relaciones con Mauritania y Marruecos, se consideran en fuentes oficiales como "particularmente graves". Hasta los extremos de que se ha creado una comisión interministerial para estudiar los ya tangibles daños que las continuas represalias contra nuestra flota pesquera están causando a nuestra economía.

 

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