Autor: Abellán, Antonio. 
 Crónicas galdosianas del Franquismo. 
 Desde el sillón del espectador     
 
 Informaciones.    03/12/1976.  Página: 20-22. Páginas: 3. Párrafos: 16. 

Crónicas (galdosianas)

del posfranquismo

Por Antonio ABELLAN

«En estas mismas páginas escribí una vez que, releyendo a Galdós en la segunda serie de los «Episodios»,

creí hallarme ante un relato contemporáneo.» Estas palabras de Torrente Ballester, en «Torre del Aire»,

plantean el interrogante de si los españoles estamos empeñados en repetir la Historia. Para examinar esa y

otras cuestiones de interés, conversan aqui diversos intelectuales. En apoyo del testo inspirador, se ha

seleccionado un florilegio de fragmentos galdosianos, con deliberada perspectiva coyuníural.

RESUMEN DE LO PUBLICADO: Fragmentos de «La segunda casaca», «El equipaje del Bey José»,

«Memorias de un cortesano de 1815», «El Grande Orienten, «Los apostólicas», «lUa faccioso más y

algunos frailes menos», «Un voluntario realista» y «El terror de 1824». Conversaciones con Gonzalo

Torrente Ballester, Antonio Gala y Enrique Miret Magdalena sobre nuestros siglos pasados y la

actualidad. Con Enrique Tierno Calvan: «El franquismo fue una dictadura oligárquica», «La presión de la

cultura barroca en la mentalidad popular española llega hasta nuestros días.»

10. DESDE EL SILLÓN DE ESPECTADOR (*)

EL PÉNDULO OPTIMISMO-PESIMISMO» (Benito Pérez Galdós)

\LVADOR y don Benigno hablaban de politica, cada cual según su criterio, su expe¡encía y diversos

conocimientos: el segúnjo, inclinado a las generalidades, a las teoías; el primero, más aferrado a los

hechos / deduciendo, de la Incompatibilidad de éstos con fe idea, desconsoladoras conse;uencias;

Cordero, dejándose llevar del optimismo y confiando mucho en ei entusiasmo, en 13 virtud de los

hombres y la fuerza de ciertas, ideas; Salvador, inclinándose al pesimismo, revelándose muy aleccfcjnado

por la experiencia, creyendo poco en las personas y menos en las ideas verdes y desazonadas. Don

Benigno opinaba que todos los españoles debían abrazar la bandera de ta Libertad, respetando y

enalteciendo siempre la Religión y el trono; admitir todos los progresos del siglo y aplicarlos a las leyes, a

las costumbres, ai vivir y al pensar, evitando tas guerras y colisiones Añadía que si todos los españoles no

gustaban de entrar por este camino, los rebeldes debían ser convencidos a palos, para lo cual convenía que

los "Ubres" se armaran formando una milicia organizada, ni más ni menos que como la famosísima de

Julio del 22, émula de los espartanos en el famoso Arco de Boteros.

Salvador no desaprobaba estas (deas; pero fiaba poco en ´os buenos Propósitos >&**tos que pensaba

Tcomo *»u amigo.

fiaba también poquísimo en la Milicia, en los palos de la Milicia y en la soñada concordancia entre la

Libertad y la Iglesia. Declarando todo su pensamiento, aseguró que no esperaba ver en toda su vida más

que desaciertos, errores, luchas estériles, ensayos, tentativas, saltos atrás y adelante, corrupciones de los

nuevos sistemas, que aumentarían los partidarios del antiguo: nobles ideas bastardeadas por la mala fe, y

el progreso casi siempre vencido en su lucha con ta ignorancia

—Los días mejores —dijo señalando con su bastón el horizonte— están aún tan lejos que seguramente ni

usted ni yo los veremos La reforma será lenta, porque el mal es grave y profundo, y sólo se ha de curar

trabajándose a sí mismo. Pienso vivir alejado de toda acción política. Estoy abrumado de experiencias, he

visto mucho; cumplí mi misión. Hay mi! caminos abiertos por donde pueden lanzarse los hombres

nuevos. Los que no lo son deben quedarse a un lado mirando y viviendo Mi ideal está lejos. El tiempo le

tiene tan guardado aún que no se te vislumbra aquf por ninguna parte. Pero vendrá, y aunque no nemos de

ver esa realidad, digna de ser admirada desde aquí nos consuela el penetrar con" e! pensamiento en un

porvenir oscuro, y contemplar las hermosas novedades de a España denuestros nietos. En tonto, no puedo

tener entusiasmo como usted, porque no creo en ei presente.

Me parece que asisto a una mala comedia. Ni aplaudo ni silbo. Callo, y quizá me duermo en mi luneta.

No tengo que soñar en mí felicidad doméstica, que ya es un hecho positivo; soñaré con ese porvenir

lejano de nuestra Patria, con ese tiempo, querido amigo mío, en que la mayoría de los españoles se reirá

de la angelical inocencia política de usted.»

(*) El título es nuestro. El fragmento corresponde a «Un faccioso más y algunos frailes menos». (A toro

pasado, encarna en Salvador Monsalud, la plácida sabiduría del escéptico.)

LAS FUERZAS PROGRESIVAS NUNCA GOBIERNAN» Enrique Tierno Galván

,.—Profesor. ¿por qué fracasan los constitucionalistas de 12 y luego los liberales del trienio? O ampliando

!a pregunta, ¿por qué la izquierda española, entendido el término en toda su relatividad histórica fracasa

siempre?

E. T.—Es una pregunta muy difícil, porque es una pregunta muy general. Podrían darse respuestas de

carácter absoluto: podría decirse que et liberalismo fracasa y culpar de ello a alguna institución concreta,

como el Ejército, la Iglesia o los terratenientes; pero, desde el punto de vista del materialismo histórico, el

fracaso de lo que usted llama liberalismo (vamos a llamarle, si le parece, fuerzas progresivas), el fracaso

de las fuerzas progresivas en España corresponde, en general, al proceso de toda Europa; esto es difícil de

explicar y necesitaría un largo proceso de charla. La ideología dominante se manifiesta en grandes

instituciones, como son et Derecho, la Religión, etc.; esto está definiendo al hombre en un determinado

momento, pero cierto sector, que vive bajo el peso de estas grandes definiciones, intenta, a través de la

crítica de ellas y de los grandes supuestos de la ideología dominante, crear una ideología nueva

antagónica de la primera, de tal manera que se establece una relación dialéctica entre ta ideología

dominante y una antiideología de carácter parcial, que responde a lo que va a ocurrir, que es una especie

de avanzada. El proceso de esta ideología es casi siempre de fracaso, porque siempre está proyectada en

relaciones de futuro. Esto ha ocurrido, a mi Juicio, con los liberales en España; cuando eran fuerzas

progresivas y tenían su meta ideológica proyectada en el futuro, el presente les en contrario, y, cuando al

futuro en que esa Ideología debía triunfar Hegaba, ésta habla sMo .absorbida ya por el proceso de

transformación de la gran ideología envolvente y aparecía una nueva ideología de futuro de carácter

progresista. De modo que yo no creo que haya habido fracaso del liberalismo, sino el proceso normal de

toda ideología. La ideología envolvente se realiza sobre todo a través de las fuerzas conservadoras, y es la

que normalmente triunfa, mientras las fuerzas progresivas se proyectan hacia el futuro y son normalmente

vencidas, precisamente porque su misión es lograr el futuro. Este proceso se ha dado en la Revolución

francesa e incluso en revoluciones más modernas; para que no fuese así tendríamos que cambiar los

modelos de producción. El gran movimiento patriótico español, cuando la invasión francesa tuvo un

carácter de progresivo y de reaccionario, de pasado y de futuro, en algunos verdaderamente

revolucionario; k> que quedó y lo que se impuso fue la ideología general englobante, con todo su enorme

peso institucional; lo que disminuyó y se proyectó hacia el futuro fue lo liberal, lo liberal progresivo en

este caso. Podemos afirmar que las fuerzas progresivas no gobiernan realmente nunca. Cuando decimos

que un Gobierno progresivo está en el Poder, lo que queremos decir es que está gobernando desde

instituciones que no son progresivas con una ideología que se va a realizar en el futuro. Así ocurrió

durante todo el siglo XIX. No es un fenómeno^que se pueda explicar parcialmente; hay que explicarlo

gtobalmente en la relación dialéctica entra ideología global o envolvente e Ideología parcial.

A. A.—¿Qué opina de una presunta estructura federal de´ Estado español?

E. T.—Bien es cierto que la estructura federal del Estado pudiera responder en España • los elementos

reales de la sociedad española, pero la cuestión se plantea «i términos muy concretos, preguntándonos si

el que existan comunidades diferenciadas supone que, en el orden de la realidad, todas ellas tienen

condiciones económicas y de homogeneidad suficientes para integrar una Federación; este es otro

problema. Una cosa es que existan comunidades, dentro de la. comunidad de comunidades que es España,

que puedan mantener unas diferencias de tipo administrativo y de ordenación y decisión política y otra

cosa es que esto se pueda elevar al modelo jurfdico del federalismo. Desde mi punto de vista, muy

determinado por la concepción socialista, el federalismo horizontal, que parece ser al que nos estamos

refiriendo, no es Compatible con las exigencias españolas, porque los Estados serían muy pequeños, por

una parte; por otra, porque aumentaría de tal manera el particularismo, que sería muy difícil responder a

las exigencias de planificación que la economía de boy pide; además, el federalismo horizontal daña

mucho a la unidad del proletariado y al proceso de la lucha da clases, por lo que los socialistas lo vemos

siempre con enorme recelo Por otra parte, este federalismo tiene sentido y se Justifica históricamente

cuando es la superación de nn proceso de hostilidades, pero en España no sería asf, sino simplemente la

superación ds un proceso de disgusto por la organización administrativa y por ciertos aspectos da la

organización política. Yo creo que lo que podría hacerse en lugar del federalismo (lo he propuesto hace

algún tiempo y fia ha tenido buena acogida) es una Cámara de las regiones, que1 podría integrar a éstas,

de manera que se discutiesen en ella los proyectos económicos de tal modo que resultasen equitativos y

evitásemos el espectáculo al que estamos asistiendo de regiones muy ricas, favorecidas enormemente por

el franquismo, que se consideran víctimas de reglones mucho mas pobres y que han padecido realmente el

peso franquista, simplemente porque no se distingue cuál es el proceso ideológico y cuál el de los hechos

económico*. En la Cámara de las regiones se podría, con tm sentido práctico, equilibrar I* distribución

económica. Esta Cámara podría constituirse en cualquier momento, puesto que las constituciones son

reformables, y se resolverían muchos problemas, sin necesidad de esa multiplicación de factores políticos

y económicos, de burocracias y de dificultades que supone un sistema federal, porque el federalismo que

preconizaba Pi y Margal) en el orden teórico parece claro, pero cuando se estudia en el .orden práctico y

se aprecian las repercusiones fiscales y económicas de eso federalismo, se queda un poco asustado de tas

consecuencias.

A. A.—¿Alguna diferencia importante más entre et mundo gafdosfano y ef nuestro?

E. T.—Se podrían señalar tantas... Hoy no estamos en el mundo de Caldos, donde lo español parece que

empieza y acaba en ai mismo, sin relación alguna con el exterior. NI siquiera en el de la cuarta serie de

los Episodios, donde la presente y a veces ausente Clío tantos consejos da que son valiosos para nuestra

época. Estamos en otro mundo, un mundo en el que las relaciones internacionales son Imprescindibles

para considerar los fenómenos nacionales. La economía occidental, la economía capitalista ha alcanzado

un índice de homogeneidad muy alto y esto arrastra un índice de ideología y de instituciones sociales

también muy alto. No podemos pensar desde categorías exclusivamente españolas. Ahora nos tenemos

que preocupar de Europa, de nuestras conexiones con ella, ver muy claro lo que parece que se da por

supuesto, pero que hay que explicitar: somos europeos y debemos estar presentes en el proceso de

integración de Europa. De otro lado, nuestra posición geográfica y nuestra Historia nos vinculan de un

modo espacia) al tercer mundo», y no vate que estemos sólo en Europa, creyendo que ésta es el principio i

el fin; no vayamos a transformar el exclusivismo español en exclusivismo europeo. Hoy está apareciendo

Euro África, que en su dfa tendrá una enorme Importancia, y existe de una manera muy clara Euro

América; en estas dimensiones tiene España su papel. Si esto no se ha visto hasta hoy con claridad y no se

ha recogido quizá estéticamente es porque el fenómeno no estaba definido por la economía de un modo

tan claro como lo está ahora. Hoy, de verdad, no podríamos formular muchas de las preguntas que nos

hemos hecho con carác ter histórico ni responderlas con carácter actual si no tuviésemos en cuenta que

por una u otra capital española pasan siempre los paralelos y los meridianos del mundo.

[«Desde el sillón de espectador)). Finaliza la entrevista con E. Tierno Calvan.]

El texto de ta¿ entrev tatas es la transar ipción de fragmentos de una larga charla gra bada en cinta mag

netofonica.

Los derechos ae reproducción de los textos de don Benito Pérez Galdós han sido gentilmente cedidos a

INFORMACIONES. Copyright: Rafael y Benito Verde Pérez-Galdós. Librería y casa editorial

HERNANDO.

 

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