Autor: Ruiz, A. J.. 
   Marineros contra el mar     
 
 El Alcázar.    18/10/1977.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

MARINEROS CONTRA EL MAR

D Ei conflicto de las doscientas millas amenaza con llevar al paro a doscientos mil españoles que viven del mar

D El veintiocho por ciento de los marineros no encuentran en su trabajo nada que les satisfaga

D Al ochenta por ciento no les gustaría que sus hijos escogieran su misma profesión

D Para el veintidós por ciento, la Seguridad Social y la jubilación son el problema más importante

HACE coca do cuatro altee, un ojnajio do mujeres de marinos, consiguieron me* da quine* mi lamas en sólo tres meaos, pan racimar mas Hampo d* vacaciones MI Uaná para MW marido».

Hoy quizás, ai fueran ancuaatadaa las casi 200.000 esposas o madras da loa "hombres del mar" españolas, lo que pe-dHan as que ae preservara pata sus hjoa y hermanos el puesto da trabajo que ahora tienen.

La angustiosa situación que ha creado para nuestra industria pesquera y de transporte marítimo el problema de la ampliación a 200 millas de las aguas jurisdiccionales de la Comunidad Económica Europea, ha puesto de actualidad una profesión sobre la que se ha dicho mucho, y mucho se ha escrito; pero que, a pesar de ello, es muy poco conocida: la de los

marineros.

Alrededor de los "hombres del mar" se ha creado una leyenda que los describe como personas con una irrefrenable pasión vocacional con respecto a su trabajo, mientras los presentan en sus relaciones humanas como bebedores, amigos de pelea, mujeriegos y audaces. El cine y la televisión han sido los encargados de distribuir entre las miradas atentas de los espectadores, la idea del marinero guapete que, en puerto.

Además de ser un Don Juan, "se las sabe todas", mientras en la mar estaría dispuesto a irse con su barco a pique.

No hace falta ser un experto para comprender que la imagen que se nos presenta es absolutamente irreal. Sólo con aportar cuatro datos, comprendemos que no nos encontramos ante un trabajo de fiesta continua, sino más bien ante un duro oficio. En la marina mercante, un trabajador pasa el 85% de sus días en la mar, y sólo el 15% en puerto. En los barcos de pesca, las campañas o "mareas" duran entre cinco y siete meses, no teniendo límite establecido la jornada de trabajo, y llegándose en ocasiones hasta las dieciocho horas diarias de labor. Entre el marinero y el trabajador de la construcción existe unas similitud: en los dos oficios se da un porcentaje similar de eventuales con respecto a la empresa para la que se trabaja, con la ventaja para el obrero de tierra de que el número de accidentes laborales en su ramo es un 25% menor.

El marinero insatisfecho

En una encuesta realizada por el Departamento de Investigación Sociológica entre más de dos mil marineros, la conclusión que se extrae es absolutamente contundente: el trabajo en la mar no satisface a quien lo realiza.

Entre los preguntados, el 21 % lo que más le gusta de su profesión es "el dinero que gana", mientras que el 28% "no encuentra nada que le satisfaga". Lo peor de la vida a bordo en el 37% de los casos es "la soledad y el aislamiento". El problema laboral más importante es para el 22% de los encuestados la Seguridad Social y la Jubilación. Otro 22% considera que el "exceso de tiempo fuera del hogar", así como "la eventualidad y la falta de contratos de trabajo" configuran la problemática que más acucia a los marineros. Como cifra que resume el intenso grado de insatisfacción que padecen los "hombres del mar" con respecto a su trabajo, un 80 por ciento de los preguntados afirmaron que de ninguna manera querrían que sus hijos eligieran su misma profesión.

Los sociólogos del Departamento de Investigación, ante los resultados obtenidos en la encuesta, sacaron la conclusión de que los hombres del mar se encuentran poco centrados en su profesión. Entre sus intereses priman los de tipo crematístico. Adquieren un carácter individualista y se muestran muy poco optimistas con respecto a su futuro, y a la posible resolución de sus problemas. En un 75% de los casos viven marginados y desinteresados de los problemas cívicos y políticos. Psíquicamente están traumatizados por la excesiva ausencia del hogar. En sus creencias religiosas o de tipo personal, prima la superstición sobre la convicción y el razonamiento.

Desequlibrio afectivo

El contacto prolongado con la mar es fuente inagotable para el marinero de desequilibrios afectivos. Las relaciones, tanto con quienes quedan en tierra como con los compañeros de tripulación, se hacen, a la larga, difícilmente llevaderas. A la pregunta "¿es posible para un marino llevar una vida de matrimonio normal?", hecha por los sociólogos del Departamento de Investigación, sólo un cuarenta y cuatro por ciento de los preguntados respondieron afirmativamente, mientras que el 56% contestaron con un NO rotundo. El 55% disculparon la prostitución.

Las dificultades para relacionarse con los compañeros fueron calificadas como "lo peor de la vida a bordo" por el 15% de los encuestados de la marina mercante, por el 13% en la de pesca de altura, y por el 11% en la de bajura.

A.J. RUIZ

 

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