Autor: Colchero Sainz, José Virgilio. 
 La visita de Suárez a Dublín. 
 El tema de la pesca, abordado a fondo     
 
 Ya.    21/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

LA VISITA DE SVAREZ A DUBLÍN

El tema de la pesca, abordado a fondo

España propone la constitución de empresa* mixtas hispano-irlandesas • Dispondrían de barcos españoles, dados los contingentes de la flota irlandesa • Apoyo de Irlanda al ingreso de España en el Mercado Común

Dublín

(Del enviado esj»ecia;l d« YA y Logos.)

La visite relámpago de Suárez • Irlanda—I lefio a mediodía procedente de Londres y salló para Madrid después de la cent» que le lia ofrecido su colega Lyncli—ha estado dominada por el tema de nuestra solicitud de ingreso en la Comunidad Europea.

Jack Lynch, el "taoiseach", como llaman en irlandés al primer ministro, y el titular de Exterioras, O´Kennedy, han explicado a sus colegas españoles, señores Suárez y Oreja, la "larga marcha" de este país—un país pobre de Europa como España— hasta su integración en el Mercado Común. También apoya sin reservas la entrada de España en la Comunidad.

Los» cambios de impresiones entre las dos delegaciones han sido muy constructivos—pese a lo cor-.~to del tiempo—y han servido, como nos ha declarado Suárez a los periodistas irlandeses y españoles antes de emprender vuelo de regreso a Madrid, para demostrar que existe una afinidad política para afrontar las dificultades que plantea a la Comunidad nuestro ingreso y una voluntad de instrumentar lo» medios técnicos para superar esas dificultades.

LA PESCA

Como era de esperar, el tema de la pesca (que se ha venido planteando en todas las capitales comunitarias visitada» hasta ahora por Suárez) se~ha abordado también en Dublín muy a fondo. Son las aguas que han quedado dentro de las doscientas millas de las costas irlandesas las que, sin duda, tenían más importancia para nuestra flota d«l Norte. La unilateral medida comunitaria ha buscado 1.a ruin* a nuestra flota pesquera. Hoy, día de la visita de Suárez, Irlanda ha apresado a dos barcos españoles que faenaban a menos de treinta millas de sus costas. Pero el contencioso de la pesca lo tenemos planteado no con Irlanda, sino con las autoridades d-e Bruselas, que son las que conceden licencias para pescar dentro de lae doscientas millas a barcos de terceros países.

Aquí, en Dublín, existe buena voluntad para cooperar con España. Aprovechando ese clima, Suárez ha propuesto a Lynch la constitución de empreeas mixtas híspano-irlaridesas para pescar en las aguas comunitarias que bañan las costas de Irlanda « instalar en territorio irlandés factorías en las que elaborar ese pescado. Dublín ha acogido con interés la iniciativa española. Esa» -empresas conjuntas dispondrían de barcos españolee, pues Irlanda tiene una flota muy modesta para la riqueza de su plataforma marina y la elaboración de] pescado permitiría crear puestea d-e trabajo ^en Irlanda, qu-e es la nación de* Europa occidental con más alto índice de paro.

Can independencia de la posibilidad de llegar a empresas conjuntas hispano-irlandesas—aún no se/ ha entrado en detallas de ai los buques españoles habrían d« faenar enarbolando pabellón Irlandés para no caer en renuncio con las normas del Mercado Común, que harían sus capturas preferentemente d«ntro de las cincuenta millas—, Lynch y O´Kennedy parece que han expuesto a Suárez y Oreja el criterio de que Irlanda no tiene interés especial en proteger las ciento cincuenta millas restantes de las aguas jurisdiccionales comunitarias y que apoyará ante el Mercado Común la conclusión de arreglos generosos con España en esas zonas marinas.

Nuestro país, ante el dramático problema que tiene prácticamente paralizada nuestra flota, pretende un aumento de las licencias y negociar un acuerdo par» abrir posibilidad*» de pesen en los que venían siendo caladeros tradicionales de la floto del norte de España. L» actitud de Irlanda en los últimos meses ha »Mo benevolente, pese a sus apresamientos. En las localidades costeras d« Irlanda—que son ciudades pobres—hay interés en que los pesqueros españoles sigan entrando «n sus puertos, pues ganan buen dinero con los suministros a esos buque». También acogerían de manerft favorable la instalación de factorías para elaborar pescado, con lo que mitl-garíün el alto índice de paro.

POLÍTICA

Irlanda y España firmarán en breve un tratado para evitar la doble Imposición y se está avanzando en las conversaciones sobre un convenio cultural que ampliaría de manera considerable el intercambio de becas.

España e Irlanda son nacipiíes amigas a las que unen tradiciones comunes. La cordialidad se ha hecho patente en la visita del jefe del Gobierno español al Presidente Hillery en su residencia y en las conversaciones con el primer ministro, Lynch.

Durante la cena oficial ofrecida por Lynch a Siiáréz—Inmediatamente antes de emprender Suárez _y laje- cte regreso a Madrid—, éste ha destacado los cuatrocientos años de amistad hispa-no-irla mifsii y los vínculos que nos unen por los orígenes celtas de nuestras culturas.

EL MERCADO COMÚN

En una declaración a la televisión irlandesa, Suárez ha agradecido el apoyo de Irlanda a la solicitud española de Ingreso -en el Mercado Común y ha respondido a las preguntas que le han formulado sobre política interna española. Ha elogiado a loa partidos políticos y a sus dirigentes.

Sobre el amplio cambio de impresiones respecto al Mercado Común, Lynch y Suárez han tratado el tema de las instituciones europeas, de ia necesidad dé reformar la reglamentación agrícola en la Comunidad y del fondo de compensación comunitario para las regiones-atrasadas, del que España se beneficiaría en proporción muy inferior a Irlanda, puesto que nuestro nivel d& desarrollo es sensiblemente superior al de este país. Irlanda, el más pobre de loa nueve miembros de la Comunidad, se beneficia en más de cien millones de libras esterlinas anuales (unos 16.000 millones de pesetas). Para Irlanda, el Mercado Común es un "buen negocio", qvie además la ha acercado a Europa, disminuyendo así su fuerte dependencia de Gran Bretaña.

José V. COLCHERO

 

< Volver