Autor: Valiño, Fernando. 
 La rebelión de los campesinos.Don José Antonio Rodrigo, líder campesino y hombre clave del conflicto. 
 Las cosas no se pueden resolver a tiros     
 
 Informaciones.    02/03/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

DON JOSÉ ANTONIO RODRIGO, LÍDER CAMPESINO Y HOMBRE CLAVE DEL

CONFLICTO

«LAS COSAS NO SE PUEDEN RESOLVER A TIROS»

BURGOS, 2 (INFORMACIONES, por F. Valiño).

JOSÉ Antonio Rodrigo Cerda, de veintinueve años, casado, padre de dos niñas, nacido en Atapuerca,

provincia de Burgos, es uno de los hombres que se ha ido destacando en el conflicto planteado por los

agricultores. Trabajó durante unos años en la Caja Rural Provincial. Es especialista en temas

cooperativistas, que ha desarrollado en multitud de artículos; por otra parte, es miembro de un grupo

sindical creado en su pueblo. Reconocido por las autoridades agrarias, es en estos momentos un hombre

clave del conflicto. Goza de una absoluta confianza por parte de todos los agricultores.

«La rebelión de los campesinos», que comenzó para los medios oficiales como únicamente «guerra de la

patata» ha aparecido como algo totalmente al margen. ¿Es correcto este planteamiento?

—Hay que recalcar, desde el primer momento, que la protesta que está llevando el campo no se refiere

exclusivamente a la patata. Podemos entenderla como una reacción generalizada contra la situación

global de la agricultura, y fundamentalmente contra el dominio de los monopolios de los intermediarios y

contra la ineficacia de los organismos sindicales oficiales para resolver los problemas planteados.

Contando con este panorama, la protesta había estado siempre latente y la situación del campo podría

compararse con un montón de paja rociada de gasolina en el que alguien deja caer una cerilla...

La cerilla ha podido ser cualquier tema concreto, la patata, la Seguridad Social, la situación cultural en el

campo... Tras el salto de la Rioja, la protesta se extendió rápidamente por toda la España agrícola.

REIVINDICACIONES CONCRETAS

—¿Cuáles son en estos momentos los puntos centrales de las reivindicaciones campesinas?

—La gente, los campesinos, hemos salido a la carretera a tachar por lo nuestro. Y a partir de ahí, a buscar

la manera de organizamos para defendernos lo mejor posible. La constitución del Sindicato campesino es,

pues, un punto fundamental y que está ligado con las otras dos reivindicaciones: la tabla de precios, fijada

por nosotros mismos, para negociar con el Gobierno y la cuestión de la Seguridad Social. A este nivel, lo

que pedimos es una revisión de la situación de exclusiones de la mutualidad, según el líquido imponible.

Queremos que todos los labradores excluidos sean integrados de nuevo en la Seguridad Social y

comenzar a organizar este servicio de una forma nueva, para que de verdad sirva al campo.

—¿Qué forma de organización está tomando este Sindicato?

—Hay que dejar claro, en principio, que estamos dando los primeros pasos, pero definitivos, a nivel de

Sindicato. No se organizará de manera burocrática y en dos días; es un proceso ligado además

irremisiblemente a la lucha, a las reivindicaciones campesinas. Primero hay que conseguir que

desaparezcan las Cámaras y las Hermandades (por ahora ha dimitido, aunque sea en plan oportunista, él

Comité Ejecutivo de la C.OSA. de Burgos) y también que desaparezca todo tipo de cargos. En segundo

lugar, y ligado a lo anterior, hay que conseguir la legalización del Sindicato o lograr, como mínimo, que

se nos trate igualmente que a las centrales sindicales semilegalizadas. A nivel de organización, el proceso

se ha iniciado con la elección libre y democrática de tres representantes por cada pueblo. De todo el

conjunto de representantes se han escogido unos grupos representativos de cada comarca; estos grupos

formarán la asamblea decisoria, la cabeza dirigente del Sindicato, y de esta asamblea ha salido la Junta

promotor del Sindicato campesino.

Los principios fundamentales de este Sindicato son el de ser de clase, unitario, democrático e

independiente. Por otra parte, a partir de los sindicatos locales y provinciales se marchará hacia al

constitución del Sindicato Campesino Regional de Castilla y León.

—¿Qué se pretente ahora en esta situación?

—Lo que ahora queremos es resolver la huelga de una manera satisfactoria. Estamos llevando las

actividades en dos sentidos. Por una parte, conseguir inmediatamente una negociación, tratando con el

F.O.R.P.P.A. la negociación de los precios, y con la Presidencia del Gobierno, de cara a la situación

general.

—¿Qué salida se vislumbra a la situación actual?

—Hay que tener en cuenta que en estos momentos la moral y la unión de todos los campesinos es total;

sin embargo, no queremos hacer nada por la violencia, y las cosas no se pueden resolver a tiros, como

hace la Policía en Valladolid. Queremos que el Gobierno se siente a negociar en una misma mesa con los

verdaderos representantes de los campesinos salidos de la huelga. Somos tan caballeros como para ceder

en lo que haya que ceder, pero siempre sacando resultados positivos en lo referente a precios. Seguridad

Social y a la posibilidad de un verdadero Sindicato campesino.

INFORMACIONES

2 de marzo de 1977

 

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