Autor: Blanco Vila, Luis. 
   Pretensiones     
 
 Ya.    22/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

BOLETÍN DE URGENCIAS

PRETENSIONES

NO «é si ee la soledad del corredor de fondo, pero algo semejante a eso está pasando con los portavoces

del Gobierno en las Cortes. Cuando un ministro-ponigo por caso el de Exteriores, Que ha sido el último—

se enfrenta con sus señorías—y digo "enfrenta" en la acepción de situarse frente a ellos, sin connotación

agresiva alguna—, cuando sue señorías arremeten—y digo "arremeten" sin que pretenda aludir a un

cuerpo a cuerpo, sino tornado en sentido figurado—contra el ministro en cuestión y, por elevación, conipa

eí propio Gobierno, papece como eí al partido de la mayoría fuera una entelequia, un puro ente de razón.

Nadie con personalidad, nadie que encarne de alguna manera el espíritu de partido UCD sale al ruedo de

los comentarios de cara a la prensa, mientras se recogen. —y es lógico que así se haga—las opiniones de

don Felipe, de don Santiago, de don Enrique o de don Manuel, por citar nombres propios a 1os que el

lector, sin duda, sabrá atribuirles sus apellidos correspondientes.

Punto de coincidencia

SER y llamarse centro tiene tantos inconvenientes, por lo menos, como posibles ventajas. Al Centro

Democrático se le está atizando,dialécticamente desde la derecha más carca a la izquierda más

reaccionaria. (No retiro el calificativo que acabo de atribuir a la citada izquierda. Ha dejado de ser

hipótesis para convertirse en tesis, a la luz de los hechos, que en este país tenemos una izquierda

reaccionaria como una catedral. Una, no toda.)

Entonces yo veo al equipo en el poder, a la selección gobernante, que no acaba de salir de su

encogimiento. No hay gobierno que pueda hacer lo que tiene que hacer—gobernar—sin prensa ni

sindicatos. Este Gobierno no tiene ni lo uno ni lo otro. Y si lo primero puede remediarse, para lo segundo

no se me ocurre fórmula válida alguna.

Pero, a lo que iba. Hay una derecha en España—que forzosamente tiene que vivir de rentas, porque no

produce, en estos momentos, más que desazones—que se ha empeñado en ligar con la izquierda a base de

tirar cargas de profundidad de costado al único barco que todavía puede salvarla. Los flancos quedan así

perfectamente amenazados.

Pero no sólo tira a dar con pésima visión de futuro, sino que, actemás, arremete contra quienes,

modestamente, tratamos de pedir una tregua para que ee puedan, ai menos, ordenar las ideas, ya que las

pasiones no hay quien las componga.

Este punto de coincidencia deja a les fuerzas de la moderación con los muslos al aire. Así no es posible

salir de esta borrasca. A fuerza de soplar es muy posible que acabemos por creernos que España ee

Ingobernable.

Una vez y basta

QUIERO volver, una vez más, a:l Pleno del Congreso del martes, porque ge me antoja que se trata de un

extraño espectáculo. Ya la víspera había dicho alguien que Ja política exterior debe hacerla el Estado.

Curiosa afirmación, que equivale a decir que la citada política debe hacerla el país, es decir, los 36

millones de personas que componemos el Estado español.

La política exterior la traza, en cualquier país con cabeza, el ejecutivo, que para eso encarna la

representación del Estado, al ha´ber sido seleccionado entre los que recibieron en lag urnas el apoyo

popular. La traza el ejecutivo y la desarrolla hasta los límites de la negociación. Otra cosa muy distinta es

que deba someter las decisiones finales al consenso del Parlamento, base más amplia de la voluntad del

pueblo. Otra cosa es que ese mismo Parlamento pida cuentas al ejecutivo de la política exterior. Pero

pretender que el proceso de negociación de los distintos teínas de política exterior deba ser sometido

normalmente a las Cortes equivale a Ir de caza con batas de fogueo.

Luis BLANCO VILA

 

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