Autor: Punto, E.. 
   Ofensiva a la contra     
 
 Arriba.    20/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

OFENSIVA

A LA CONTRA

AI término de la reunión del comité federal del partido, Javier Solana anunció una ofensiva parlamentaria

del PSOE, consistente en la presentación inmediata de veinte proposiciones de ley, encaminados a

configurar moldes más democráticos de convivencia. La simple enunciación de. los proyectos, que es lo

facilitado hasta el momento a la opinión pública, da buena idea de la importancia de esta ofensiva:

modificación de la ley de Prensa, derogación de la ley de Peligrosidad Social, abolición de la pena de

muerte, supresión del delito de adulterio, acción sindical en las empresas, reformas de las Fuerzas de

Orden Público, derogación de la ley de Asociaciones Políticas, cambio del reglamento de disciplina

académica, etcétera.

Se trata, pues, de una ofensiva importante y, a espera de conocer su contenido, cabe elogiar el hecho

mismo de la preocupación por infundir actividades a las Cortes, cuando ya están creciendo en el país las

quejas por su escasa actividad desde que fueron constituidas. Parecen, sin embargo, necesarias algunas

precisiones,

En primer lugar, este paquete legislativo ha sido presentado como «para liquidar los residuos del

franquismo». ¿N sería posible sacar, de una vez, la compleja y necesaria lucha para la consolidación de la

democracia en nuestro país, de la vieja dialéctica franquismo-antifranquismo? Está claro que el

franquismo no era la democracia, pero el antifranquismo tampoco es necesariamente sinónimo de

democracia y no sería difícil acumular ejemplos al respecto. El franquismo, en cuanto esquema político,

ha desaparecido ya, con estas y sin estas leyes, del actual panorama español. ¿Cree sinceramente el PSOE

que con esas veinte leyes, o con veinte veces veinte, liquidará sus residuos sociales, económicos, etcétera?

¿Es realmente necesaria una voluntad tan cósmica de arrasamiento del pasado?

Sin embargo, no es en terrenos nominalistas, sino en otros más sustantivos, donde el anunció i´.el PSOE

causa cierta sorpresa y puede suscitar algunas sospechas de que estemos más ante una operación política

que ante un propósito legislativo de consolidación de la democracia. Hagamos un poco de memoria.

A su regreso del viaje por varios países europeos, el Presidente Suárez convocó sucesivamente a Santiago

Carrillo, Felipe González y Manuel Fraga, para informarles ´´el propósito del Gobierno de presentar un

paquete legislativo, orientado a normalizar IF convivencia democrática durante el período constituyente,

y que, casualmente, comprendía también veinte proyectos de ley, la mayoría, de ellos —por le que

entonces se dijo y se publicó en la Prensa— coincidentes en sus temas con los que ahora anuncia el

portavoz del PSOE. Incluso, en distintas declaraciones, los líderes de la oposición coincidieron que ti . a_

quete legislativo anunciado por Suárez era básicamente aceptable, aún cuando habría de ser objeto, como

es natural, de retoques y modificaciones.

En estas circunstancias, se produce el anuncio del PSOE. ¿No hubiera sido más lógico esperar a que el

Gobierno, que es a quien en buena lógica le corresponde, presentara su, ya anunciado como inmediato,

progra ma? Parece tanto una, cortesía elemental como un orden lógico, tanto más necesario cuando el país

necesita que los partidos políticos den, en sus actuaciones parlamentarias, nuestras claras de altura de

miras, sentido patriótico y voluntad de anteponer los intereses de España y de la democracia a cualquier

propósito partidista, por legítimo que sea.

Por supuesto, no cabe desconocer otros aspectos de la cuestión que apuntan hacia la ¡entidad, realmente

excesiva, con que está procediendo el Gobierno en orden a la presentación de su propio paquete

legislativo. Sin embargo, en esíe momento ya estaba anunciada su inmediata presentación, incluso con el

buen modo de la previa y directa información a los dirigentes de los demás partidos. Dentro de las re. glas

del juego de la democracia, corresponde al Gobierno la iniciativa legislativa y a la oposición el debate, tan

duro como sea preciso, y la introducción de tantos cambios y reformas como quiera y pueda. Tal es el

orden del sentido práctico.

Una consideración final, al margen pero estrechamente, co. rrelacionada con lo anterior: con muy buen

sentido, apunta ayer en «Informaciones» su comentarista Abel Hernández que «aquí están sonando

estridentemente los timbres de alarma y casi nadie quiere escucharlos». El país, que asiste con creciente

alarma al deterioro económico y a todo un cúmulo de inquietudes sociales y laborales, no desea ni

admitirá que el estudio y resolución de sus grandes y urgentes problemas sea suplantado por una querella

política entre los grandes partidos. No es tiempo para dilaciones ni para zancadillas, porque, como acaba

d¿ advertir en Barcelona el líder comunista Santiago Carrillo, si se que. na la democracia "se van al

infierno las izquierdas, el centro, la autonomía y todo lo logrado"».

Se necesita trabajo serio, conjuntado, honesto, con presencia sensata de los grandes y pequeños partidos,

cada uno en su papel y todos bien aprendido el papel básico de España, del servicio al pueblo español.

E. PUNTO

Martes 20 sepbre. 1977

 

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