Un hombre de talante liberal y consciente de la conflictividad de su cargo     
 
 Ya.    23/03/1978.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Un hombre de talante liberal y consciente de la conflictividad de su cargo

Don Jesús Hadad estaba casado y era padre de siete niñas, entre los dos y los doce años • Su gran labor

ha sido la puesta en marchar de lo reforme y adecuación del sistema penitenciario español

Don Jesús Haddad Blanco llegó a la Dirección General de institucuiones Penitenciarias hace escasamente

cuatro meses llegó consciente de la conflictividad del puesto que asumía. El talante liberal y democrático

lo demostró desde entonces lo hizo palpable hace unos días cuando se produjo el desgra-ciado incidente

en la cárcel de Carabanchel de la muerte de un recluso, presentándose esa misma madrugada en el centro

para dialogar con los presos y funcionarios, al objeto de recabar datos sobre el triste suceso.

El señor Haddad Blanco había nacido en Segovia en 1933, estaba casado y tenía siete hijos, en edades

comprendidas entre los doce y los dos años. Sus hijos son: María del Mar (doce años), Carlos (once),

Jaime (nueve), María Jesús (ocho), Almudena (seis), Ana (cuatro) y Gonzalo (dos). Era licencia-do en

Derecho, diplomado del Centro de Estudios Tributarios de la Escuela de Práctica Jurídica. Perteneció

desde 1963 al Cuerpo Técnico de Administración Civil del Estado.

Los cargos anteriores que desempeñó fue el de subdirector general en en el Ministerio de Industria y

oficial mayor del Ministerio de Planificación del Desarrollo, participando en la puesta en funcionamiento

de este nuevo Ministerio en un corto periodo de tiempo. Posteriormente fue director adjunto de MFGA,

organismo internacional dependiente de las Naciones Unidas. Era capitán de infantería de Marina de la

escala de complemento y estaba en posesión de la encomienda del Mérito Civil y de la Orden de Isabel la

Católica. Pertenecía, hasta su disolución a finales del pasado año, a la Comisión Ejecutiva del Partido

Social Demócrata de Fernández Ordóñez, integrado en UCD.

REFORMAR LAS CÁRCELES

En los tres meses y medio que ha estado al frente de Ja Dirección General de Instituciones Penitenciarias,

desde su nombramiento el 9 de diciembre del pasado año, el señor Haddad ha realizado una gran labor de

reforma y adecuación del sistema penitenciario español; su gran preocupación e ilusión era la puesta en

práctica de la ley de Reforma Penitenciaria, cuya elaboración está muy avanzada y que acabará antes del

15 de mayo, y en el que participan no sólo expertos en Derecho, Sociología y Psiquiatría, sino también

familiares de presos y miembros de la COPEL.

La construcción de modernas prisiones y la mejora de las condiciones de vida de los reclusos eran sus dos

proyectos globales, y así él concebía la cárcel como "un pueblo corriente y moliente", que sólo se

diferencia de otros porque la vida comunitaria se hace en un espacio físico determinado

A través de sus manifestaciones, don Jesús Haddad puso de manifiesto su postura abierta al diálogo, y así

afirmaba "Creo fervientemente en los resultados positivos del diálogo. Estoy dispuesto a dialogar con

todo el mundo. EN cuanto a la reforma, que requiere previamente conseguir el clima de serenidad,

tranquilidad y cordialidad en los establecimientos, estoy definitivamente dispuesto a contar con la opinión

de los internos. En los establecimiento tienen que convivir obligadamente los internos y los funcionarios,

que tienen encomendadas dos misiones: la de custodia y la de conseguir la rehabilitación del interno

mediante tratamientos penitenciarios adecuados." Su promesa en este sentido era tajante: "A finales de

este año 1978 -declaró en ocasión reciente- podemos afirmar que todos los establecimientos

penitenciarios estaban en condiciones de habitabilidad."

Otra anotación suya fue conseguir que una buena proporción de la población reclusa española disfrutase

de permisos especiales para poder pasasr las Navidades en casa. La experiencia resultó bastante positiva,

siendo muy pocos los que no volvieron por propia iniciativa, iba a ser repetido en más ocasiones. Por esas

mismas fechas, contando con la amenaza de unas Navidades sangrientos en las cárceles, comenzó una

serie de visitas a todos los centros españoles, consiguiendo en gran parte que la violencia y la tensión

temida se suavizara en gran parte.

Su compromiso asumido de llevar a cabo una reforma en profundidad fue así definido por él mismo. "La

reforma deberá venir acompañada de una adaptación de las leyes les a las nuevas circunstancias sociales y

políticas de nuestro país. Hay un desfase en las leyes penales de nuestro país, muy concretamente en el

Código Penal y en la ley de Peligrosidad Social; hay excesivo rigor en como se sancionan determinadas

conductas, en comparación con otros paises de nuestro contexto social y político."

 

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