Autor: J. F. R.. 
   Versiones de testigos sobre el suceso     
 
 Ya.    23/03/1978.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Versiones de testigos sobre el suceso

Nada más oír los disparos salí de la gasolinera y corrí a ver qué ocurría—cuenta el encargado de la

gasolinera de la calle Cartagena, situada frente al lugar de los hechos—. Inmediatamente monté en el

propio coche del atentado y con la víctima, su señora y el chófer nos dirigimos a la primera clínica que

pudimos. Llegamos a la mutualidad Hos-te, que está en la misma calle Cartagena y allí no nos atendieron.

Fue entonces cuando a la propia señora del señor Haddad se le ocurrió que lleváramos al herido al

Francisco Franco. Vi al señor Haddad todo ensangrentado y no parecía dar ninguna señal de vida. El

conductor estaba muy nervioso, pero no tenía herida ninguna. A pesar de su estado, fue quien condujo el

coche en todo momento. Creo que es el único testigo directo que haya visto todo. Estoy muy afectado y

no se me ocurre decir nada más que la víctima fue siempre una excelente persona, muy amable y

correcto."

Justo en el sitio del atentado sólo quedan cristales rotos como único rastro del suceso. A la puerta de la

casa del señor Haddad, una patrulla de la Policía Armada monta guardia y todos los transeúntes y

automovilistas que circulan por la zona se detienen un instante serios y curiosos,

A la izquierda del portal número 20, la farmacia sigue abierta y atiende con normalidad. La señora que

despacha no quiere decir nada. "Yo no he visto cómo ha sido. Estoy con los nervios destrozados. Oí los

disparos, como todos, pero no vi nada. Supe que era él porque conozco de vista a la. familia." Al otro lado

del portal está el ambulatorio de la Seguridad Social, que hace esquina con la avenida de los Toreros,

donde tiene la puerta de entrada. Uno de los visitadores médicos que desde primera hora de la mañana

está allí todos los días, cuenta: "Oí primero unos disparos que me parecieron de pistola, pero luego

dispararon una ráfaga de metralleta. Cuando salimos ya había un grupo de personas rodeando el coche y

habla bastante gente asomada a las ventanas. En seguida recordé a dos jóvenes y una mujer, bien vestidos,

que desde antes de las ocho y veinte estaban parados en la esquina de Cartagena con la avenida de los

Toreros. Llevaban gabardina, me parece, y uno de ellos tenía un maletín. Lo recuerdo porque les confundí

como visitadores médicos y les saludé. No me contestaron. Recuerdo que después del atentado habían

desaparecido y no ios vi entre el grupo que se apiñó ante el hondo. Uno de ellos llevaba bigote y la chica

era más bien bajita. Recuerdo todo esto porque precisamente dejé, al venir, el coche mal aparcado, frente

a la farmacia, y lo cambié de sitio en seguida. Todas las veces que salí y entré del ambulatorio entuban

allí."

Otras personas cuentan también lo que vieron. Un cliente de la gasolinera vio cómo a menos de un metro

un joven con gabardina disparó al señor que estaba ya dentro del coche. Inmediatamente se marchó ligero

con otras dos personas. Uno de los empleados de la gasolinera relata lo sucedido. Primero confundió los

disparos con un reventón, pero al mirar al lugar de los disparos vio al conductor del vehículo en el suelo y

a una persona que parecía estar disparando. Estaba con dos más y salieron corriendo calle adelante para

cruzar por la calle de Martínez Izquierdo a la derecha.

Todos coinciden en que fueron tres jóvenes bien vestidos, al parecer. El traslado de la víctima se produjo

en el propio coche oficial, un 1.430 negro, con matrícula ordinaria, y que, como de ordinario, el señor

Haddad salía de su domicilio para ir a su trabajo a la misma hora de siempre y sin escolta alguna de

protección.

El señor Haddad y su familia era bastante conocido, al parecer, por el vecindario, sobre todo Tanto él

como su mujer y sus siete hijos convivían en el barrio y tenían buena relación de amistad con el

vecindario. El solía pasear por la noche alrededor de casa sin otra compañía que su perro.

J, F. R.

 

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