Autor: Montoliu, Pedro. 
   La policía comprobó 171 llamadas de falsas alarmas de bomba en lo que va de mes     
 
 El País.    15/11/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

La policía comprobó 171 llamadas de falsas alarmas de bomba en lo que va de mes

PEDRO MONTOLIU

«Hay una auténtica psicosis de miedo a los paquetes sospechosos en Madrid y un incremento de las

llamadas anónimas, en las que se anuncia la colocación de una bomba, desde que el pasado día 30 de

octubre explosionara un paquete-bomba que causó la muerte de Andrés Fraguas e hirió gravemente a Juan

Antonio Sanpedro, en EL PAÍS», informaron ayer fuentes de la Jefatura Superior de Policía. Como

consecuencia de este atentado, la sala de operaciones del 091 comenzó a registrar un número inusual de

llamadas telefónicas en medios policiales, que en sólo trece días obligó a la realización de 171 servicios

de comprobación que resultaron negativos en su totalidad.

Este número de amenazas de explosivos y recepción de paquetes y sobres extraños equivale a una media

de trece llamadas diarias; media que ha representado un fuerte incremento frente a los cuatro o cinco

avisos semanales que se tenían antes.

La forma de actuación es diferente según los casos. Cuando se recibe una llamada, el funcionario la

comprueba e inmediatamente da aviso al coche-patrulla que se encuentre más cercano al edificio en el

que se ha recibido la amenaza. «Normalmente enviamos coches K con inspectores cuando los centros en

los que puede haber una bomba son oficíales, o periódicos, es decir, donde es más probable que esta

amenaza sea cierta. En el resto de los casos se envía un coche-patrulla», manifestaron a EL PAÍS fuentes

cercanas al Departamento de Seguridad Ciudadana, antes Orden Público.

La requisa o reconocimiento que estos funcionarios efectúan del local permite comprobar la veracidad o

falsedad de la llamada, en caso de que se encontrara durante esta operación un paquete sospechoso se

exigiría la presencia de uno de los tres grupos, se servicio permanente, del Equipo de Desactivación de

Explosivos EDE. «La presencia técnica se produce, sin embargo, desde el principio si las sospechas

recaen sobre un paquete. Los equipos que se tienen para detectar permiten saber la naturaleza del paquete

y la necesidad de que se destruya. Se trabaja a conciencia tanto en las requisas como en el examen de un

paquete; aunque se sabe que en un 999‰ no hay ningún tipo de peligro, se piensa en la responsabilidad

en que incurriría el funcionario si se tratara de una alarma real.»

Colegios y periódicos amenazados

«Antes era bastante normal que algunas facultades y centros universitarios recibieran llamadas en épocas

de exámenes. Un estudiante que no había estudiado o alguien que quería aplazar la prueba eran los

protagonistas. El año pasado en la escuela de Ingenieros de Caminos cuando nos llamaban para avisarnos

de una amenaza ya sabíamos que había examen de Materiales; luego fueron las empresas a punto de

declararse en expediente de crisis las que eran amenazadas», informó el señor Pastor, jefe Superior de

Policía de Madrid. Sin embargo, durante este mes las llamadas se han realizado en una gran diversidad de

centros. Además de los veintinueve colegios, institutos de enseñanza media y colegios universitarios que

fueron amenazados, se recibieron llamadas, en el mismo sentido, en catorce periódicos y una emisora de

radio, cuatro bancos, varias empresas, hoteles, siete domicilios particulares, algunos hospitales, unos

grandes almacenes y las sedes de centrales sindicales como Comisiones Obreras y Sindicato Unitario.

Junto a estos locales, se recibió aviso de inmediata explosión en centros oficiales militares y culturales,

tales como el de las Cortes, la Escuela de Transmisiones del Ejército o el Ateneo.

Según el edificio del que se tratara, la actuación y el número de policías fue distinto. «Informar de la

posible existencia de una bomba en unos grandes almacenes hubiera sido extremadamente peligroso; por

eso la coordinación entre el equipo de seguridad con que cuente la empresa y el mayor número de

funcionarios que se pueda enviar consigue un registro del local rápido y disimulado. En centros oficiales,

el control existente en la puerta disminuye mucho la posibilidad de que sea cierta la alarma»,

manifestaron miembros del Departamento de Seguridad Ciudadana.

Muchos paquetes sospechosos

De los 171 servicios, unos ochenta fueron realizados para examinar paquetes y sobres sospechosos. «Esta

precaución es nueva entre los madrileños. Preferimos que la gente siga llamando para informar de falsos

artefactos a que vuelva a ocurrir algo como lo de EL PAÍS. Paquetes inesperados o con remitente

desconocido; sobres demasiado gruesos o que contienen extraños objetos son los que provocan las

llamadas», informó el señor Pastor.

Pero no sólo son las llamadas de particulares las que se recibieron. Los miembros de coches-patrulla que

encontraron maletas, envoltorios o cajas extrañas y los policías municipales que descubrieron paquetes o

bolsas dejadas en portales y en la calle también avisaron al 091.

Luego se descubriría, como ha pasado en estas dos últimas semanas ue los dieciséis paquetes encontrados

contenían basura, botiquines vacíos, macutos con libros, botes de conserva, carteras escolares o tubos de

cosmético. Otros paquetes, sin embargo, requirieron mayor cuidado, ya que su aspecto estaba preparado

para asustar; entre éstos se encontró una bolsa con dos rollos de papel de estraza y un paquete formado

con dos, cartuchos de dinamita y unos cables que se halló en la Cruz de los Caídos.

En los paquetes recibidos por particulares y examinados por la policía se encontró propaganda, recortes

de prensa, cartas familiares, papel cuadriculado para apuntes, un bizcocho, un televisor portátil, libros,

talones bancarios... Catorce personas se alarmaron al recibir un paquete en el que se incluía un llavero,

regalo de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid.

Entre las llamadas telefónicas, realizadas indistintamente por hombres y mujeres, una avisó el día 8 que

«todos los centros oficiales van a reventar», en tanto otra hecha a un banco pedía un millón de dólares si

no querían que se pusiera una bomba al día siguiente; otra, por último, tuvo en jaque a las dotaciones de

varios coches-patrulla, ya que había anunciado la colocación de tres bombas en el camino que iba a

recorrer la manifestación, el pasado día 10, contra e! terrorismo; estaba reivindicada por la Triple A. Sin

embargo, el que una persona diga pertenecer aun grupo cuando avisa de la colocación de una bomba es

algo extraño; sólo en ocho llamadas de las noventa efectuadas dijeron pertenecer a grupos como ETA,

Triple A y GRAPO. En medios policiales se descarta que miembros de estos grupos hayan sido los

verdaderos autores de las amenazas; la policía sabe que cuando de verdad colocan los artefactos no se

recibe ningún aviso.

 

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