Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   Las crisis     
 
 Informaciones.    30/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

LETRAS

DEL CAMBIO

LAS CRISIS

Por Jaime CAMPMANY

SEGURAMENTE, todo es muy lógico y muy natural. Seguramente, no habría podido ser de otra manera.

Al fin y al cabo, el final del largo régimen autoritario nos cogió a casi todos desorganizados,

desacostumbrados, desacoplados. Es decir, en paños políticos menores. Los esfuerzos que muchos

hombres y desde algunos sectores se habían hecho para que ese final llegara cuando ya estuviéramos

mínimamente organizados, con unas estructuras más fácilmente adecuables a la situación nueva,

resultaron absolutamente desoídos e inútiles. No es extraño que en esta primera etapa del cambio

encontremos a muchos que sufren falta de identidad, que padezcan desacomodos y que no logren alcanzar

todavía algunas ideas claras sobre su propia posición en política.

Asi, las crisis brotan por uno y otro costado de la política: por el centro, por los extremos. Con el

nacimiento de la democracia, los extremos se han quedado descolocados, marginados del juego político

normal y sin fundamento para el juego de la subversión, aunque algunos de ellos la mantengan. La

oposición violenta ya no tiene sentido justificable, aunque encuentre explicación en la impotencia y la

rabieta que son consecuencia de la derrota en las urnas. El centro fue un rompecabezas compuesto aprisa

y corriendo para que una ancha franja del país —cuyo denominador común sólo era la moderación

entendida en sentido amplio y el prestigio del Poder— pudiese ganar unas elecciones. A sus dos costados,

las posiciones también se presentaban traslaticias y movedizas. Y ahora, lógicamente, afloran las crisis.

La crisis se ha abierto en el Gobierno. Prácticamente estaba ya abierta desde muy pocos días después de

su formación. Pronto se vio que algunos intentaban caminar por un lado y otros por otro. La crisis

amenaza también con erosionar la U.C.D., conglomerado de fuerzas que necesita cohesión, líneas

maestras de u n programa sinceramente aceptado y constitución sólida como partido. Tampoco el

P.S.O.E. se salva de la crisis interna. Un sector tiende hacia el modelo de socialismo europeo, mientras

otro se inclina visible e incluso retadoramente hacia el marxismo. La democracia cristiana, cuarteada

antes de las elecciones, troceada por las elecciones y subdivide después de las elecciones, padece

Igualmente su crisis. Y eI Partido Comunista, también. Añadan ustedes todas las restantes crisis que sufre

el país y obtendrán una Imagen exacta y alarmante de la realidad.

 

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