Autor: Álvarez Álvarez, Carlos Luis (CÁNDIDO) (ARTURO). 
   Monarquía y República     
 
 ABC.    29/09/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 2. 

MONARQUIA Y REPÚBLICA

A estas alturas del desarrollo político y del entendimiento de la sociedad ya no importan las diferencias

sustanciales entre ef pensamiento republicano y el pensamiento monárquico. La prueba consabida es que

hay monarquías socialistas y repúblicas totalitarias. Ni la Monarquía ni la República determinan de

antemano un modo de existencia y de relación. Carecen de naturaleza específica. Vienen definidas nada

más que por la praxis, y sus diferentes teorías han quedado reducidas a rutinas, a inercias afectivas y a

supersticiones intelectuales. Por lo menos yo no sé, en este momento de la Historia europea, en qué puede

fundamentarse una visión trascendental de la Monarquía y una visión trascendental de la República. En

cualquier caso, ambas están, subordinadas a una suerte de potencia histórica que va mucho más allá de

una y de otra formulación. ¿Cuál es, entonces, el valor que les queda a las monarquías y a las repúblicas,

si en sí mismas no son creadoras de destino? Les queda un valor instrumental. Son teorías físicas, no

metafísicas. Sería imposible negar, de todos modos, que existe una psicologia monárquica y una

psicologia republicana, y que esas tendencias psicológicas tratan de Justificarse como teorías políticas,

acaso porque en todo acontecimiento psicológico haya un acontecimiento intelectual. Vivimos una época

en la que es necesario mirar las cosas de nuevas, con nuestros propios ojos, y ver que la democracia y la

libertad no dependen d« la Monarquía ni de la República, sino del contenido de esas formas. La praxis es

la secularización de las tradiciones en nombre de imperativos concretos, necesarios e inmediatos. La

praxis es la comprensión de una singularidad, de la textura siempre fresca de cada momento presente.

Ahora da la casualidad de que los españoles tenemos un momento presente. En este momento presente el

de* slderátum de los socialistas, que es •! hecho republicano, como parece deducirse de las declaraciones

de don Alfonso Guerra, es, aunque el señor Guerra no lo crea, un servicio a la esperanza totalitaria que

todavía persiste, • la Intriga, a veces sangrienta, para restaurar el caudillaje. Si las fuerzas totalitarias se

revuelven contra la Monarquía que trajo Franco y toman como gran argumento de su belicosidad d que la

Monarquía no sea franquista, ¿de qué modo se revolverían y con qué argumentos contra el hecho

republicano, cuya destrucción fue justamente el origen del franquismo? Puede estar convencido el señor

Guerra de que, dejando aparte a los cubicularios del antiguo régimen, no hay aquí un solo defensor de la

Monarquía sotar, antidemocrática y positivista, que, por ejemplo, propiciaría un Charles Maurras,

Entonces, ¿a cuento de qué el señor Guerra tiene que ser antimaurrasiano en este momento? ¿No to basta,

en este momento, con ser marxista?—CANDIDO.

 

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