Autor: F. G.. 
 Alegan que actuaron por patriotismo. 
 Un sargento paracaidista y cuatro estudiantes, procesados por el atentado a la librería Alberti     
 
 El País.    06/06/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Alegan que actuaron por patriotismo

La escalada de acciones de la extrema derecha en las últimas semanas, se corresponde con la publicación

de la fase en que se encuentran distintos procesos por atentados cometidos durante los últimos años, y

atribuidos a distintos sectores ultras. Respecto a los incidentes ocurridos el pasado sábado en Madrid,

todas las organizaciones falangistas niegan su participación en el apuñalamiento de dos alumnos de

policía, mientras persiste la sospecha en fuentes competentes. Este conjunto de hechos contribuye al

mantenimiento de un clima de inquietud respecto a la derecha extraparlamentaria.

Un sargento paracaidista y cuatro estudiantes, procesados por el atentado a la librería Albertí

F. G.

Los presuntos autores del atentado cometido contra la librería Alberti, de Madrid, el 11 de mayo de 1977,

han sido procesados recientemente por un delito de terrorismo. El sumario abierto por el Juzgado Central

de Instrucción número dos de la Audiencia Nacional imputa este delito a Francisco de Sales Hernández

Espino, de veintitrés años, sargento de la Brigada Paracaidista; Carlos Luque Medel, de veinticinco años;

José María Serraller Sandino, de veintidós años; Rafael y Eduardo Rubio Castañera, de veintidós y veinte

años, respectivamente, estos cuatro últimos estudiantes. Las primera diligencias sobre este caso fueron

iniciadas por la jurisdicción militar, la cual se declaró incompetente y pasó el asunto a la competencia de

la Audiencia Nacional.

Dadas las circunstancias concurrentes en la acción —el auto de procesamiento señala que el atentado

contra la librería fue una represalia por la irritación que produjo en los procesados «una disputa habida

momentos antes con individuos pertenecientes, al parecer, al partido comunista»— el juez instructor ha

decretado la libertad provisional sin fianza de los inculpados, aunque les ha exigido, conjunta y

solidariamente, una fianza en concepto de responsabilidad civil de 450.000 pesetas.

La represalia llevada a cabo contra la librería Alberti, a la que los procesados calificaban de «foco de

ideas comunistas», es narrada así por el auto de procesamiento: «A tal fin, montando en el automóvil

matrícula M-2299-Y, propiedad de Francisco de Sales Hernández Espino, y provisto dicho propietario de

la pistola marca Star, de 9 milímetros, Parabellum número 54.158, y de la correspondiente munición, para

cuyo uso estaba autorizado como sargento del Ejército, recorrieron varias calles del barrio de Arguelles

de esta capital, pasando en cuatro ocasiones delante de la librería Rafael Alberti. propiedad de Cultura

Popular Villalar, SA. sita en la calle Tutor, número 57, contra la que en dos de tales ocasiones el citado

sargento disparó la pistola, produciendo la rotura de las lunas del escaparante y daños en la fachada de la

librería, habiendo sido valorados los daños en 170.000 pesetas, y los desperfectos de las lunas en 149.042

pesetas."

Contra el auto de procesamiento han recurrido los procesados, en solicitud de que éste sea anulado o, en

todo caso, que se les aplique la amnistía, a lo que se ha opuesto, en representación de la acusación

particular, el ahogado José María Mohedano, mediante el correspondiente escrito de alegaciones

presentado al juzgado instructor.

La defensa de los procesados aduce que éstos no están vinculados a ningún grupo político extremista,

aunque «eso sí, tienen un sentido del deber como ciudadanos y patriotas». Por otra parte, la acción tuvo

motivaciones patrióticas, ya que el sargento hizo los disparos «movido por impulsos de honor y

patriotismo», dada la anterior agresión sufrida por uno de los procesados y el posterior enfrentamiénto de

todos ellos en el «drugstore» de Fuencarral con un grupo de personas que profirieron gritos contra

España, el Ejército y otras instituciones, a la vez que daban vivas a Rusia. Finalmente, la defensa alega

que el atentado no produjo ningún peligro grave para personas y cosas y, aunque la conducta del sargento

puede ser enjuiciada desde diversas perspectivas, «subjetivamente puede ser hasta objeto de estimación».

La acusación particular, por su parte, que se opone a que se deje sin efecto el procesamiento, califica de

cortina de humo el afán de la defensa de cubrir la conducta de los procesados bajo supuestos móviles

patrióticos. Alega que, en este caso, tales móviles están ausentes de la conducta de los procesados, pues

éstos no sólo atentan y disparan contra un establecimiento comercial en la impunidad de la noche y no

dudan en disparar contra los dos policías armados que protegían el local, sino que su ataque se dirigía

además contra el orden legalmente establecido y refrendado por la voluntad popular.

La acusación particular manifiesta que «no debe contundirse el móvil patriótico con el comportamiento

fanático de quienes intentan encubrir la violenta defensa de sus particulares ideas e intereses de bandería

política bajo el pretexto de la defensa de la patria, el Ejército y las Instituciones, cuando lo que, en

realidad, se pretende únicamente es manipular estos altos valores e instituciones en pro de los

minoritarios intereses de personas que sólo mediante la violencia y el caos social son capaces de hacer

prevalecer sus deseos de monopolio político y social».

Finalmente, la acusación particular también se opone a la concesión de la amnistía, pues, al haberse

producido los hechos con posterioridad al 15 de junio de 1976, es necesario que en los mismos, además

de la intencionalidad política, sea apreciado el móvil de restablecer las libertades políticas o la autonomía

de los pueblos de España.

 

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