Cárceles en tensión     
 
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Cárceles en tensión

LAS cárceles españolas están al borde de la explosión. El indulto que no llega no es tan peligroso como la

repetición de usos y abusos carcelarios que parecían llamados a desaparecer. El ultimo, por ahora, el

motín de la prisión de Valencia.

DOS senadores Cela y Martínez Bjorkman han ido a ver al preso más conocido del país. A! hombre que

ocupó las páginas de sucesos durante años como el enemigo público número uno. Tal vez la razón de su

persecución San pública estuviera en la necesidad de tapar con sucesos-etras noticias que no debían salir a

la luz, pero todo esto es pasado Eleuterio Sánchez discutió con los dos senadores el método a seguir en

una investigación sobre los problemas reales de los reclusos y las soluciones necesarias.

LL director de la cárcel de Córdoba lanzó su protesta irritada por la grabación de la entrevista, y ha sido

cesado. Pero no se trata de discutir si era lícita la introducción de un magnetófono y la publicación de las

palabras de visitadores y visitado. Entonces y ahora, lo importante, lo único importante, era y es hallar un

método de conocer la realidad de las cárceles españolas y otro método para reducir las condenas en lo

posible y tratar de reinsertar en la vída pública a miles de personas encarceladas.

POR otra parte, el preso común advierte cómo muertes violentas, revestidas de intencionalidad

política, pero no por eso menos graves y repugnantes, están siendo objeto de amnistía, mientras que los

delitos incruentos no son considerados amnistiables, y ello desata ¡a contestación y la violencia.

Los motines en las cárceles españolas fueron noticia hasta convertirse en costumbre. El primer brote de

lucha que salió a la calle fue una violenta ruptura de nuestro mundo de este lado de la reja. La segunda, la

tercera, la cuarta, la quinta vez, fueron episodios conocidos que no sorprendían a los que estábamos

acostumbrados a ver muertos civiles y de uniforme, bombas y llamadas al monte.

A los partidarios del orden les parece inaudito un indulto acompañado, incluso, de seguro de paro. A los

partidarios de la libertad les parece increíble que sigan existiendo seres humanos sobreviviendo en

condiciones de extrema dureza. A todos nos debía parecer inadmisible la utilización de la mano de obra

forzada con salarios forzados; dedicada a trabajos casi inútiles por lo que tiene de mal pagados y poco

formativos.

ES un problema de difícil solución, pero tiene que existir otra alternativa que la reclusión como castigo

diario, generadora de inadaptaciones y reincidencias. La sociedad no puede limitarse a >>sacarse de

encima» a! delincuente. Sería mantenerse en una pena de muerte administrada a plazos, en la misma línea

de dureza legal de «extirpación» del miembro enfermo en lugar de intentar curar lodo el organismo y,

sobre todo, comenzar desde la medicina preventiva

LAS cárceles están a punto de explotar al unísono. No se puede pensar en sostener una guerra entre

Policía y reclusos como forma de vida. Hay que empezar a trabajar en la única dirección eficaz, en la

solución real y definitiva. Y que los reclusos vean que se trabaja, comenzando por una reclusión más

digna hasta que llegue el momento de revisión de cada expediente, haciendo factible la confianza del

preso social en una sociedad, nosotros todos, que acaso le ha predestimado al presidio con sus «ghetthos»

y su abandono. En cualquier caso, nos ponemos ahorá en la lógica del preso común: «salen los que han

matado y quedamos dentro los que hemos robado». A ver qué se contesta a esto.

 

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