La única salida democrática     
 
 Informaciones.    05/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

INFORMACIONES

La única salida democrática

CUANDO están a punto de cumplirse las setenta y dos horas del regreso del presidente del Gobierno, da

la impresión que la crisis ha finiquitado. En estos tres días, don Adolfo Suárez parece haber dominado la

situación, tanto en el interior del equipo ministerial como en el seno de la misma Unión de Centro

Democrático.

Sin embargo, el problema de fondo que la hizo nacer permanece intacto. Los sucesos de estos últimos

días no han sido más que el detonante de una situación crítica, que si no desaparece o es disminuida

acabará provocando sucesivas crisis, al menos crisis de salón, como la que hemos vivido este último fin

de semana. Las operaciones políticas, las maniobras subterráneas, son únicamente la forma en que se

expresa un problema y nunca el fondo, como creen algunos comentaristas.

La raíz de toda esta problemática reside en que aquí, desde el 15 de junio, apenas se ha gobernado.

Llevamos alrededor de setenta y cinco días dando vueltas a los temas pendientes sin apenas afrontarlos.

El programa económico y el acuerdo con las centrales sindicales, el reconocimiento de la autonomía de

las nacionalidades, las reformas administrativas, policial y militar, deben abordarse de un modo práctico.

Porque peor que un mal Gobierno es un sistemático desgobierno.

Hay quienes interesadamente insisten en que esta falta de dirección política se debe a una imposibilidad

objetiva. Ello, además de ser un argumento interesado, es erróneo. Mucho más difícil y teóricamente

imposible era la salida centrista de la anterior situación política y se hizo. Pero existían la voluntad y la

unidad de criterios de quienes realizaron tan complicada operación. Hoy, quizá, la más urgente necesidad

es reforzar la identidad de los puntos de vista de un equipo gubernamental que, tal vezp más se formó en

base al reparto entre las distintas tendencias de U.C.D. que a la coincidencia general sobre una línea

programática.

Es urgente que don Adolfo Suárez presente al Pleno de las Cortes una exposición detallada de cuáles son

sus programas en lo económico, politico, orden público y política internacional para obtener el respaldo

mayoritario o el consenso con otras organizaciones políticas. Y en base a dicho texto gobernar

imponiendo las medidas que se estimen oportunas sin vacilaciones, pasos atrás o inconsecuencias. Es

decir, el tercer Gobierno de la Monarquía debe de superar la torpeza, despiste y falta de inspiración de

estos primeros días, recuperando la habilidad, visión y derroche imaginativo del que hizo gala el segundo.

En la medida que lo consiga o no —y ello es la primera ley democrática que algunos demócratas olvidan

ahora—, se lo premien o demanden las próximas elecciones parlamentarias.

No hay ninguna fuerza social importante —centrales sindicales o empresarial, institución decisiva.

Ejército o Iglesia—, ni partido político de peso —el P.S.O.E,— que hoy acorrale seriamente al Gobierno.

Quienes le atacan frontalmente quieren acorralarle, pero no pueden. Entonces, a gobernar.

 

< Volver