Autor: Urbano, Pilar. 
   Defender la democracia     
 
 ABC.    12/10/1977.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

DEFENDER LA DEMOCRACIA

Allí estaban los jóvenes 7 viejos liberales, los diplomáticos «de carrera», los periodistas de firma, alguna

marquesa, algún conde y algún antifranquista, antimarxista, antisuarista..., de los que piden «cancha de

juego» para el alambicada Areilza, Que presentaba su «Diario de ministro*, y allí estaba Areilza, viejo

Intendente de recursos políticos inesperados, aireando sus memorias de éxito* y frustraciones. Le

aplaudían con fervor y luego hicieron cola, durante hora y media, para estrechar su mano y susurrarle por

lo baJini: ¿Qué nos reservas? ¿Cuándo vuelves a la política activa?»

• AUTORIDAD SIN INVOLUCIÓN

Tiene el presidente Suárez consejeros de despacho y consejeros de cabecera. Uno de éstos me decía que si

bien la amnistía y la autonomía no acabarían con el terrorismo, el terrorismo, en cambio, podía acabar con

la democracia «si no se instrumentaba en seguida esa ley de Defensa de la Democracia. Involución y

represión indiscriminada, no; autoridad, si>.

Y en el amplio despacho del tal consejero personal de Suárez flotaban densas nubes de preocupación

política.

• LA BAZA DE SER ÚNICA BAZA

Desde el «entourage» de La Moncloa la impresión es clara: la crisis de Gobierno, que días atrás estaba

«cantada», se ha aletargado. Suárez juega su baza de ser «única baza».

Yo hablé con los ministros Garrigues y Cabanillas. Ambos rechazaron de plano la Idea del Gobierno de

concentración, «Eso —me decía don Pío— podría servir para solucionar un problema concreto y

perentorio, pero ¿y después? Después habría quo seguir gobernando teniendo en cuenta unos resultados

electorales que son tantos y cuantos escaños en el Parlamento.* Tampoco Garrigues es partidario del

gabinete «tutti fruti»: «Por ejemplo, en Italia no se sientan a gobernar juntos comunistas y democristianos.

Son concepciones díametralmente opuestas de la sociedad y del hombre.»

0 CUATRO NOMBRES EN VOZ BAJA

Cuatro nombres se pronuncian en voz baja en los mentideros de la Corte, como naipes altos de la baraja

ucedlsta, para un posible relevo de altura: Cabanillas, Fernández-Ordóñez, Lavilla y Osorio. Cada uno de

ellos lleva en el bolsillo su fórmula de poder y su ambición. Me llama muy mucho la atención que

Alfonso Osorio haya atravesado las cancelas de La Zarzuela mas de tres veces en diez días. Porque

Osorio, que yo sepa, no es consejero del Rey. Sino del presidente.

• LABERÍNTICO PÍO CABANILLAS

Cuando el muy astuto Emilio Romero leyó entre líneas el libro de Areilza se dio cuenta de que allí el

hombre que mejor «quedaba» era Pío Cabanillas. Pío o e1 acierto político de llegar a tiempo siempre. No

deja de ser un dato. Por cierto... la otra mañana ful con un redactor gráfico de A B C para que se le

hiciesen una» foto» al ministro de la Cultura, Y, cosa extraña, no quiso posar en su despacho oficial, sino

en un neutro gabinete de trabajo, que tanto podría parecer «después» d despacho de un notario como el de

un... vicepresidente del Gobierno. No deja de ser otro dato—Pilar URBANO.

 

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