Capilla ardiente, en el Tribunal Supremo. 
 Asesinato de Mateu: pudo ser el GRAPO     
 
 Diario 16.    17/11/1978.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 25. 

Capilla ardiente, en el Tribunal Supremo

Asesinato de Mateu: Pudo ser el GRAPO

MADRID, 17 (D16.—El Grupo de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO) es muy po-

sible, según fuentes oficiales consultadas por D16, que reivindique en las próximas horas el asesinato del

magistrado de la Sala VI del Tribunal Supremo, José Francisco Mateu Cánoves, de cincuenta y ocho

años, que fuera el último presidente del Tribunal de Orden Público (TOP). Mateu Canoyés fue acribillado

a balazos —nueve impactos del calibre 9 milímetros, marca Parabellum— cuando a pie, y por la calle

Claudio Coello, se dirigía a su trabajo.

Los jóvenes, vestidos con anoraks de color negro y rojo, se dieron a la fuga en dos motocicletas marca

Vespino. Antes lanzaron una granada de mano en el interior de un vehículo, que no llegó a explotar, para

intimidar a sus posibles perseguidores.

No se descarta la posibilidad de que estos dos jóvenes, de dieciocho a veinte años, estuviesen apoyados en

las proximidades por un comando, encargado de facilitar su fuga y provocar un atasco intencionado,

«Es curioso —dijeron fuentes policiales a D16— que una calle céntrica como Claudio Coello no

registrase el paso de ningún vehículo desde las 9,45 — hora del asesinato— has siete minutos después.»

El cadáver del juez Mateu permaneció en la acera, encharcado en sangre y sin que nadie se acercara,

durante algunos minutos.

Traslado a La Paz

Fue un coche del 091, a las diez de la mañana, el primero en llegar al lugar de los hechos. Los policías

procedieron a levantar el cadáver del señor Mateu Canovés e, inmediatamente, trasladaron el cuerpo sin

vida a la Residencia Sanitaria La Paz,

Testigos presenciales comentaron a D16 que los dos jóvenes, «con mal aspecto», tuvieron problemas a la

hora de arrancar una cíe sus motocicletas, «pero todo se hizo en un abrir y cerrar de ojos».

El portero de la finca número 130 de María de Molina fue quien más de cerca siguió la acción. Una bala

llegó rebotada a su talón, aunque no le produjo ninguna herida.

«Tenía la sangre acumulada debajo —comenta una señora que transitaba la zona—. Cuando levantaron el

cuerpo, salió toda la sangre y corrió por la acera. Es horrible. No quiero recordarlo. Le habían levantado

todo el lado de la cara. El cuero cabelludo, llegaba hasta el portal. No quiero recordarlo, déjenme.»

Amenazado por ETA

Aproximadamente media hora después de ocurrido el atentado llegó al escenario de los hechos uno de los

siete hijos de la víctima, Jaime de veintiún años, estudiante de quinto año de Derecho.

Fue la propia Policía quien le informó de lo ocurrido. El muchacho, con los labios crispados, preguntó al

recibir la noticia: «¿Quién ha sido?» Y ante un encogimiento de hombros del agente, indicando que lo

ignoraba, continuó; «¿Los de siempre?»

Más adelante declararía que su padre había recibido amenazas de «ETA y de algunas otras organizaciones

políticas». Pero se negó a aclarar si se habían producido antes o después de que su padre ocupara el

puesto de presidente del TOP. Se limitó a añadir; «Se veía venir.» Y aseguró que su padre no había

solicitado ningún tipo de protección.

Tras el asesinato, controles policiales fueron establecidos en las salidas de la capital, así como en otros

lugares estratégicos de la ciudad, sin que por ello se viera alterada la vida ciudadana. No obstante, nn

algunos sectores no oficiales— se ha informado a Europa Press que no se cree que los autores del

asesinato vayan a salir de Madrid de forma inmediata.

Capilla ardiente

Poco después de las tres y media de esta tarde quedó instalada en el Tribunal Supremo la capilla ardiente.

El traslado se hizo desde la Residencia Sanitaria La Paz, donde le había sido practicada la autopsia.

El cadáver del magistrado fue colocado en el salón de actos del Palacio de Justicia, sobre un catafalco de

color rojo.

Sobre el féretro ha sido colocada la toga y la birreta, y en la parte inferior del ataúd, cubriendo los pies de

los restos mortales, se hallaba la bandera nacional.

A última hora de la tarde fue oficiada una misa por el alma del magistrado juez, en el Palacio de Justicia,

y posteriormente se establecieron turnos de una hora para velar su cadáver. El entierro se

efectuará hoy a las doce de la mañana.

A la hora de cerrar esta edición numeroso público había visitado la capilla ardiente, que permaneció

abierta durante toda la noche. Entre las personalidades que rindieron un último homenaje al señor Mateu

se encontraban el presidente de las Cortes, Hernández Gil, y el fiscal del Reino. Faniul Sedeño

 

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