Autor: Álvarez Álvarez, Carlos Luis (CÁNDIDO) (ARTURO). 
   Citar de largo     
 
 ABC.    18/10/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 2. 

CITAR DE LARGO

CON motivo de la amnistia, por un lado, y, de otro, por causa de apelaciones más o menos

veladas al Ejército, ha llegado a crearse una confusión de conceptos respecto a la sociedad civil y la

sociedad militar, como si ambas gozasen de los mismos derechos y de las mismas obligaciones. MÍ

artículo de hoy va a reducirse poco más que a una cita, a una larga cita, cuya actualidad y sensatez me

parecen «vidente*. «¿Puede ei Ejército intervenir en ta co«a pública? ¿Por cué le ha de estar vedado

a un m Hitar lo que es permisible y aún obligatorio para un ciudadano cualquiera? Precisamente por

eeo: porque un mttitar no es un ciudadano cualquiera.» Asi escribía Ramón Pérez de Ayala en el

mes de marzo de 1917, cuatro meces antee de lo que se Hamo "la crisis de las espadas». Seguía el

escritor: «Hay quien califica de injusticia irritante que el Ejército no disfrute de libertad

política... Libertad política consiste en poseer derechos cívicos, esto es, en la facultad de formular por

uno mismo, o por mandatario, tas leyes, y de no ser obligado sino por aquellas leyes hechas por tos

ciudadanos o sus mandatarios.. ¿No es una desigualdad que sólo al Ejército se le prohiba participar

activamente en La política, en tanto el resto de la nación solicita las leyes que le place y maneja a

su arbitrio el poder legislativo? La desigualdad existiría —continúa Pérez de Ayala— v al Ejército se le

consintiese obrar en la vida política. La razón se cae de su peso. Los militates se hallan, con respecto a

los demás ciudadanos, en una situación legal privilegiada. El privilegio que se les ha concedido —que fes

han concedido tos demás ciudadanos, esto no debe olvidarse— es... ei uso de las armas. Este

privilegio acarrea necesariamente una pérdida: la de la libertad política... La libertad política del

Ejército valdría tanto como la pérdida absoluta de la libertad para el resto de la nación: seria el

pretorianismo, obligado prólogo de ta anarquía... Y como en el Estado hay una clase, particularmente

respetada y honrada, en cuyas manos el resto de los ciudadanos ha depositado generosamente el

monopolio de la fuerza, sigúese que esta clase privilegiada debe inhibirse en las querellas políticas»

No es igual, por tanto, la sociedad militar que ta sociedad civil, y es un aterrtado contra ambas, y contra el

cuerpo superior que forman las dos, las demagogias de la derecha y de la izquierda que tratan de

emparejarlas. Este razonamiento constituye ta teoría misma del Ejército, en cuya raíz está el no

consentirse propósito político alguno, ya que Justamente por ser un instituto armado, el instituto armado

por excedencia, podría consentirse cualquier propósito, o, lo que es equivalente, no le haría falta el

consentimiento de nadie para obrar..—CANDIDO.

 

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