Autor: Fernández, Julio. 
 Julián Ariza. 
 Dirigente de CCOO y miembro del comité ejecutivo del PCE     
 
 El País.    30/04/1978.  Páginas: 2. Párrafos: 45. 

TRABAJO

EL PAÍS, domingo 30 de abril de 1978

Julián Ariza

Dirigente de CCOO y miembro del comité ejecutivo del PCE

" Los problemas de la clase obrera no tienen solución en una sociedad capitalista *

* Una ley de Acción Sindical en la Empresa no satisfactoria contribuiría a una dinámica peligrosa"

El triunfo de Comisiones Obreras en las recientes elecciones sindicales ha situado a esta central en el

primer plano del panorama sindical. Su peso en el movimiento obrero supone una aportación a la política

del Partido Comunista respecto a los movimientos de masa, aunque no exista vinculación a nivel orgánico

entre partido y sindicato, tal como señala el dirigente de CCOO ymiembro del comité ejecutivo del PCE,

Julián Ariza, con el que Julio Fernández ha sostenido la siguiente entrevista. En ella se expresa también la

postura de esta central con relación a temas de actualidad como el debate del proyecto de ley de acción

sindical, el paro y la negociación colectiva.

"El triunfo de CCOO significa la reanimación del sindicalismo unitario y responsable"

PREGUNTA. ¿Qué supone para Comisiones Obreras la victoria obtenida en las recientes elecciones

sindicales?

RESPUESTA. Nuestra victoria, y en este caso no tengo ningún inconveniente en unir el triunfo de CCOO

con lo que ha supuesto también que en segundo lugar esté una central como UGT, significa la afirmación

del sindicalismo unitario y responsable. Cuando digo responsable quiero significar que en una situación

de crisis, como la que atraviesa el país, es necesario dar alternativas viables, alternativas nacionales que

no sólo tengan en cuenta los intereses estrictos de los trabajadores, sino, también, los intereses generales

de nuestra sociedad.

La decantación del panorama sindical en dos grandes centrales es también un llamamiento de los

trabajadores para que profundicemos en la unidad de acción. Y es a través de esta unidad de acción,

impulsada desde la base como en un plazo todavía amplio podemos llegar con UGT a lo que pretendemos

desde CCOO, que es la unidad orgánica de todos 0s trabajadores.

P. ¿La victoria sindical puede motivar un cambio en los planteamientos de CCOO respecte a la polémica

con UGT acerca déla potenciación de los comités le empresa o de las secciones sindicales?

R. No. Nosotros siempre hemos defendido y defendemos que el órgano de representación unitario tenga

lo que, de manera simple, podemos llamar el podír sindical dentro de la empresa. ES decir, que los

comités de empresa tengan poder negociador en nombre de todos los trabajadores, estén o no afiliados.

P. ¿Cuál es el cometido de las centrales sindicales en la actual sociedad española?

R. Fundamentalmente, la defensa de los intereses de los trabajadores. Bien entendido que esta defensa no

sólo ha de referirse a aspectos económicos. Aunque la principal área de actuación de los sindicatos es la

reivindicativa, también tenemos, en mayor o menor proporción, responsabilidad en la solución de

problemas que no son específicamente económicos y laborales.

Nuestra definición como sindicato sociopolítico nos obliga a luchar en el marco de lo social y de lo

político. Sobre el trabajador se produce una explotación en el marco de la sociedad, al margen de la

explotación que padece dentro de la empresa, que se manifiesta en problemas tales como los de la

vivienda, educación, sanidad, en la propia infraestructura de las barriadas, etcétera. Sin entrar en la

competencia de los partidos, a las centrales les cabe la responsabilidad de actuar en las parcelas que he

citado.

P. En cuanto a la actuación política, ¿cómo la concreta CCOO?

R. Nosotros distinguimos entre lo que es partidismo y la actuación política de los sindicatos. Ningún

sindicalismo es apolítico. El sindicato que se declara apolítico, en el fondo practica la política de la

burguesía para el movimiento obrero. De ahí que entendamos que al sindicato le corresponde una

actuación tan política como puede ser la toma de posición ante la Constitución para aquellos aspectos que

afectan a los trabajadores, llámese huelga, llámese lock-out, o llámese incluso lo que se está pretendiendo

en este país, como es constitucionalizar el capitalismo a través de lo que califican de economía social de

mercado.

P. ¿Qué ideología predomina en la práctica sociopolítica de CCOO?

R. Hemos dicho hasta la saciedad que no nos manifestamos como un sindicato ideologizado en el sentido

de estar adscritos a determinada concepción del mundo. Ni siquiera nos hemos definido como sindicato

marxista. Precisamente porque buscamos la unidad sindical, en nuestra central procuramos crear unas

condiciones de democracia que permita que todas las corrientes políticas que se dan en el seno del

movimiento obrero no sean impedimento para la actuación conjunta de los trabajadores.

Ahora bien, somos conscientes de que los problemas de la clase obrera no tienen solución en el seno de

una sociedad capitalista como la nuestra, y por eso nos definimos como sindicato auténticamente

socialista.

Y, por supuesto, no es un socialismo definido desde la óptica comunista. No hemos planteado el tipo de

socialismo que perseguimos, pero sí leñemos claro que debe ser construido sobre la base del respeto

absoluto a la libertad, a los derechos humanos y, desde luego, a los derechos sindicales, como puede ser el

propio derecho de huelga y, a su vez, la independencia de los sindicatos respecto de los partidos y del

Estado.

P. Sin embargo, la imagen pública de CCOO identifica estas siglas como el sindicato del Partido

Comunista de España. ¿Existe o no esta vinculación? R. No. Es un problema de concepción. Cuando un

sindicato se convierte en la correa de transmisión de un partido y, en consecuencia, su actuación sindical

está identificada con la actuación política del partido, hace imposible en el orden práctico la unidad

sindical. Para nosotros, y hablo no sólo en nombre de CCOO, sino también de los comunistas que

militamos en el movimiento obrero, la independencia entre partido y sindicato es una cuestión de

principio y responde a la propia política del PCE respecto a la independencia del movimiento obrero.

Lo que ocurre es que en el orden práctico, en la dirección de CCOO hay muchos miembros del PCE, y

esto no se puede negar. Pero, si analizamos a nivel de bases los delegados elegidos en las empresas,

veremos que un gran porcentaje de ellos son miembros de partidos y, en particular, en el caso de CCOO,

afiliados al PCE. P. ¿Ha utilizado en alguna medida el PCE, cara a su reciente congreso, el triunfo

electoral de CCOO?

R. El partido no pretende ni pretenderá capitalizar para sí el triunfo de CCOO. Sí hay que reconocer, sin

embargo, que los comunistas que actuamos en el movimiento obrero hemos contribuido de una manera

bastante eficaz al triunfo de Comisiones Obreras.

P. Comisiones Obreras celebrará su primer congreso del 21 al 25 de junio próximo. ¿Cuál es el principal

objetivo de esta primera confrontación interna a nivel confederal?

R. Trataremos de colocar a la confederación en condiciones de asumir la responsabilidad de ser la primera

central del país, no sólo por afiliación, sino también por los resultados electorales. P. Un aspecto de las

críticas que con más frecuencia se han hecho a CCOO ha sido, precisamente, el que desde su nacimiento,

a finales de los años cincuenta, hasta ahora no habían celebrado ningún congreso. ¿Cuál ha sido la razón

para dilatar durante tanto tiempo, especialmente desde que el pasado año fuera legalizada la central, un

debate interno a nivel confederal?

R. El debate interno ha sido permanente en CCOO. No creo que sea la ocasión de un congreso la única en

que pueda desarrollarse ese debate No obstante, >?—"~ decir que si hasta ahora no ha sido posible

celebrar un congreso como el que tenemos en marcha, buena parte de culpa hay que echársela a la política

que respecto de nosotros siguió el Gobierno Arias-Fraga, que nos obligó a convertir en asamblea

clandestina el congreso que quisimos celebrar en el verano del 76.

Posteriormente, al producirse una riada afiliativa gigantesca tras nuestra legalización, y al tener que

atender cuestiones de trascendental importancia para la clase obrera, como las que se han registrado en

este último año, nuestro congreso ha quedado supeditado a un fuerte proceso organizativo previo. No

obstante, desde finales del 77 estamos empeñados en un proceso de discusión interna en los congresos de

federaciones, sindicatos y órganos territoriales culminará en el congreso confederal de junio. P. ¿Dispone

CCOO de la suficiente infraestructura para prestar asistencia social a sus afiliados?

R. Según el inventario que hemos ultimado de cara al congreso, en la actualidad contamos con más de mil

locales abiertos en toda España, varios cientos de abogados, unas decenas de economistas, asistentes y

graduados sociales y estamos formando a algunos de los delegados elegidos en las empresas como

asesores laborales. Te do ello sale de las cuotas de nuestros afiliados, más de dos millones de

trabajadores, lo que, pese a todo, resulta insuficiente. P. En este sentido, la vieja reivindicación de

recobrar el patrimonio sindical cobra actualidad. R. Sobre este tema no estamos dispuestos a aceptar la

política del Gobierno. El patrimonio es un todo, integrado por el incautado con anterioridad al año 39 y el

que lo fue con posterioridad a este año. Me refiero al acumulado durante los cuarenta años de

verticalismo y sobre el que el ministro de Trabajo no está dispuesto a negociar, según sus propias

afirmaciones.

"El patrimonio sindical es un todo"

Nuestra alternativa concreta en este sentido es que los ayuntamientos salidos de las elecciones

municipales se hagan con la titularidad de estos bienes, de manera provisional, hasta que la unidad

orgánica de los sindicatos sea una realidad y los trabajadores dispongan de la propiedad de este

patrimonio. Mientras tanto, su gestión correría a cargo de los sindicatos que hayan obtenido, cuando

menos, un 10 % de delegados en las elecciones. La utilización, lógicamente, ha de estar abierta a todos

los trabajadores. P. El debate en el Congreso del proyecto de ley de Acción Sindical ha suscitado una dura

polémica entre empresarios y trabajadores. ¿Con qué argumentos defiende CCOO su apoyo al

controvertido texto? R. Pretender dar solución a la crisis económica por la que atravesamos sin la

participación de las principales víctimas de dicha crisis, es decir, ios trabajadores, es inadmisible. Está

claro que uno de los ámbitos en los que se concreta esa participación obrera es el seno de la empresa. Hay

quienes pretenden que la democracia no penetre en la empresa. Nosotros defendemos el proyecto, aunque

no supone la autogestión, pues en algunos aspectos es hasta regresivo.

P. El empresariado, no obstante, alude a la previa necesidad de reformar la empresa, al tiempo que

cuestiona la misma existencia de las centrales que quieren actuar en el seno de las empresas. R. En cuanto

a poner en duda la existencia de unas centrales con fuerte representación en el ámbito obrero, está

totalmente fuera de lugar. Ahí están los convenios negociados por las centrales, en los que las empresas

aceptan la acción sindical en su seno. La cuestión de fondo es que hay una ofensiva patronal que se

manifiesta en varias vertientes, de las cuales la acción sindical en la empresa es una más. Los

empresarios, algún sector al menos, se han manifestado en contra del pacto de la Moncloa, incluso en

contra de la política de consenso que de alguna manera trata de llevar adelante el Gobierno Suárez, y se

está manifestando en el plano de la Constitución intentando la constitucionalización del capitalismo y por

impedir a toda costa que la democracia tenga un cierto contenido.

Los empresarios no cuentan con ninguna argumentación sólida. Se trata, en definitiva, de una ofensiva de

los sectores más ultras, que tratan de buscar una alternativa política, la que llaman gran derecha, que frene

el proceso ascendente del movimiento obrero.

P. ¿En qué términos aceptaría CCOO la definitiva aprobación del proyecto que debate actualmente el

Congreso? R. El texto elaborado por la ponencia es bastante mínimo, y su contenido nos parece

irrenunciable. No obstante, somos conscientes de que las presiones que está recibiendo UCD obligarán a

este partido a recortar lo más posible el proyecto tal como está ahora. Nosotros, por nuestra parte, vamos

a presionar en el orden práctico para conseguir que ese mínimo del texto de la ponencia sea una realidad a

corto plazo.

P. De no ser así, ¿qué incidencia tendría sobre la paz social que está posibilitando el pacto de la Moncloa

la aprobación de una ley no aceptada por los trabajadores?

R. En cualquier caso, lo que salga del Parlamento no habrá de constituir un dique infranqueable para la

lucha de clases. Si lo que se me pregunta es si CCOO iría a una huelga general o a poner el país patas

arriba, mi respuesta es que estamos ante un problema más, muy importante, P. ¿Supondría, cuando

menos, el final de la actual política de consenso?

R. No creo que necesariamente tenga que darse una ruptura o eliminación de las virtualidades que

contiene el pacto de la Moncloa. Hoy por hoy, CCOO sigue considerando válidos estos acuerdos, aunque

no aceptaremos que sus puntos más interesantes, los que sirvieron para que apoyáramos el pacto, se

limiten o se incumplan. En cualquier caso, una ley no satisfactoria para los trabajadores contribuiría a una

dinámica peligrosa.

P. Entre los temas que en la actualidad negocia CCOO, junto con UGT, con el Gobierno, figura el del

paro. ¿Cuáles son las alternativas concretas de Comisiones en este aspecto?

R. Fundamentalmente se concretan en la extensión del subsidio del paro a todos los trabajadores

afectados por este problema, además de una serie de medidas encaminadas a facilitar la creación de

nuevos puestos de trabajo, tales como exenciones fiscales para las empresas que empleen nueva mano de

obra, programas de inversión pública, etcétera. También consideramos necesaria una redistribución de los

propios puestos de trabajo que, de alguna manera, afecte a lo que comúnmente se llama pluriempleo. Y,

en esta misma línea, y siempre como tendencia, se trataría de buscar determinados mecanismos que

eliminen progresivamente las horas extraordinarias.

P. ¿Qué configuración debería tener la negociación colectiva desde la perspectiva de CCOO? R. La

negociación a nivel de empresa debe corresponder a los comités, tendiendo, progresivamente, a los

convenios únicos para aquellas empresas con más de un centro de trabajo. Fuera de las empresas, los

convenios marco, a nivel estatal, deben ser negociados por las centrales. Para evitar multiplicidad en la

negociación por parte de las centrales, aquélla debe quedar reservada a los sindicatos que hayan obtenido,

cuando menos, un 10 % de los delegados del sector en cuestión en las últimas elecciones.

 

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