Autor: ;Gor, Francisco. 
 El orden público es como la salud: se tiene o no se tiene. 
 Exhaustivo recuento de delitos, víctimas y alarmas por parte de Fraga     
 
 El País.    09/11/1978.  Página: 11-12. Páginas: 2. Párrafos: 36. 

Pleno del Congreso

Todos los grupos parlamentarios condenaron el terrorismo durante la sesión plenaria celebrada ayer por el

Congreso de los Diputados, que se realizó a propuesta del secretario general de Alianza Popular, Manuel

Fraga. El discurso de este último fue considerado, en general, demasiado catastrofista, aunque los

distintos portavoces se mostraron de acuerdo, con matices, en que el Gobierno debe tomar medidas.

Informan Bonifacio de la Cuadra y Francisco Gor.

Exhaustivo recuento de delitos, víctimas y alarmas por parte de Fraga

La sesión del Pleno del Congreso se abrió con la propuesta presentada por el grupo parlamentario de

Alianza Popular (AP) para un debate sobre el orden público en España, que fue defendida por el

secretario general de AP, Manuel Fraga, en una larga intervención, en la que hizo una amplísima

exposición del «deterioro de la situación».

Tras congratularse de que por fin el Congreso haya decidido abordar un tema vital para la sociedad

española —«desde primeros de septiembre nos venimos reuniendo para asuntos de trámite y eludiendo

cuidadosamente los grandes problemas nacionales»—, el señor Fraga dedicó toda la primera parte de su

intervención a una exhaustiva exposición de los atentados, alarmas y demás desastres que ha sufrido

España en los últimos años, así como a resaltar que la proporción de terroristas entre las víctimas de

atentados es muy escasa: «Sobre un total de 36 muertos en 1977, sólo cuatro son terroristas; de 744

heridos, tres terroristas. En 1978 (nueve meses), ios muertos han sido 59 y los heridos 627, pero sólo seis

y uno, respectivamente, son terroristas. Huelga decir quién parece ir ganando.»

Puso también de manifiesto el incremento de la delincuencia común; el número de delitos creció

un 25% en 1977, con un espeluznante aumento de los atracos, una parte de los cuales han sido realizados

por ETA para adquirir armas y pagar a sus asesinos. Habló del aumento de incendios forestales, de los

asesinatos y raptos, y citó un comentario de Le Fígaro, de 9 de octubre pasado, para quien las cifras

españolas «remiten a las filas de los boy scouts a los brigadistas rojos italianos y a los asesinos de la

banda de Baader, y demuestran que el asesinato se ha convertido en un argumento político básico en la

España del posfranquismo».

Seguidamente se refirió a las ofensas a la bandera nacional; a los relevos constantes en los mandos

superiores de la policía, a la purga masiva de numerosos jefes de guarnición de la Policía Armada, al

hecho de que «las sanciones al personal aumentan al mismo tiempo que sus bajas», con especial mención

del caso de la Asociación Profesional del Cuerpo General de Policía, «cuya directiva está toda ella

expedientada»; así como a los graves incidentes de las cárceles, los camiones quemados para impedir el

progreso de la autopista del Atlántico, «un desmadre general en los espectáculos y en las fiestas, como en

las películas sobre San Vicente Ferrer o Cartas de amor de una monja, o las fiestas de Durango», en que

se puso a chacota al Papa y a los cardenales».

«No desconocemos —prosiguió— que el aumento de la delincuencia es uno de los precios de la vida en

grandes metrópolis, ni de los problemas de una transición política; pero las cosas han llegado a un punto

en que no pueden continuar sin grave riesgo para el futuro. Se ha bromeado sobre una frase que nunca

pronuncié, aquella de la calle es mía, cuando yo nunca pretendí otra cosa sino que la calle fuera de todos;

pero mucho más grave es que la calle sea de ellos, de todos los que son violentos, ilegales y enemigos de

la paz.»

«El orden público es como la sa-

lud: se tiene o no se tiene. Y España da hoy angustiosamente esa voz de alarma: no se encuentra bien.» El

señor Fraga tuvo cuidado en advertir que estos hechos «en modo alguno vinculan la actual situación al

advenimiento de la democracia: lo relacionan, eso sí, con la falta de una política clara de gobierno. Y hay

que decir que el orden público es una de las funciones sociales más importantes y que sin ella quiebran la

mayor parte de las demás».

Terminó su intervención una referencia al terrorismo como instrumento de la guerra revolucionaria,

utilizado especialmente en las pro-

vincias vascas, así como al refuerzo que para el mismo suponen otras acciones políticas, incluida la per-

misividad de congresos ilegales, como el de HASI, al que asistió el diputado señor Letamendía. «Todo

ello tiene un fin reconocido: un Estado vasco independiente y revolucionario. ¿Y cuál ha sido la

respuesta? Que el Gobierno, se reitera cada semana, no caerá en la trampa de replicar en serio. Pero no

hay engaño posible, y la única trampa real es no comprender que a un enemigo así no hay más que una

respuesta: derrotarlo cuanto antes y por todos los medios.»

El PNV presentó un plan de quince puntos para resolver el problema vasco

Todos los grupos parlamentarios se pronunciaron contra el terrorismo

Los portavoces de los grupos parlamentarios intervinieron a continuación de las exposiciones que sobre el

orden público hicieron el diputado aliancista, Manuel Fraga, y el ministro del Interior, Rodolfo Martín

Villa. En resumen, sus palabras fueron las siguientes: José Ángel Cuerda (PNV). Hemos escuchado una

descripción catastrofista del señor Fraga sobre el orden público y sobre el terrorismo. A continuación el

señor Martín Villa nos ha descrito esta situación, pero balsamizada. El PNV piensa que es un plantea-

miento incompleto confundir el orden público con el terrorismo. El señor Fraga ha hecho una declaración

de guerra al terrorismo, que creemos retórica, pues el terrorismo no se combate indiscriminadamente. El

señor Martín Villa, por su parte, al comienzo nos ha hablado de que existe una política de orden público.

Al oírle nos hemos

llenado de esperanzas, pero después hemos visto que tal política no existe.

Una minoría radicalizada que surgió a finales de los años cin-,cuenta, como una parte de la lucha del

pueblo vasco contra la dictadura, ha seguido manteniendo los mismos métodos. Estos fueron tegítimos

antes, pero no ahora. La ETA actual dice que no ha habido cambio alguno. Siguen pidiendo la amnistía

todavía cuando ella es incapaz de concederla. En el fondo su afán desestabiiizador y su rechazo de las

urnas busca provocar una represión indiscriminada.

El PNV, que sigue fiel a la vía pacífica y rechaza la violencia, piensa, sin embargo, que la esperanza que

surgió el 15 de junio ha resultado frustrada. El planteamiento del Gobierno en lo que se refiere al País

Vasco ha quedado reducido a medidas simplemente policiales. Tienden a aislar el te-

rrorismo de ETA, pero desde luego no van a acabar con ella. Se ha intentado cargar sobre el PNV la res-

ponsabilidad de lo que pasa allí. Pero en realidad son las medidas que el Gobierno ha dejado de tomar. Su

negativa rotunda al restablecimiento de los conciertos económicos; las mínimas competencias del

Consejo General Vasco; el atraso de las elecciones municipales y, en general, el rechazo de otras

peticiones hondamente sentidas por el pueblo vasco. La postura del PNV se concreta en el rechazo, tanto

de la lucha armada de ETA como del planteamiento dado a la misma por el Gobierno. Sólo medidas que

el pueblo vasco pueda respaldar serán eficaces y éstas tienen que salir del propio pueblo vasco. Nosotros

proponemos al Gobierno y a la Cámara quince puntos, que podrían resolver el problema vasco, y que son

la respuesta a los quince puntos del

ministro Martín Villa. (Ofrecemos un resumen en la página 17.) Jordi Pujol (Minoría Catalana).

Compartimos la inquietud del señor Fraga, pero la situación no tiene el carácter catastrofista que él

pretende darle. Es bueno debatir el .tema del orden público y del terrorismo, pero no con la exclusiva fi-

nalidad de desgastar al Gobierno. La situación requiere, de una parte, informaciones más precisas y

periódicas del ministro del Interior a la comisión correspondiente del Congreso. Por otra parte requiere

también una policía más eficaz, menos desorientada, menos hostigada, mejor protegida en su imagen.

Nosotros nos oponemos a la depuración de la policía, pero es evidente que hay que renovar algunos de

sus mandos. Emilio Gastón (Grupo Mixto). El orden público no es sólo el terrorismo, aunque sea el

aspecto más grave. La criminalidad que hay

que atajar tiene muchos matices. Por otra parte, hay que intentar seriamente un reciclaje de las fuerzas de

orden público. Hay que comprender su desorientación cuando lo que antes se les dijo que era negro ahora

es blanco.

No quiero terminar mi intervención sin manifestar nuestro sentimiento si se confirma la salida del

Parlamento del diputado señor Letamendía, perteneciente a nuestro grupo.

Germán Obiols (Socialistas de Cataluña). En España el terrorismo se basa en una estrategia de la

inseguridad, cuyo fin es crear el miedo de la población como sustituto del golpe de Estado. Trata de

aglomerar a fuerzas contrarias a la democracia en una doble dirección: hacia las Fuerzas Armadas y las

fuerzas de orden público y en dirección de la opinión pública in-

tentando identificar democracia y desorden.

Santiago Carrillo (PCE). Es cierto que existe una sensación de inseguridad y de desconcierto real en una

parte importante de ia sociedad española Fsta situación puede influir en el referéndum constitucional con

abstenciones y, en genera!, con la reducción del protagonismo popular en el proceso democrático. Los

efectos del terrorismo coinciden con una situación económica difícil. El terrorismo es peligroso en sí

porque destruye vidas, pero también porque engrosa una auténtica conspiración contra las instituciones

democráticas de este país. Conspiración de las fuerzas de la ultradere-cha. que no están en este Parla-

mento y que han visto que la llegada de la democracia a España no significaba la revancha.

El otro día se manifestaron violando las normas de la legalidad con formaciones paramilitares, utilizando

la bandera nacional con fines partidistas, sin que por parte del Gobierno se tomara ninguna medida, ahora

se anuncia una manifestación en conmemoración de un aniversario, precisamente ante la residencia del

jefe del Estado. No estamos en contra de celebración de aniversarios, pero el Gobierno tenía que

mandarles a otro lugar menos significativo.

Además de las medidas policiales, técnicas, la lucha contra el terrorismo exige también medidas sociales.

En lo que se refiere al terrorismo vasco, no se acabará con él mientras la autonomía no sea tangible. La

lucha político-social contra el terrorismo también exige un servicio de información, que diga al Gobierno

lo que sucede en dichas reuniones que actualmente se celebran y que son intranquili-zadoras. También

exige una mejor preparación de las fuerzas de orden público. No pedimos depuración, pero sí insuflar en

ellas sangre nueva.

A continuación intervino el portavoz de UCD, José Pedro Pérez Llorca, quien se hallaba en la tribuna de

oradores a la hora de cierre de esta edición.

Enrique Múgica (PSOE) La izquierda quiere penetrar en los hechos, y no en la espuma de los mismos.

Preferimos no ahondar en la siniestra lista de actos terroristas. El orden publico se alimenta del largo

pasado que rompemos con la Constitución. Estamos en contra de un enfoque del orden público mediante

la presión y la fuerza que llega hasta la paz de los sepulcros. Con la democracia hay que liberar a los

ciudadanos del miedo a ese arcaico orden público, desde un consenso general contra la violencia de

ultraderecha y de extrema izquierda. La mejor forma de consolidar la democracia será realizar una

consulta electoral una vez en vigor la Constitución. Gabriel Cisneros (UCD). UCD asume parte de las

preocupaciones aquí expresadas, desde las de Fraga hasta las de Carrillo, pero no aceptará que existen

problemas en los mandos policiales ni realizará purgas. Mantendrá la equilibrada política de reforma que

el Gobierno viene desarrollando.

El terrorismo no permite dar palos de ciego, sino una depuración cuidadosa de las medidas a aplicar en

cada caso. Para terminar con la lacra del terrorismo no es lícito asesinar la libertad de todo un pueblo.

Nuestra teoría del orden público es compatible con la paz social, el normal funcionamiento de las

instituciones y otras condiciones expresadas desde esta tribuna.

Pleno del Congreso

 

< Volver