Discurso de Solís en la clausura del Consejo Económico Sindical de Jaén. 
 No creemos en la política que no cuenta con el pueblo     
 
 Pueblo.    30/05/1963.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

Discurso de Solís en la clausura del Consejo Economico Sindical de Jaén

No creemos en la política que no cuenta con el pueblo

- Nada podremos hacer si no nos enfrentamos con la transformación

de nuestros campos

- Hay que procurar traer las industrias ai lugar donde exista la mano de obra

Convenios colectivos de Pegaso

Ayer, en la clausura del Consejo Económico Sindical de Jaén, el ministro secretario general del

Movimiento y delegado nacional de Sindicatos, don José Solís Ruiz,, pronunció el siguiente e importan te

discurso:

" Excelentísimas e ilustrisimas autoridades, señoras y señores consejeros:

Siento especial satisfacción cuando por los caminos de España me pongo en contacto con los hombres del

trabajo, y esta satis, facción se acrecienta cuando llego a estas tierras, tan ligadas a mí por vínculos de

convivencia. Jaén significa mucho para mí, y electivamente, en Jaén estoy y con Jaén quiero luchar para

resolver sus problemas. Nuestro Gobierno, porque las circunstancias lo demandaban, consideró necesario

establecer un Plan de Estabización. Vosotros que habéis sido participes de él, sabéis lo que significa, pero

yo quiero resaltar aquí que fue posible precisamente debido a vuestra entrega, principalmente a la de los

trabajadores, y de justicia también es señalar que ello se logró porqué la Organización Sindical supo

armonizar y conseguir la concordia en momentos en que la Patria lo demandaba.

Hoy nos enfrentamos con mía nueva etapa: la de desarrollo. Y es precisamente en esta etapa donde los

hombres de la Organización Sindical, los hombres del trabajo, han de estar presentes en una colaboración

activa con la Administración, a la que han de ayudar, señalándola los problemas que, de una u otra

manera, afectan a cada rincón de la Patria.

Queremos que todas las provincias analicen sus problemas, y les busquen posibles soluciones, pero

queremos también que seáis vosotros quienes realicéis esos análisis, porque no creemos en absoluto en la

política que no cuenta con el pueblo.

Me han informado de que muchos de los problemas aquí discutidos lo han sido acaloradamente y hasta

con pasión. Soy el primero en alegrarme de ello, porque esa pasión y ese acaloramiento demuestra que

sois dignos componentes, de una Organización Sindical y auténticos representantes del mundo del

trabajo. Esta mañana, al releer algunas de vuestras conclusiones, observaba el acierto no solamente de la

celebración de este Consejo, sino muy principa intente el de las ponencias que habéis elaborado. En ellas

están prácticamente contenidos todos los problemas de la provincia. Asi, el del transporte, tan

fundamental para una comarca tan extensa, y que tiene que llevar sus productos desde lugares incluso

abruptos hasta la» grandes zonas de consumo; el de la vivienda, para procurar que las familias puedan

Vivir dignamente; el del artesanado, para mantener una tradición histórica; el del turismo y el de la

minería. Y sobre todo, el problema de vuestros campos. No creo en ninguna política que sea provechosa

para España, que no esté profundamente basada en solucionar el problema agrario. No creo en una

política que no tenga al campo como base económica y fundamental. Es cierto, bien lo sé, ´que

necesitamos industrias, pero nada podremos hacer si no nos enfrentamos valiente y apasionadamente con

la transformación que nuestros campos necesitan.

Lógicamente, habéis dedicado a este tema vuestra mayor atención. Atención que habéis fijado, también

lógicamente, en lo que constituye la gran, riqueza de la provincia: el olivar. Comprendo que el problema

del aceite sea aquí el más vivo y el que más os preocupa, pero también sabéis que no han de pasar muchos

días para que tengáis oportunidad do tratarlo y discutirlo en la asamblea que va a celebrarse en Madrid.

Estoy seguro que la misma libertad y la misma claridad de lenguaje que han presidido las deliberaciones

de este Consejo, imperarán en esta asamblea, de la que esperamos muy fundadamente que salgan

soluciones para que Jaén se beneficie de unas riquezas que a ésta muy principalmente corresponden.

(Grandes aplausos.)

Quiero haceros un llamamiento respecto a la necesidad de asociación. Yo sé que el labrador andaluz. y en

general todo hombre de campo, es individualista por naturaleza. La, tierra, evidentemente, da señorío,

pero también produce aislamiento. Por eso quiero llamaros la atención, en el sentido de que lleguéis a

comprender que muchas de las soluciones para vuestros problemas residen precisamente en el

movimiento asociativo. Para comerciar, para competir, para realizar la propaganda de nuestros productos,

es imprescindible olvidar este individualismo y profundizar en la verdadera esencia de las entidades de

tipo asociativo. Mucho se ha avanzado en este sentido, pero es necesario progresar aún mucho más. Es

precisamente la Organización Sindical ,1a gran palanca capaz de impulsar vuestras ilusiones y vuestras

esperanzas en una industrialización tan necesaria para éstas tierras. Una industrialización merced a la

cual lograremos rescatar para un trabajo continuado y estable a muchos hombres que hoy todavía no

alcanzan ana retribución conveniente, y conseguir asimismo recuperar muchas de las riquezas que cruzan

nuestras fronteras, donde, al ser transformadas, son manantiales de pingües beneficios.

Ahora bien, esta industrialización que deseáis, y para la cual yo prometo mi ayuda, ha de hacerse con los

hombres de estas tierras, evitando con ello que gentes aquí nacidas, sobre estos campos y bajo este cielo,

tengan que buscar su pan y el de sus hijos, no ya en otras comarcas de la Patria, sino en otras naciones en

donde, pese al jornal que logren, siempre han de añorar el hogar y los vínculos que abandonaron.

Es de todo punto necesario el procurar traer las industrias al lugar en donde existe 1a mano de obra, en

Tez de llevarse la man» de obra al lugar donde se monto la industria, y obligado es recordar—y la palabra

del Sumo Pontífice en su reciente encíclica asi lo abona—que por encuna de las razones económicas que

puedan invocarse, siempre han de imperar otras razones cristianas y de tipo humano. Por eso, justo es

procurar que los poderes públicos lleven y empujen a la industria adonde está el hombre, única manera de

no arrancar a éste de la tierra que le vio nacer. Esto bien sé que no siempre es sencillo, pero debemos

luchar por conseguirlo. De otra manera, nos exponemos a que todo el esfuerzo hasta ahora realizado

pueda resultar baldio. Buenas son las razones economicas, pero sobre ellas, insisto, han de prevalecer tes

humanas. Tenemos la obligación de montar las cosas de tal forma que tas comarcas que puedes ser

prósperas no tengan que esperar demasiados anos para que hasta ellas llene fe riqueza. Con ello

evitaremos que cuando llegue esta riqueza sea demasiado tarde y que nos veamos obligados a intentar que

regresen a unas tierras posiblemente abandonadas y unos pueblos prácticamente desiertos, unos hombres

que quizá ya no sean los mismos, por haber perdido buena parte de las virtudes que proporciona al

hombre el vivir sobre la tierra de sus mayores. (Grandes aplausos.)

No se roe olvida que, junto a los problemas económicos, existen en esta comarca una serie de problemas

sociales que vosotros, con gran lucidez y sumo tino, habéis tocado en las conclusiones que acabáis de

entregarme. De estos problemas hay dos, el del empleo y el del analfabetismo , a los que debe prestarse

primordial atención. La formación, tanto cultural como profesional, del trabajador es tarea primordial en

la que, como en tantas otras cosas, la Organización Sindical figura como pionera. Más de cien escuelas de

formación, en las que se educan 40.000 hijos de trabajadores, certifican mi aserto. Aquí mismo, en Jaén y

su provincia, tenéis claros ejemplos de la eficacia de estos centros. En cuanto al analfabetismo, puedo

deciros que es tema del que me ha hablado largamente vuestro jefe provincial, y estoy en absoluto

conforme e identificado con él en el sentido de que es urgente y necesario que todos, nosotros y vosotros,

nos enfrentemos con esta auténtica lacra y consigamos que en plazo breve no figure en este censo ni un

solo analfabeto.

En estos instantes, terminado el Consejo, es cuando precisamente comienza vuestro trabajo. Un trabajo

delicado y que estriba en conseguir que cuanto habéis expuesto se trueque en realidad. Para ello quiero

que sepáis que estoy a vuestro lado. Permitidme que os recuerde que estamos en periodo de elecciones

sindicales. El sindicalismo, se quiera o no se quiera, es una realidad en el mundo y únicamente dentro de

él encontraréis entendimiento y unión. Ahora, antes de que comiencen las elecciones, cuando aún no

habéis pensado posiblemente en quién pueda ser vuestro candidato, quiero hablaros con toda franqueza.

Lo que os voy a decir es muy sencillo, pero no por ello menos profundo e importante. Quiero recordaros,

simplemente, la responsabilidad que tenéis en cuanto a elegir libremente a aquellos hombres que estén

más preparados para representaros. Quiero qué penséis que a través de vuestro voto no sólo vais a influir

en el sindicalismo, sino también en la política española. Vais a destacar hombres a los; organismos más

importantes dé la Patria. Vais a designar representantes vuestros en aquellos organismos donde transcurre

la vida política española y en la que, por tanto, podréis participar. Vais a estar, pues, presentes en todos

los lugares de la Patria, y de estas elecciones depende el que España tenga unas instituciones auténticas,

en las que figuren los hombres del trabajo coa plena responsabilidad. Esto, en realidad, es a vosotros a

quienes incumbe. A nosotros nos ha correspondido, y nos corresponde, la responsabilidad do hacer llegar

al Gobierno vuestras necesidades, a fin de que éste dicte las disposiciones precisas. A vosotros os

corresponde ahora la responsabilidad de estas elecciones, de cayo resultado depende en muy buena parte,

nada más

nada menos, que el destino de la Patria.

La continuidad de una nación reside, a mi juicio, en sus instituciones. Para que éstas tengan fortaleza y

pesen de una manera real y permanente sobre los destinos de la Patria es para lo que os convocamos.

Vuestra ayuda nos es necesaria, en unos momentos como los actuales, en que España se abre paso con

dificultad, pero sin desaliento, en el concierto mundial de naciones. Todos estamos implicados en la

hermosa tarea de reconstruir definitivamente nuestra Patria, en conseguir llevar más pan, mía tranquilidad

y más justicia a nuestros hijos y ganar, por encima de todo, la continuidad de na entendimiento, una

armonía y una paz que nosotros, desgraciadamente, no recibimos.

Para terminar, quiero aerado-ceros vuestro trabajo en las tareas del Consejo y felicitaros porque habéis

sido dignos de la esperanza «m en vosotros pusimos. A todos, empresarios, trabajadores y técnicos,

hemos de agradecer este concurso. Estad seguros que, al llevar vuestra ilusión y vuestro anhelo al

Caudillo de España, le reiteraré una vez más vuestra adhesión y le diré que Jaén está agradecido, pero que

signe esperando. Porque Jaén necesita de su -ayuda, y sabemos que él no la regateo jamás a ningun lugar

de la Patria que necesitará de ella. (Grandes aplausos.)

A todos, y en especial a vuestro jefe provincial y a vuestros man, dos sindicales, mi felicitación mas

sinceras y también la seguridad de qne las tareas de este Consejo no quedarán estériles, porque me consta

que tras de estas conclusiones forman las esperanzas de la Patria entera. Y en nosotros está el no

defraudarlas: ¡Arriba España!

Queda clausurado el II Consejo Económico Sindical."

Una comisión de la Empresa Nacional de Autocamiones Pegaso lia ¡techo entrega al ministro de Trabajo,

don Jesús Romeo, de dos convenios que han sido ultimados por la misma, siendo uno de ellos, el primero

que se firma para la factoría de dicha empresa, en Madrid, y otro, el segundo que se apruelba para su

aplicación a la factoría de Barcelona, y cuyas condiciones han de afectar a más de 7.000 trabajadores.

Entre las mejoras y características de estos convenios, que fueron expuestas al ministro por sus visitantes,

merecen mención especial la regulación de un sistema de promoción que garantiza y estimula el derecho

a la misma de los productores y el perfeccionamiento de su aptitud para el desempeño de sus puestos.

Como interesante complemento de estas medidas se ha ampliado la clasificación profesional, adaptándola

a las características específicas de la estructura de 1* empresa.

Con el ministro recibieron a. la •omisión el secretario general tecnico y los directores genérales de

Ordenación de Trabajo y Empleo.

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