Clausura del Consejo Social     
 
 ABC.    26/04/1959.  Página: 79-84. Páginas: 6. Párrafos: 39. 

DEPOSITO LEGAL - M. 13 - 1958

CLAUSURA DEL CONSEJO SOCIAL

Presidió el ministro secretario genero, al que acompañaban los de Trabajo, Agricultura, Información y

Turismo y Comercio

EN SU DISCURSO, EL SEÑOR SOLIS RUIZ SUBRAYO LA NECESIDAD DE VIGILAR O

FRENAR LOS PRECIOS.

En el salón de actos de la Casa Sindical se celebró ayer la sesión de clausura del Consejo Social que

durante una semana ha trabajado para llegar a unas conclusiones de > vital importancia para el mundo del

trabajo.

Con el ministro secretario general del Movimiento, Sr. Solís, ocuparon la presidencia los de Trabajo, Sr.

Sanz Orrio;.de Agricultura, Sr. Cánovas; de Información y Turismo, Sr. Arias-Salgado, y de Comercio,

señor Ullastres; vicesecretario general del Movimiento, D. Alfredo Jiménez Millas; subsecretarios de

Agricultura, Sr. Pardo Canalís, y de Trabajo, Sr. Gracia; secretario general de la Organización Sindical,

señor Sánchez Arjona; directores generales de Trabajo y de Agricultura y los miembros de -la Mesa del

Consejo, que preside el señor Matéü´ de Ros. El amplio salón estaba totalmente ocupado por los

consejeros y miembros de la Organización Sindical, así como las tribunas dedicadas a los miembros cíe

las comisiones de observadores extranjeros que representan a Alemania, Francia, Gran Bretaña, Bélgica,

R. A. U., Marruecos e Irlanda. PALABRAS DEL SR. MATEU S

El vicesecretario de Ordenación Social y secretario general del Consejo, Sr. Matéü de Ros, resumió las

tareas, enumeró las conclusiones aprobadas en los plenos y dijo que se habían reunido en este Consejo

trabajadores de toda España y de todas, las actividades profesionales, en representación de millones de

hombres que todos los días acuden a su trabajo, con la esperanza de que su esfuerzo, abnegación y fe

obtengan el premio de que son merecedores: la recompensa de una vida mejor. Añadió que si España

contara con el oro que fue depositado en Rusia, es posible que este Consejo no hubiera tenido que discutir

el numero de calorías que son necesarias para señalar el salario mínimo interprofesional, y terminó

diciendo que el Consejo hacia suya la recomendación de que el Estado no ceje d^ exigir cerca de los

organismos internacionales la devolución del oro español a nuestra Patria, cuya propiedad está

debidamente legitimada.

Discurso del señor Solís

A continuación, el señor Solis pronunció el siguiente discurso:

Excmó. señores ministros, señores consejeros, representantes extranjeros d e países amigos:

Durante una semana, en jornadas agotadoras, cerca de un millar de representantes sindicales, en nombre

de vuestros compañeros de trabajo, junto a.una representación de empresarios, técnicos y expertos, habéis

discutido, con esa libertad que es norma de nuestras reuniones sindicales y con la entereza de la que

siempre hacéis gala, las Ponencias de este Consejo Social que afectan a, problemas actuales de gran

importancia que si se refieren en su esfera privada, individual o familiar a¡ los hombres del trabajo,

interesan igualmente a toda la comunidad nacional; .porque los problemas sociales no son ya pretensiones

aisladas de esta o de aquella clases, sirio necesidades de todos, ya que el mundo moderno ha- elevado las

cuestiones sociales a cuestiones nacionales.

PRIMERA CONSECUENCIA DEL CONSEJO

La primera consecuencia que hay que sacar de este Consejo, -sin lugar a dudas, es que el mundo español

del trabajo es el que tiene la cabeza más sosegada, los nervios más templados, el patriotismo más realista,

la ambición más noble, la preparación más seria y el ánimo mejor dispuestó para la convivencia, y esto

resulta doblemente meritorio, puesto que los temas que os han reunido aquí esta semana constituyen

intereses reales que os afectan como personal, como padres de familia y como ciudadanos. Estos temas,

por fuerza, promueven viveza, pasión, ardimiento, y, sin embargo, no ha habido destemplanzas, sin haber

callado o claudicado. Habéis situado la discusión, la mayor parte de las veces, a gran altura, y habéis

demostrado que la libertad es buena, siempre que la reclamación o el ejercicio de vuestro derecho a hablar

se acompaña con la responsabilidad de hacer buen uso deteste derecho, no solamente respecto a la

oportunidad y a la conveniencia de lo que decís) sino también en cuanto a la comprensión para aceptar las

opiniones de los otros, que son también respetables, y al mismo tiempo el interés general.

En este momento, en sucesión rápida, pasan por mi mente otros Consejos, celebrados por la Organización

Sindical Española en estos últimos veinte años, y al dirigir la vista a la Sala, encuentro junto a caras que

traen savia, renovada, rostros de veteranos luchadores, a ios que el trabajo español debe un tributo de

agradecimiento y admiración, pues en momentos difíciles y de grandes incomprensiones, enarbolaron

dentro del sindicalismo que entonces nacía la bandera de lo social que el nuevo Régimen levantaba como

el más firme de sus postulados.

Aquellos ya lejanos Consejos de Ordenación Social aquellos Congresos inolvidables de trabajadores, las

Asambleas Agrícolas, los Consejos económicos, con sus reuniones preparatorias, con sus estudios

preliminares, con sus plenos o comisiones, han constituido organismos vivos de formación da dirigentes

sindicales, hasta el punto de que hoy podemos decir, ´ al observar vuestras propuestas y al haber tenido

que presidir varias de vuestras reuniones plenarias, que el sindicalismo español puede ofrecer a la Patria

en materia social y económica los núcleos más numerosos y preparados que jamás tuvo España.

Deseo señalar esta conquista ya que a diario, cuando se trata de asignar al trabajador una participación,

una presencia activa, oímos decir que no está preparado, que le faltan conocimientos para dotarle de

mayor responsabilidad, cuando en realidad, muchas veces, quienes así opinan son grupos de eternos

vividores, que ni en lo social, ni en lo económico, ni mucho menos en lo político, desean dar paso a nadie

que no sea su propio egoísmo,, olvidando que los que al ganar a diario el pan con el sudor de su frente,

con el esfuerzo de sus brazos, de su inteligencia o dirigiendo, no sólo hacen Patria, sino que son los que

más derecho tienen a influir en aquello que ´más directamente les afecta.

TEMAS DE VIVA ACTUALIDAD

Variados e importantes han sido todos los ternas tratados en este Consejo Social. La Empresa, Política de

empleo, Sistemas de retribución del trabajo, Seguridad social y Política del campo. Todos ellos han sido

estudiados con objetividad, actualizando viejos conceptos.

En la transformación del actual concepto de empresa está- a mi juicio la solución de muchos.de los

problemas sociales que hoy agobian al mundo. El concepto del trabajador máquina ha de ser sustituido

por el trabajador integrado en la empresa, formando parte de la misma. El trabajador objeto de la

economía ha de sustituirse por el de trabajador sujeto de ella.

Si los países que se titulan cristianos, abandonando viejos conceptos capitalistas, humanizan la empresa y

asocian el capital que el _trabajo supone, si implican a ésto y le responsabilizan, podremos enfrentarnos

con un porvenir en el que el entendimiento sustituya a la incomprensión; el interés legitimo por la

empresa, al desinterés e incluso al odio; el trabajo voluntario y eficaz, a la desgana y al engaño.

En la transformación del concepto- de empresa está el principal problema social, económico y por lo tanto

político del momento actual del mundo, que influirá en las propias organizaciones profesionales y en la

estructura política de los pueblos.

Hoy los pueblos, por una parte, luchan por conseguir la unidad y el entendimiento social y por otra

mantienen desunidos y en perpetua guerra a los factores más importantes que intervienen en la

producción—precisamente allí donde su unidad es más necesaria, en la empresa—. Hoy los pueblos

trabajan por una mayor productividad y a ello se opone la falta de entendimiento en la propia empresa. Y

ese necesario entendimiento no se consigue sólo con buenas palabras, ni con situaciones de fuerza, ese

entendimiento se obtiene transformando el concepto de empresa, asociando el capital-dinero con el

capital-trabajo, bajo, la dirección del que tenga capacidad para ello, exigiendo que la empresa cumpla los

fines más importantes a que viene obligada, como son, creación de riqueza en beneficio de cuantos la

integran y también al servicio de la comunidad nacional que la encuadra.

El tema del Empleo ha sido ampliamente analizado. No hay duda de que en nuestra concepción doctrinal,

el hombre tiene obligación • de trabajar, y junto, a contribuir a su sustento lia de.participar en la

producción de los bienes necesarios para la "colectividad. En nuestra sociedad no debe haber lugar para

eternos olvidados, debiendo exigirse a todos un esfuerzo. Pero junto a esta obligación, el trabajo es para

nosotros un derecho y no cabe cruzarse de brazos cuando adelantos técnicos de manera accidental, o

cualquier catástrofe económica más o menos parcial, deja en paro a alguno de nuestros hombres. La

política económica ha de afanarse por dar nacimiento a los puestos de trabajo que en cada momento la

sociedad demanda, pero si. en algún caso éstos faltasen, dicha sociedad ha de soportar la carga que

supone el garantizar los medios mínimos de vida a aquellos que involuntariamente estén desocupados. En

esto también nos diferenciamos del viejo liberalismo, que, junto a la libertad de escoger uno u otro

trabajo, una u otra retribución, llevó al trabajador la libertad para morirse de hambre si no encontraba

adecuada ocupación ante la total indiferencia de la sociedad que le rodeaba.

Los sistemas de retribución del trabajo han sido por vosotros analizados y de sobra sabemos los que

llevamos años entre trabajadores que si los salarios suben indebidamente, más de prisa subirán los

precios. Pero también sabemos que si éstos no se vigilan o frenan, el trabajador podrá llevar a su casa

cada día menos pan para sus hijos. Con frecuencia observamos a nuestro lado personas que se

escandalizan cuando se habla de subida o revisión de salarios, pero que están siempre listos para solicitar

y justificar toda subida, de precios, aunque sean éstas arbitrarias. El esfuerzo ha de ser de todos, ya que

todos venimos obligados a luchar por una Eespaña económicamente mas ´fuerte.

En los momentos actuales del mundo, el, trabajador, que hay que producir no solo mucho, sino bien y

barato para poder competir en precios con el exterior, única forma de nivelar nuestra balanza de. pagos y.

crear nueva riqueza, pero también desea se vigile el poder adquisitivo del salario y por lo tanto, los

precios de las mercancías que necesita para su sustento.

La Seguridad social ha alcanzado en nuestra Patria con nuestro Movimiento, metas que nos parecían

imposibles. La tranquilidad en la vejez, en la orfandad, ante la enfermedad, está garantizada. Mucho ha

sido lo conseguido, tanto, que sólo ello .justificaría a un Régimen. Sin embargo, ha constituido objeto de

especial atención esta materia tan importante, proponiendo mejoras tendentes a una mayor perfección,

solicitando para el trabajador del campo análoga seguridad que la que ha conquistado, el de la industria.

Especial y detallada atención habéis dedicado a los problemas del campo. España en gran parte es campo

y ligados directa e indirectamente e1 mismo vive gran parte de nuestra población. Nuestra industria, en

cuantía muy apreciable, está igualmente relacionada con - las necesidades agrícolas, y su economía sigue

camino parejo al progreso o bienestar de la agricultura.

Hemos de señalar la necesidad de mecanización de nuestro suelo, no sólo para que produzca más y a justo

precio, -sino para conseguir un trabajo más cómodo al hombre del campo y la posibilidad de una más

elevada retribución. Por ello, señaláis como necesaria la continuidad de la política de colonización, que al

convertir el secano en regadio nos proporciona la posibilidad de asentar familias campesinas aumentando

la producción. Asimismo señaláis como necesaria la continuidad en la política de repoblación, mejora

ganadera,. industrialización y comercialización de los productos agrícolas, etc., medidas necesarias para

colocar la´, mano de obra que el campo hoy ocupa, y para producir aquello que la Patria demanda.

En una palabra, habéis elaborado todo un programa de actuación, prestando una vez más un señalado

servicio a la Patria.

LOS GRUPOS Y LAS CAPILLAS

Mientras tanto, fuera de aquí, reducidos grupos de divagadores ,traen y llevan, pontifican sin seguidores,

se arrogan representaciones que no tienen, gesticulan como si polarizaran opinión pública y nos quieren

dar la sensación de que la tertulia es superior a la Asamblea, de que ´el grupo es más importaste que la

comunidad, de que siete son más importantes que siete millones, de que el monólogo es más oportuno que

el diálogo. Ellos enredan; vosotros laboráis; ellos .tienen una visión catastrófica del futuro del España;

vosotros levantáis vuestro optimismo sobre la evidencia de que hay problema» reales que vencer, y

defectos que corregir, ´y os disponéis a ello. Ellos traen las sombras a nuestros contornos, y vosotros

lucháis todos, los días para, abrir las e» nuestro horizonte. Míos se refieren a cosas sutilísimas que estan

vagamente en nuestro tiempo sin que las veamos como i el aire en la atmosfera, mientras que vosotros,

:con lo pies en la tierra, tocáis solamente. lo existente, lo hacedero, .lo concreto y, por supuesto, sin

ninguna actitud sanchopancista, porque nada hay más quijotesco y espiritual" que "el empeño de crear un

mundo social nuevo que lleve la felicidad a los hogares y que sienta al prójimo como a hermano, en lugar

de como a desconocido o a enemigo. Nuestro ministro de Trabajo, y anteriormente delegado nacional de

Sindicatos, se refirió hace algunos años muy afortunadamente a esa idea de que a quienes efectivamente

más les interesa una Patria ordenada pacífica y justa es a los que están felizmente obligados a vivir

siempre en ella. Las clases más pudientes pueden en cualquier caso de turbulencia, de cansancio, o de

fastidio, emigrar a otras latitudes, pero las clases populares no, y de aquí que si son las más directamente

afectadas, sean al propio tiempo las más interesadas en que todo vaya como es debido.

LEGITIMIDAD Y POLÍTICA POPULAR

Ninguna legitimidad existe en España más indiscutible que esta del trabajo, para hablar, para pensar, para

actuar, para sacar adelante, al esfuerzo que sea, el presente; y para preparar el futuro con vuestro

condicionamiento y vuestra exigencia de paz y de prosperidad para todos. Nadie está asistido de mayores

razones morales que vosotros,, puesto que sois los constructores de la España física que tenemos delante,

y nada más absurdo, sorprendente e insensato que el gorgoreo clandestino o académico de los grupitos

que, en la vida española, a lo largo de muchos años, no han supuesto otra cosa que gérmenes de

disolución, de descomposición o de desmoralización. Con los nombres de la Organización Sindical, que

es toda. la población activa española, eon él aliento de colaboración.´´y de amplitud que brinda esta Casa

es necesario hacer toda la obrá nacional de resurgimientof y de potenciacíón; y al margen de esta Casa,

representa con olvido- de que los pueblos actuales imponen su voluntad y su voz por la vía del servicio y

del sacrificio, no se podría hacer nada con sello de durable y de fecundo. Pero porque sabéis cuales son

vuestros derechos en las naciones modernas, no se os ocultan tampoco vuestros deberes. Sabéis que tenéis

derecho a levantar vuestra voz, pero al propio tiempo conocéis igualmente que tenéis el deber de que esta

voz no sea estridente, frívola, superflua e inútil. La prueba más elocuente de que conocéis cuáles son

vuestros deberes es que no habéis venido a este Consejo con vuestras peticiones en carne viva, sin mas

para convertir en grito lo que tiene que ser argumento. Habéis tomado parte en las deliberaciones

acumulando documentación, cifras, realidades evidentes, y sin descomponeros en ningún caso.

Habéis tomado buena nota de lo que se puede pedir en este momento con posibilidades de logro en razón

de nuestra coyuntura económica o de conciencia colectiva, y no habéis transitado ni un sólo momento por

los viejos caminos de la retórica y de la demagogia. Una política popular es una .pretensión mucho más

noble y ambiciosa que la de reclamar sitios de influencia o de poder en los que instalar a los

representantes del pueblo. Una política popular es poner en primer plano los problemas populares del

momento. Una política popular es la que se propone elevar los índices de prosperidad y de bienestar de

toda la comunidad, mediante el concurso, la colaboración, la presencia, la responsabilidad en el servicio y

en el trabajo de aquellos que protagonizan la historia de este instante, O una política popular se hace de

vuestro brazo, que es lo que Franco quiere en sus constantes menciones al mundo sindical y a la

autenticidad sindical, o carecería d«l calor de vuestra presencia, de la temperatura de vuestra adhesión,

del entusiasmo de vuestra esperanza. La revolución desde arriba, sí, pero con los de arriba, con los de

abajo y con los de en medio.

El mundo sindical no pide, de acuerdo con la vieja terminología política, actas de diputaos, sino que

entiende que la política popular es siempre política nacional, y que el Intermediario político es una pieza

perturbadora e Inútil en la representación pública.

PROBLEMAS REALES

Aquí no se han planteado bizantinismos políticos, ni cuestiones subjetivas, que siembran la división entre

los españoles, sino problemas capitales en los que estamos interesados los más, y cuya solución nos

importa a todos. Ni un solo minuto se pierde normalmente en esta Casa en especulaciones y

entretenimientos políticos de salón, ya que éste es un tipo de ocio del que solamente pueden ser

ejercitantes esas especies marginales que hay en todas las sociedades, de conjurados de oficio, de

politicastros resucitados, de embaucadores de Rastros ideológicos, de adormecedores de descontentos, de

atizadores de resentidos y hasta de ingenuos camaradas de buena fe; pero estos excedentes sociales

negativos, c esos amigos nuestros impresionables y tornadizos no pueden representar el núcleo español

que comparece en esta hora del mundo, que es el núcleo más positivo, más esperanzado, mejor dispuesto

a salir de la postración histórica que ha tenido nuestra Patria en la última centuria. La unidad sindical y el

encuadramiento institucionalmente forzoso y socialmente voluntario, según se prueba en nuestros

comicios y por nuestro prestigio, es el pueblo español por primera vez organizado.

Hace unos días en la Casa Sindical de Sevilla indicaba yo que si se me preguntase por la conquista más

preciada de nuestro Régimen, indicaría sin vacilar que la de la Unidad.

Por ella suspiran muchos pueblos, por ella se afanan otros sindicalismos y en ella está la fuerza necesaria

para conseguir el triunfo de justas aspiraciones.

Prueba de la .eficacia cíe esta unidad es el resultado de estas reuniones. Unidad qué conseguimos en lo

fundamental dentro de la variedad de opiniones y que no es incompatible con la libertad, sino, antes al

contrario, una superación de ella al máximo.

Con libertad plena habéis expuesto vuestros pareceres y con unidad en lo fundamental elevamos vuestras

peticiones. Unidad conseguida después de amplias deliberaciones.

Prueba exacta de la unidad conseguida entre los hombres del trabajo, como indiqué al Consejo de Sevilla

y hoy lo hago a vosotros en esta reunión. Aquí estáis hombres de diversas profesiones y los veteranos de

antecedentes distintos y seguro incluso encontrados. La pasión por lo social os empajó con anterioridad al

18 de julio a partidos políticos diferentes, a afiliaciones en Sindicatos distintos que en muchas ocasiones,

al servicio de aquellos partidos, os enfrentaron incluso violentamente. Aquí estáis representantes técnicos

y representaciones empresariales y todos unidos, las diferentes profesiones, los técnicos y empresarios,

los procedentes de una y otra vieja fracción política, aquí estáis trabajando en común, ganados por un

sindicalismo nacional, sustituido el odio por la hermandad, la lucha ciega por el justo entendimiento. Esta

conquista, esta unión, esta hermandad, este exacto entendimiento, hemos de consérvalo y transmitirlo a

los que lleguen en el necesario relevo, pues, como indicaba yo hace unos días, si vencidos por falsas

predicaciones no podemos o no queremos mantener la unidad nacida de un justo entendimiento," no

tenemos en conciencia derecho de legar a nuestros hijos un odio que ha de ser olvidado no sólo en

nombre de unos principios cristianos, sino de los intereses que la Patria como españoles nos impone. Ni

castas, ni grupos que nos disgreguen. La unidad ganada para todos con la mirada puesta en una Patria más

grande, más justa, más libre.

MADUREZ POLÍTICA

Si alguien se ha sorprendido de que este Consejo no ha sido asaltado por esa tromba desordenada de los

intereses menores y circunstanciales que han caracterizado a los viejos congresos obreros, no ha sido por

otra razón que por la de no haber caído felizmente en el peor de los pecados políticos: en el anacronismo;

, y por haber probado otra cosa: la madurez política del trabajo español asociado. Este no ha sido un

Congreso obrero al viejo estilo porque hubiera resultado tan antiguo como si hubiéramos llegado hasta

aquí sentados en aquellos inefables coches con motor de explosión de los primeros años de este siglo.

Cuando haces más de veinticinco años se hablaba de asambleas obreras todavía no había penetrado en

aquellas sociedades liberales el nuevo mundo social. Nuestro mundo, La asamblea obrera es

contemporánea de Pablo Iglesias, de los primeros sindicalistas, y de la dramática petición de la jornada de

ocho horas y del descanso dominical. Todo esto ha quedado atrás, y las viejas reivindicaciones sociales

están superadas extraordinariamente por otras muchas que vinieron después y por otras que sucedieron a

éstas.

SUPERVIVIENTES ANTICUADOS

Algunos herederos del viejo socialismo o sindicalismo histórico andan por ahí presentando como

novedades de última hora la unidad sindical y la cuota sindical obligatoria, y éstos son objetivos que

nosotros hemos alcanzado hace veinte años. La distancia que nos separa entre los santones supervivientes

de lo social, anterior y nosotros no es ideológica, aunque hemos corrcgido enérgicamente toro su

materialismo hosco e inútil, sino temporal y hasta espacial. Ellos están anclados en el ayer, y nosotros

somos personas de hoy. Ellos ya no pueden comparecer delante de nosotros más que con aptitudes de

replanteamientos políticos revanchistas Que sembrarían de nuevo las divisiones en el pais, enfrentarían

otra vez a trabajadores con trabajadores y congelarían nuestras conquistas sociales; mientras que a

nosotros nos repugna todo esto y a lo que nos disponemos no es a dar marcha atrás a nuestro reloj, sino

cuerda para mucho tiempo, cuerda para que el ritmo no se interrumpa y sigamos adelante. Con nuestra

cuoto sindical no hemos financiado ninguna huelga, ni nadie ha edificado sus haciendas privadas sobre

esas costas, sino que hemos hecho ´esta Casa, • en pleno paseo del Prado, que es una muestra ,de.

fortaleza .institucional y es un orgullo de la moderna arquitectura hemos edificado cientos de casas

sindicales en otros lugares de España, hemos´ sembrado el país de residencias de descanso para

´trabajadores, de instituciones sanitarias, de escuelas de "formación profesional, de grupos de

colonización y de tantos incontables servicios en favor de ios. sindicatos, cuyo balance impresionante

ofrecía Sánchez Arjona, secretario general de la Organización, en el discurso de apertura de este Consejo.

Estamos en el trance importantísimo de reunir todos los avances que ha traído consigo la demanda

tradicional obrera y el progreso, y perfilar este nuevo mundo llamado social, esta nueva época, para

establecerlo , sólidamente en. la realidad que vivimos, de forma que ese mundo nos justifique ahora, y nos

oriente hacia el futuro, para que ya nadie pueda ni siquiera intentar moverlo del sitio en que queremos

levantarlo, .que no es paralelamente respecto a la política, sino en la política misma.´ Nuestra ambición,

que acaso resulta desmedida, y que no lo es porque se afirma en la realidad, no es en esta ocasión pedir

esta o aquella cosa parcial que satisfaga una necesidad aislada de este momento, sino que lo que

queremos es nada menos que mudar un sistema por otro sistema, una época por otra época, un mundo por

otro mundo, una España por otra, España. .Este es el Consejo Social al que nos dirigimos hoy. No hemos

querido perdernos en el litigio—que ya tenemos ocasión de hacerlo todos los días— de discutir una

mejora, o una ventaja, a aquellos que la niegan. Hemos querido calar más hondo para que al final de este

recorrido apenas tengamos que dispu tar nada que sea justo, porque el mundo en el que queremos . vivir

nos da las fórmulas que en cada caso sean más convenientes. A esta altara de experiencia y de sacrificio,

con nuestras estructuras sindicales en forma, rio podemos caer en esa colosal trampa de las sociedades

liberal-capitalistas que otorgan hoy, para provocar uma necesidad mañana, condenando a toda una

sociedad trabajadora a tener permanentemente la mano extendida, fruncido el ceño y abierta la herida del

resentimiento. No deseamos ya pequeños remedios circunstanciales, pan para hoy hambre para mañana,

sino fórmulas permanentes de pan para siempre.

UNA DOCTRINA SOCIAL SINDICAL

Ya tenemos reunida una doctrina social del Movimiento que nace de la pretensión sindical y que parte ce

la caudalosa y sagrada herencia de nuestro Fuero del Trabajo. Las elecciones sindicales han traído a esta

Casa auténticas representaciones de nuestro pueblo. La universidad ha volcado sobre el mundo del trabajo

a modernos equipos ce técnicos, de expertos, de hombres de pensamiento, que nos han ayudado a depurar

la circunstancial hojarasca y se han aventurado sobre la problemática del futuro con clarividencia,

documentación, análisis y rigor. El pueblo, vosotros sus representantes, reunidos aquí, habéis elevado esta

doctrina social recogiéndola de los veneros tradicionales del Movimiento y de la novedad última de

nuestros días, ampliándola. con vuestros propios hallazgos teóricos y prácticos del tiempo presente. Ya

tenemos un terreno teórico firme donde levantar, sin peligro de ninguna clase, los problemas concretos y

circunstanciales que el tiempo pone a nuestro alrededor,

MOVIMIENTO NACIONAL

Es preciso llamar la atención sobre esta palabra que utilizamos tan frecuentemente, el Movimiento

Nacional, para que no pueda prestarse en lo sucesivo a que nadie intente empequeñecerla o reducirla en lo

que tiene de creación y de propósito. Llamamos en 1936 Movimiento, al iniciarse el Alzamiento

Nacional, a la acción de todos para ganar el primer objetivo de la Revolución, que era la victoria en la

guerra. Una realidad militar de todos unidos, de todos disciplinados,. de todos entusiastas, de todos

heroicos y de todos sacrificados consiguió aquel fin, y los particularismos políticos, los matices, las

divisiones, con las que se configuraban las fuerzas políticas que tomaron parte en el Alzamiento se

integraron férreamente en. el Movimiento Nacional para conseguir aquella meta. Terminada

victoriosamente aquélla, el Movimiento Nacional tendría que ganar la paz para todos estableciendo la

justicia social, que era la gran ilusión, por la que se batían los combatientes, y partiendo de cero. Los

objetivos de la Revolución Nacional han sido trazados mediante, los principios del Movimiento

proclamados por Franco recientemente en las Cortes, y son el resultado de las diferentes ansias de interés

general manifestadas por el pueblo español y depuradas después de veinte años de convivencia pacífica.

El Movimiento no es, pues, una parte de sus principios, sino todos los principios. El Movimiento no es la

representación de una O varias agrupaciones políticas que ee Integran en el Alzamiento Nacional, sino

que es la ideología básica de todas ellas, y no coaliciones ocasionales de viejas componendas liberales

que duran tanto como la ambición de un soberbio, y que puede interrumpirla la irresponsabilidad de un

necio. Y como tampoco la bondad de esos principios repugna a los que se batieron enfrente en la

contienda interior, muchos de los cuales lucharon por esas mismas cosas desdé el otro lado, el

Movimiento es de todos y para todos los españoles. Es junto a sus necesarias organizaciones una ordena-

ción que pudiéramos llamar jerárquica de la gran ideología nacional de querer ser un pueblo

espiritualmente rico, próspero y feliz.

Pero si vosotros de abajo a arriba habéis elaborado estos textos y con ello habéis dado una prueba al país

de tranquilidad, de serenidad, de fe y de patriotismo, no cumpliría yo con mi deber si en justa

´correspondencia no os transmitiera desde la responsabilidad de mi cargo mi propio mensaje y consigna.

No se cierne, camaradas del sindicalismo nacional, ningún nubarrón sobre la nación española -en su más

importante deseo de paz y de tranquilidad. España tiene las dificultades naturales de un país que ha tenido

qu>| valerse por sí mismo para Salir1 del atolladero de una guerra de Liberación, y- urgiendo las gentes

todos los días al Poder público que diera satisfacción a sus necesidades y a su elevación

cir, el pueblo español salía de nuestra guerra confiado en la revolución que había de operarse como

resultado de esa guerra, pero no contaba, como señalaba muy bien en su discurso de apertura él

vicesecretario nacional de Ordenación Social, Mateu de Ros, que las grandes revoluciones sociales son

verdaderamente fructíferas solamente cuando se producen auténticas revoluciones económicas. Con una

nación arruinada por una guerra interior, con el estallido al poco- tiempo de la segunda guerra mundial,

con el saqueo del oro nacional que amparaba los créditos internacionales, con el bloqueo político exterior

por la pasión política del 46, no era posible intentar a corto plazo una revolución económica que nos

deparara una amplia revolución social. A pesar de esto, la elevación del nivel de vida de estos veinte años

ha sido muy considerable y en medio de las grandes dificultades que habla de vencer no se descansaba en

poner las cosas de tal manera, tanto en la industria como en el campo, que empezaron a rentar lo más

pronto posible. Sé que me vais a entender muy pronto: hemos soportado todas aquellas contrariedades,

nos hemos apretado el cinturón todo lo que ha hecho falta y nadies en la esfera de la responsabilidad en

los distintos Gobiernos, ha estado ocioso en ese/tiempo, porque se han montado, las bases de un

potenciamiento económico. Ahora que empezamos a recoger el fruto de 1o sembrado anteriormente;

ahora que el mundo libre nos ha levantado sus telones» de cooperación; ahora que Espaíña es necesaria en

el mundo estratégica y económico internacional; ahora que hemos pasado lo que pudiéramos decir el cabo

de las tormentas, ¿cómo vamos a entregarnos a la incertidumbre, al pesimismo, si es ahora cuando el

panorama.es claro y abierto Si se recrudecen en algún sector del mundo exterior de la emigración o de los

grupitos interiores de las campañas o los bulos, hemos de interpretarlos lógicamente en razón de que les

asusta que ya naveguemos a mar abierta, y aspiran a ponernos una mina bajo las guilla», porque antes

suponían que el temporal nos haría naufragar. Naturalmente que tendremos problemas, porqfue el

abandono de tantos años no lo puede remediar una generación en unos cuantos, y porque nuestra

conciencia social es exigente y progresiva y apremiante. Pero éstas son dificultades propias de -una

travesía.´No nos dejaremos impresionar por sirenas desampara. das de razones, y llenas de fantasía y de

malicia. Nosotros seguiremos nuestro quehacer de trabajo, seremos fieles a nuestro compromiso de paz y

de concordia; estaremos abiertos al mundo para darle lo que precisa y para recibir lo que necesitamos.

Constituiremos -el núcleo activo, poderoso, organizado y popular que al lado del Ejército, gran reserva

moral de la Patria, escuela de .servicio y de patriotismo incomparable, y de la Iglesia, magisterio de vida

y de salvación, sociedad perfecta, constituye el trípode sobre,el que,la paz española debe agentarse para

ser duradera, fecunda y fraterna.

FELICITACIÓN A TODOS

Nuestro efusivo saludo de fraternal camaradería a los observadores extranjeros que nos han acompañado.

Aquí ha estado España y la voz de ella habeis escuchado.

Mi felicitación a todos los consejeros, al secretario general de Sindicatos, al vicesecretario nacional de

Ordenación Social, a la Comisión organizadora de este Consejo Social, a los técnicos y expertos que han

ofrecido sus estudios previos. Creo que no podrá olvidarse la lección que habéis dado´ con vuestro

comportamiento. Os habéis ganado el respeto y la admiración pública. Teníais que estar aquí y teníais que

hablar con la libertad que lo habéis hecho, porque ése era vuestro deber, y frente a los que dicen que

todavía, no estáis preparados para el diálogo en mesa redonda sobre delicados problemas, nacionales les

habéis ofrecido una soberbia muestra de todo lo contrario, y todo • ello sin énfasis. Resultaba

emocionante escuchar. a vuestro compañero de Consejo en su discurso ´de apertura, José Luis Restán

Espejo, cuando decía: "Que no se asusten, que nadie ´recele nada; no vamos a despertar con gritos

destemplados la tranquila siesta de muchos. Vamos a demostrar que el trabajador español tambien razona.

Vamos a dar la prueba de nuestra madurez política y social." Y la habéis .dado. Yo os saludo con un

abrazo emocionado.

A nuestro Caudillo, capitán del invencible Ejercitó del trabajo, junto a nuestra adhesión cariñosa, la

seguridad de nuestro esfuerzo y la lealtad por una España en la que campea la justicia social. ¡¡Arriba

España!! i ¡ Viva Franco!!"

Una ovación unánime subrayó las- palabras finales del ministro secretario general, quien a continuación

declaró oficialmente clausuradas Jas tareas del Consejo Social de la Organización Sindical Española, y.

anunció que iba a dar lectura a una carta en la que sus autores se dirigían a un grupo de observadores

extranjeros. Comenzó indicando que la índole de la misma podía juzgarse por el hecho de que a ´pesar de

la condición de obreros españoles que alegaban los autores, se solicitaba que el texto no fuese traducido

por ningún español, sino por los propios servicios de la embajada respectiva. En la carta, que fue leída

íntegramente, se dice que los asistentes al Consejo no son obreros, ni habían sido designados libremente

por los trabajadores, extendiéndose en otras .consideraciones orientadas a mover el ánimo de los

observadores extranjeros contra La Organización Sindical Española y contra el Consejo Social que se

clausuraba.

. Da lectura fue interrumpida constantemente con > protestas por los congresistas, quienes pidieron

reiteradamente hacer uso cíe la -palabra para, exhibir las credenciales >jue acreditan la autenticidad de su

elección y el caracrter representativo del Consejo Social. Este, puesto en pie, aplaudió durante largo

tiempo al delegada nacional de Sindicato al subrayar éste los términos del panfleto especialmente cuando

dijo: "Yo estoy seguro de que esta carta no la ha escrito ningún obrero español

 

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