Demagogia antiempresarial o antidemocrática     
 
 Informaciones.    05/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

INFORMACIONES

Demagògia antiempresarial o antidemocràtica

A medida que vamos recorriendo las sucesivas fases del cambio político para desembocar en la

consolidación de la democracia ha ido creciendo una campaña antiempresarial que pretende presentar a

los hombres de empresa como enemigos de un sistema democrático. Los cuarenta años políticos

anteriores, donde nunca funcionó normalmente la economía libre de mercado, y la grave situación

socioeconómica actual son argumentos utilizados para intentar desacreditar a los empresarios.

Sin embargo, nada hay más erróneo que esta imagen de marea falseada que se nos ofrece. El clisé o

estéreotipo del patrón no democrático es abusivo e impropio para describir tanto la conducta empresarial

anterior al 15 de junio como la posterior. Partiendo del incuestionable hecho de que ayer y hoy no hay

ningún sector social totalmente homogéneo en su práctica político-social, podríamos afirmar que, desde

hace años, lúcidos dirigentes empresariales pugnaban por quebrar, a titulo de ejemplo, el corsé verticalista

y hace una década se iniciaban los primeros contactos entre ellos y las entonces ilegales Comisiones

Obreras. No queremos dar nombres ni citar empresas o Bancos por tratarse solamente del reflejo de una

visión general de un empresariado dinámico y de corte europeo. Ni creemos que, ahora, la elección de

don Carlos Ferrer al frente de una gran central empresarial tenga mucho que ver con dicho estereotipo.

Hoy mismo, además, un importante Banco publica un anuncio en la Prensa ofreciéndose a comprar

determinadas acciones bursátiles al 125 por 100, cuando ahora se cotizan a 88 por 100. Mas lo grave de

esta infantil campaña es su irracionalidad, bien patente a la hora de preguntarse a dónde quiere

conducirnos. Si hoy no hay ningún partido de izquierda que piense en cambiar inmediatamente el sistema

capitalista —y menos que nadie el P.S.O.E. y el P.C.—, ¿a qué viene tirar piedras contra la economía de

mercado, la única posible y probable por un período histórico indeterminado? Máxime cuando nos

encontramos en una grave crisis económico-social que pide a gritos restablecer la confianza política de

empresarios e inversores. Si hace unos días, don Ramón Tamames coincidía en las Cortes con U.C.D. en

no gravar el patrimonio de las personas jurídicas por evidentes razones pragmáticas, no es fácil explicarse

el objetivo de esta campana de minoritarios grupos ultraizquierdistas y extraparlamentàries, que coincide

con otra de ideología opuesta y que persigue convencernos de que las hordas revolucionarias están a la

vuelta de la esquina.

Al igual que los partidos de derecha están interesados en frenar el desprestigio de las centrales sindicales,

el de los partidos de izquierda reside en poner punto y raya a este planteamiento extremista e infantil

contra los empresarios. Sólo el restablecimiento de la credibilidad de todos los factores que intervienen en

la producción permitirá que el acuerdo programático sobre el plan de saneamiento hacia el que

caminamos tenga los pies sólidos. Ello es precisamente lo que pretende evitar la campaña que

comentamos para impedir el la defensa de la consolidación de la democracia. Porque está cada vez más

claro que estamos delante de una campaña antidemocrática más que ante un planteamiento superador de

la libre empresa.

 

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