Autor: Rodríguez, Carlos. 
   La política y los días     
 
 Arriba.    18/11/1977.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

CARLOS RODRÍGUEZ

LA POLÍTICA

y los días

En círculos próximos al partido gubernamental UCD se captaban ayar tensiones e inquietudes ante la

reunión convocada para última hora de la tarde por el comité político del Partido Demócrata Cristiano

(PDC), que preside Fernándo Alvarez de Miranda. Lo mismo viene sucediendo con los movimientos de

piezas en el seno del Partido Popular (PP), cuyo presidente es Pío Cabanillas.

Como se recordará, la UCD nació al coaiigarse, ante las elecciones del 15 de junio, una serie de fuerzas

políticas ni tan homogéneas como para evitar tensiones ni tan dispares como para hacer uivlable la

consolidación del partido. Liberales, cristianodemócratas y socíaldemócralas fueron los gratules sectores

aglutinados, ninguno de ellos menospreciable, pues todos aportan realidades cualitativas o cuantitativas

de importancia.

En efecto, los pequeños partidos liberales de Joaquín Garrigues e Ignacio Camuñas, aunque exiguos en

afiliados, unían, a su incuestionable credibilidad democrática, relaciones de primer orden en los países

más ricos del mundo Ubre v en las organizaciones internacionales. Así como el atractivo que de nuevo

ofrece la ideología liberal entre los jóvenes universitarios y profesionales.

El ala izqiuerda o socialdemócrata de UCD -cuya principal figura visible es el| Ministro de Hacienda,

Fernández Ordóñez- aparecía como una necesidad frente a la crisis económica y a manera de puente útil

hacia el socialismo para el caso de que las circunstancias impusieran una coalición. Además, a juzgar por

las encuestas, la socialdemocracia se sitúa en el horizonte próximo de los deseos más generalizados de

nueva organización social. Por último, sirvió de foco atractivo para los «jóvenes lobos» evolucionados del

régimen anterior, y es posible que represente la opción más ajustada a los deseos y crilerios del propio

Presidente Suárez,

Sin embargo, parece eierío que el sector cristianodemócrata representa, en el seno de UCD, la aportación

polencialmente más amplia de bases. Los cristianodemócrafas de Alvarez de Miranda (PPDC) y Osorio

(UDE) entraron en la UCD. Otros, los del llamado «Equipo» (FDC), decidieron jugar por libre y sufrieron

el descalabro más fuerte del 15 de junio, pese al indiscutible prestigio nacional de su líder, Joaquín

RuizGiménez. Muchos de esíos últimos se están incorpo. rando ahora a la UCD, con lo que aumenta el

peso específico en su seno del sector democratacristiano. Parece, ade más, que la democracia cristiana

alemana está dispuesta a volcar su apoyo para el reconocimiento de UCD por la Internacional del sector.

Ello revaloriza el importante papel que Alvarez de Miranda está cumpliendo en el partido gubernamental

y pone de manifiesto lo injusto de algunas acusaciones que se le prodigaron en pasados meses.

Todas estas posiciones políticas, en apariencia demasiado plurales, tienen tantos puntos de afinidad que

originan, do forma natural, posturas intermedias. Por ejemplo, el Partido Popular (PP), en el que se

mueven la mayoría de los antiguos «Tácitos», representa una valiosa opción puente entre los liberales y

los cristianodemócratas, nacida de la convicción de que el humanismo cristiano no exige, hoy, una actitud

política confesional.

Parece que, en los próximos días, todo el panorama interno del partido UCD quedará bastante clarificado.

Las señales son de que el Presidente Suárez constata esa necesidad, pues sin la previa consolidación de

UCD sería un suicidio para el Gobierno acudir a las próximas elecciones municipales.

CUANDO LA CONTAMINACIÓN SE POLITIZA.-A veces hay temas municipales que, con

permiso del compañero Navascués, merecen reflexiones políticas. Sin apenas dar crédito a mis oídos,

acabo de escuchar unas declaraciones radio, fónicas de Florentino Pérez Rodríguez, destacando la, según

él, magnífica actuación del Ayuntamiento de Madrid contra la con laminación. Creo que usó incluso el

término de «pioneros» en el tema. ¡Caray! ¿Pero cómo se pueden decir esas cosas en una ciudad para la

que, según el director general de Medio Ambiente, «urge la declaración como zona contaminada»? Como

alérgico que tengo que padecer la contaminación angustiosa de Madrid, y que he conocido en cambio la

atmósfera limpia de ciudades tan difíciles como Londres, pido que si el señor Pérez Rodríguez tiene algún

cargo relacionado con el medio ambiente -que, sinceramente, lo ignoro- dimita. La contaminación de

Madrid es lo suficientemente injustificada, desde el punto de vista ecológico, y tan clara en sus causas,

como para que no sea admisible el menor triunfalismo en el tema. La contaminación no la politizan

quienes protestan por ella, sino quienes la crean y permilen.

 

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