La restauración de la Monarquía     
 
 Informaciones.    22/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

INFORMACIONES

LA RESTAURACIÓN DE LA MONARQUÍA

HOY se cumple el segundo aniversario de la restauración de la Monarquía. Cuarenta y ocho horas

después de cumplirse las previsiones sucesorias, don Juan Carlos leía ante las Cortes el discurso de la

Corona, en el que, esencialmente, reafirmaba la voluntad de ser Rey de todos los españoles, sin

discriminación alguna.

Veinticuatro meses más tarde lo prometido es ya pura realidad. Los partidos políticos ban sido

legalizados, los sindicatos democráticos han emergido a la superficie social y las elecciones libres han

reaparecido tras cuarenta años de ausencia no voluntaria. Todo este impresionante cambio politico;

además, se ha realizado sin trauma alguno, configurando a la vez un nuevo modelo de salida de un

régimen autoritario, que asombra a propios y extraños. Aquí y ahora no bar ninguna fuerza sociopolítica

de derecha o izquierda que sea perseguida. La igualdad de oportunidades políticas ante las urnas es ya un

hecho innegable.

Pero el Rey no se ha limitado a presenciar cómo se cumplía su programa. Para nadie es un secreto que

cuando la reforma política estaba atascada, una decisiva iniciativa estatal contribuyó a sacarla del callejón

sin salida en la que se encontraba. Tan es así que incluso hoy son muchos los españoles que desean que

ante cualquier «impasse» que pudiera surgir, como consecuencia de la grave crisis político-económica por

la que atravesamos, entre de nuevo en juego la dinámica de los dfavores o disfavores supremos». Ello

quiere decir que el Bey goza en la actualidad de un considerable capital político. Derecha e izquierda lo

admiten como eje de referencia o arbitro político.

Esta identificación entre la Corona y la democracia, bien palpable a lo largo de estos dos años, encontrará

su reflejo definitivo en la Constitución que apruebe, finalmente, el Congreso de Diputados. No hay

ninguna fuerza política, ni siquiera las más marcadamente republicanas, niue hoy hagan de la monarquía

un «casus belli». Este sorprendente accidentalismo de todos los partidos políticos, sobre todo los de

izquierda, es, sin duda, el homenaje a una dura labor democratizadora. El gran problema politico de

nuestro país no es el dilema monarquia-república, sino el de dictadura-democracia. Al haber apostado

fuertemente por el proceso democrático, la Corona es el pilar sobre el que se asienta la nueva democracia

española. De ahí que no haya un sólo demócrata que intente minar este pilar.

 

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