Autor: Blanco Vila, Luis. 
   Con o sin retroactividad, no tienen razón     
 
 Ya.    22/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

BOLETÍN DE URGENCIAS

Con o sin retroactividad, no tienen razón

DESDE la peana de la estatua de la Libertad, desde Nueva York, Felipe González ha terciado en la

polémica que se trae el Gobierno con los huelguistas de log aeropuertos. La cadena SER lo entrevistó en

directo el sábado por la noche y le ha sacado unas declaraciones que clarifican bastante la actitud de los

socialistas en este tema. Sin hacer, siquiera, el resumen de sus palabras, me temo que Felipe González ha

dirigido al Gobierno una carga de profundidad con muy ma]ae intenciones.

Razón de una sinrazón

EL secretario general de1 PSOE ha dicho, a pregunta del entrevistador, que la retroactividad del pacto

económico de la Moncloa ee imposible. Más aún, considera que tratar de imponerla equivale a la

comisión de un error político enorme, que los trabajadores tienen ranón cuando protestan y que así se lo

ha hecho saber al presidente Suárez.

Con tal claridad en la respuesta es lógico que el periodista le preguntara en seguida al ello quería decir

que se podía romper el pacto de ]a Moncloa. La respuesta de Felipe González ha sido más política que las

anteriores. Ha venido a decir que la cuestión resulta más simple que la ruptura del pacto firmado. Los

tribunales rechazarían la aplicación de le retroactividad y los trabajadores se verían respaldados por la

Justicia.

Peee a todo lo cual—mira por d ó n d e—resulta que la opinión pública no está de acuerdo con Felipe

González en el tema de la huelga. No se trata de quitar la razón a los trabajadores, pero sí a los

huelguistas. En otras palabras, es posible que la retroactividad del pacto sea, en efecto, imposible, pero la

huelga—salvaje, depredadora, todo lo que se quiera—no se justifica ni siquiera por esa supuesta razón

que los respalda. Es la razón de la sinrazón.

Urge legislar

ME comentaba hace dias un ilustre abogado que lo que resultaba extraño en los pactos de la Moncloa era

la ausencia de legislación transitoria. No entiendo de cuestiones jurídicas, pero supongo que, en efecto,

unas cláusulas transitorias hubieran sido necesarias pare poner en marcha todo ese proceso, lo

suficientemente complejo como para exigir una legislación "ad hoc". No es cosa baladí la que está en

juego, sino algo fundamental: nada menos que la supervivencia económica del país y la concordia en un

clima de libertad. Y por si a alguien le suena a palabrería este planteamiento tan radical, vea los efectos en

la huelga nuestra de cada día, en el "todos queremos más" que canta a coro la sociedad consumista

No sé si todavía estamos a tiempo, pero, desde luego, urge legislar. Junto a las grandes concepciones

legales, como la Constitución, está e1 pan de cada día como máxima urgencia. Y, hoy por hoy, este pan

cotidiano pasa por los tan debatidos y denostados pactos de la Moncloa. Con retroactividad o sin ella,

pero con la claridad que exige la importancia del problema.

Buena prensa

HAY que ver lo poco que se lleva la buena prensa. Hemos pasado, de una época más o menos

dócil, a la era de la crispación. Naturalmente, lo deseable es lo segundo, siempre que se ponga por

delante la información veraz y la justicia. Pero tal vez el Gobierno no se ha planteado a fondo la

Importancia del cambio en este sector. De hecho, carece de prensa, por más que Emilio Romero—que

sabe de esto— diga que son más los diarios a favor que los que están en contra. Habría que recontar.

Luis BLANCO VILA

 

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