Toma de posesión de siete mil vocales nacionales de sindicatos  :   
 Durante el acto pronunció un discurso el ministro Sr. Solís Ruiz. 
 ABC.    17/12/1963.  Página: 69-70. Páginas: 2. Párrafos: 15. 

TOMA DE POSESIÓN DE SIETE MIL VOCALES NACIONALES DE SINDICATOS

Durante el acto pronunció un discurso el ministro Sr. Solís Ruiz

En el curso de un acto celebrado ayer en el Palacio de los Deportes han tomado posesión del cargo de vocales nacionales, recientemente elegidos, 7.000 representantes de los Sindicatos. Presidió el ministro secretario general del Movimiento y delegado nacional de Sindicatos, don José Solis Ruiz.

El vocal económico D. José Capeta Aulet pronunció unas palabras, en las que dijo que la Organización Sindical, en la que indudablemente hay muchas cosas a perfeccionar, ha de ponerse al día con vistas al Plan da Desarrollo y tener en cuenta; los problemas de la pequeña v mediana empresa, con soluciones rápidas y efectivas. Proclamó el clima de comprensión y hermandad dentro de la Organización y al calor de ella. Los empresarios—-dijo—nos sentimos más cerca de los trabajadores, y ellos nos comprenden mejor a nosotros para, juntos, discutir unos problemas que no sólo son económicos ni sociales, sino económico-sociales conjuntamente.

En nombre de los trabajadores habló don Jesús Lampte. Señaló las leves que se hallan en las Cortes: Plan de Desarrollo, Arrendamientos Urbanos, Reforma Tributaria y Seguridad Social, en trance de ser aprobadas, y dijo que la que más le preocupaba como representante de los trabajadores era esta última, porgue cree que todavía impera en la comunidad española una gran injusticia en el gran sector laboral del campo, y mostró sa confianza en que el Gobierno lo tenga en cuenta para remediarlo.

DISCURSO DEL MINISTRO SECRETARIO

El ministro pronunció un discurso, dirigido a los nuevos representantes sindicales, dándoles consignas para la próxima etapa que se avecina con 3a aplicación del programa de Desarrollo. Dijo que ha de ser la época más sugestiva y trascendental para España.

Los nuevos problemas y Jas cuestiones que hemos tenido que afrontar nos hubieran sepultado en estos años pasados si no hubiéramos tenido la agilidad política necesaria para funcionar al aire de los problemas. Una de las pruebas más espectaculares de nuestra sensibilidad ante los problemas nacionales, es que fuimos los pioneros del Plan de Desarrollo cuando todavía no había aparecido, en la superficie española esta preocupación económica. Nosotros, cuando supimos el Tratado de Roma, ijue asociaba a los países europeos, convocamos urgentemente a un centenar de empresarios españoles para informarles sobre una realidad que les interesaba y para imbuirles de nuestra preocupación, orientada a producir un desarrollo que nos permitiera una relación económica competitiva cotí el exterior, y simultaneamente una elevación de nuestro nivel de vida. En este sentido el Consejo Económico Nacional emitió el 9 de enero de 1959 una declaración de principios, pronunciándose acerca de las medidas que consideraba necesarias en relación con el deseado desarrollo de la economía española.

Por todo ello, con ánimo exclusivamente de ofrecer nuestra colaboración v nuestra conducía, hemos puesto en Jas manos de los que después redactarían el Plan de Desarrollo el arsenal de documentación nece saria para afrontar los problemas pendientes. Hemos arrimado los materiales a pie de obra, con los que después se ha podido empezar a construir. Naturalmente que después hetnos tenido una gran preocupación para que las representaciones sindicales no estuvieran ausentes en la elaboración del Plan.

Un plan de desarrollo está orientado a toda la comunidad nacional, y los Sindicatos constituyen la población activa de esta comunidad. Los artífices o ejecutores del desarrollo elaborado por nuestro Gobierno no pueden ser otros que los trabajadores y los empresarios, y todos ellos, por disposición de nuestras leyes, están en los Sindicatos. No podrá llevarse a la práctica un plan de desarrollo sin el mundo sindical, sin su colaboración y sin sus responsabilidades. Un plan de desarrollo al margen del trabajo que los Sindicatos encuadran, seria un artitugio teórico de economistas y no una empresa nacional, que hemos de hacer todos los españoles. Asimismo hemos querido asegurar que el Plan tuviera, claramente unas finalidades sociales, porque entendemos que a estas alturas no es legítima ninguna economía que no se proponga elevar el nivel de vida de los que trabajan y distribuir las prosperidades entre todos.

Corresponde a los dirigentes y económicos una responsabilidad: la vigilancia e incluso 5a sana exigencia de que aqueüos principios proclamados por e! sindicalismo español lleguen a ser una realidad, en la que no cabrá eufemismos ni claudicaciones. Engrandecimiento para nuestras empresas, más paz para nuestros hombres, reparto más equitativo de 3a riqueza, mayor colaboración en el trabajo, justa remuneración y rendimiento, oportunidades iguales para todos, participación de todos en la política económica y social, menos política de grupo o privilegio, más justicia,

El problema de la justa retribución del trabajo y el correspondiente justo rendimiento ha de constituir la principal preocupación de vuestro mandato. Cuando solicitamos ia supresión de las tutelas administrativas no pretendemos establecer una guerra fría con Ja Administración, a ía que necesitamos, respetamos y comprendemos. Uno de los factores más importantes de la convivencia política es la buena relación que existe entre Jos Sindicatos y la Administración, mediante un respeto mutuo en sus esferas de competencia; la única manera de no ser o de no aparentar estatismo en nuestras formas políticas es dar juego a 3a sociedad organizada, y la sociedad está organizada, en lo laboral y en lo económico, en ios Sindicatos. Una administración excesiva o abusiva sería el síntoma de un Estado totalitario, al tiempo que una sociedad desordenada sería la expresión de un arcaico Estado liberal.

LAS HUELGAS NO TIENEN RAZÓN DE SER

Pasó el ministro secretario a hablar de la huelga y dijo que las huelgas para eílos, son hechos primitivos que no tienen razón de ser. La huelga presiona sobre el sector que no satisface las demandas de los huelguistas, pero los efectos los recibe toda la comunidad, a la que se ocasiona toda clase de perjuicios.

Lo social consiste hoy en sacar el máximo partido a las posibilidades de producción de un país, al progreso téctii-o, a Ja cooperación internacional y, simultaneamente, una política de estímulo en !a remuneración del trabajo para alcanzar altos niveles de vida, aminoración de la jornada del trabajo, extensa seguridad social y disfrute de una civilización mecanizada y fluyente. La huelga en la revolución social del desarrollo es un artefacto paralizante que retrasa el ritmo de las grandes conquistas sociales en perspectiva. Francia, Inglaterra, Estados Unidos y Alemania han visto disminuir sus conflictos colectivos en función. de dos-causas: rnayor prestigio de los sindicatos en las estructuras, del poder político y mayor preparad in negociadora de tos dirigentes sindícales, que abandonan los métodos de fuerza o violencia y escogen los de gestión tenaz e inteligente.

Es preciso avanzar resueltamente, prosiguió diciendo el señor Solís, por la vía del perfeccionamiento operando sobre Ja mentalidad de nuestros hombres de empresa, hasta llegar a asentar las bases d_e su transformación en auténtica comunidad. Así el sindicalismo de los próximos años será todo lo importante que vuestra voluntad y vuestra inteligencia quieran.

Insiste sobre las empresas y dice que tiene máxima confianza en que ta convivencia nacional radica en la reforma de la empresa. Nosotros hemos procurado—añade—que nuestros organismos, y ello ha figurado en los congresos sindicales, estimen que los empresarios y los trabajadores puedan rettnirse a tratar los problemas j adoptar posiciones conjuntas respecto a cuestiones de carácter parcial y general. Invitamos a que este esfuerzo en las estructuras sindicales se logre en el seno de cada empresa, para echar la base definitiva de nuestra paz social, que garantice la continuidad política y libre a España de bruscas oscilaciones.

El ministro fue interrumpido con ovaciones en varios -pasajes d_e sa discurso; a! final, largamente aplaudido.

 

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