Autor: Zavala, José María de. 
 Los líderes políticos ante el Referéndum. 
 Entre el Referéndum y las elecciones     
 
 Diario 16.    14/12/1976.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Martes 14-diciembre 76/DIARIO 16

Humor gráfico

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Los líderes políticos ante el referéndum

Entre el referéndum y las elecciones

José María de Zavala

Secretario general dol Partido Carlista

Con el referéndum, el Gobierno, previsiblemente, va a ganar su segunda batalla dentro del mareo de la reforma que propugna, que no es el marco de la auténtica democracia. Es una batalla librada dentro de la dinámica del Régimen, de la que el Gobierno saldrá condicionado al no utilizar procedimientos claramente democráticos.

La campaña abstencionista llevada a cabo por la oposición va a conseguir unos porcentajes significativos, aunque puedan ser manipulados oficialmente. Esos índices de abstención adquieren una importancia política, ya que se van a dar a pesar de las dificultades para la campaña de la oposición y el imperio de los medios de la Administración para dirigir el ´´sí". Ha sido una lucha, a pecho descubierto, de la oposición frente a la máquina estatal con una notable diferencia de medios entre ambas partes.

La situación política posterior al referéndum, supuesto salga el "sí", va a ser de reajuste, de tanteo, de negociación y de eliminación de posibles obstáculos, por parte de las fuerzas democráticas y del Gobierno. Esto llevará a la derecha del Régimen a tomar nuevas posiciones, para respaldar los posibles éxitos del Gobierno,

sin desechar la posible acción de la ultraderecha, que no se resigna a que se pierda el espíritu del 18 de julio. En la oposición, los moderados van a tropezar con .serias dificultades que presentarán el resto de fuerzas a la izquierda.

El camino de este reajuste y negociación va a ser el comprendido entre el referendum y las elecciones. al Gobierno, firme en una línea antidemocrática para llevar a cabo la reforma, le interesa adelantar lo más posible la fecha de las elecciones y dilatar las negociaciones con la oposición, cerrando así el margen de campaña electoral, donde llevará siempre las de ganar. Si ocurriera lo contrario, si se dispusiera de un margen más amplio y las negociaciones se dieran en un terreno de entendimiento y concesiones, los problemas para el Régimen y la oposición serían distintos.

El Gobierno sabe que, en unas Cortes de nueva planta, la entrada de la oposición, aunque sea minoritaria, puede plantear será» problemas con la erosión del sistema en profundidad, al existir la posibilidad de ser cuestionadas La forma de estado y la forma de gobierno. Pero si se quiere ganar un crédito ante el exterior hay que mantener la fachada democrática. Hov,

por tanto, no ya sólo el Gobierno, que es renovable, sino la clase que detenta realmente el Poder, tienen que tomar sus medidas para que esa infiltración no se produzca. La clase dominante y la monarquía recurrirán a todos los medios posibles para evitar cualquier eventualidad e contingencia en ese terreno. Por eso, el actual Gebierno, que depende de esos, otros poderes, recurre a la fórmula de negociación teórica y dilatada, con un control de las elecciones, a fin de obtener una amplia mayoría a través de los grupos políticos alimentados por el Régimen, constituyendo el ´bloque nacional" inspirado en esos "valores" espirituales y patrióticas que puedan influir en ciertos sectores de la sociedad.

En cuanto a la oposición, el problema es diferente, pero no menos grave. Ya he indicado que los moderados tendrán serias dificultades eon otras fuerzas que suponen, en la realidad, el peso casi letal de toda la oposición. Representan la gran mayoría de la fuerza popular que, durante cuarenta años, ha luchado contra la dictadura, mientras que algunos de los hoy moderados servían al Régimen o se beneficiaban de él.

Todo va a depender de la puesta en marcha de la ope-

ración "negociación eon el Poder". Aquí hay dos aspectos a analizar. El primero es el carácter representativo, o no, de la comisión negociadora de la oposición. El segundo, el papel que van a jugar los partidos hoy titulados "grandes" bajo los auspicios del propio Gobierno. En el primer caso, si la comisión se considera representativa exclusivamente de, loa partidos que ía componen y no sé siente obligada a rendir cuentas de su gestión, ni respetar los acuerdos unitarios sobre la materia a negociar, expresada en los famosos siete puntos, es posible que esa comisión-pudiera transformarse en instrumento de la política del Gobierno y de unos cuantos partidos determinados.

El peligro aún sería mayar si dicha comisión, por exigencia de la otra parte negociadora, quedara reducida a tres o cuatro miembros, como simples interlocutores. En es´ supuesto, los componentes representarían solamente los intereses de alguna fuerza con aspiraciones a monopolizar la democracia y personalidades ligadas a la oligarquía e intereses dinásticos, quedando marginados, ya de manera definitiva, las fuerzas representativas de los sectores pulares.

En los momentos actúale.-el Gobierno está ejerciendo una tolerancia otorgada, casi paternalista, para demostrar su afán democrático, tolerancia de la que se benefician, más que nadie, determinados grupos que además gozan de apoyo exterior. Política peligrosa por lo que supone üe iniciar una descarada discriminación que puede condicionar el ejercicio de la democracia en un futuro inmediato. Mientras a unos se les persigue y se prohibe su presentación en la vida política, otros son tolerados y exaltados desde áreas gubernamentales. Los partidos que esto acepten, contravienen los acuerdos de la oposición y participan de una discriminación que rompe el principio de igualdad de oportunidades. Esto sin entrar en el análisis de los efectos de un» política colonizadora.

 

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