Autor: García Rivas, Ana. 
 La policía continúa con sus investigaciones. Cuatro muertos y numerosos heridos son el balance.. 
 Las "hazañas" de la banda ultraterrorista     
 
 Diario 16.    01/08/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

Las >hazañas> de la banda ultraterrorista

Cuatro muertos y numerosos heridos son el balance

Un muerto y dos heridos en el diario «El País» por la explosión de un paquete-bomba, otra muerta en

Malasaña, dos heridos graves en el Club de Amigos de la UNESCO, un joven negro que salvó la vida por

milímetros, las muertes de un mendigo y un presunto drogadicto.

Ana GARCÍA RIVAS

Madrid — Los primeros «trabajos» iban encaminados, inexcusablemente, al camino de la cultura, por

eso, tras el bombazo a Fórum, colocaron otro explosivo en la librería Express, de Alberto Aguilera. Las

bombas estallaban a altas horas de la madrugada, con lo que las posibilidades de causar víctimas eran

escasas. Se trataba sólo de llamadas de atención.

Pero había que dar pasos adelante y para eso pensaron en bombardear la sede de algún partido «no afin

con sus ideas». Le tocó el turno al despacho de la CNT, de la calle Libertad. Pero algo í´alló y el artefacto

no llegó a explotar. A continuación, no habían pasado más de quince días, fijaron su atención en la sede

del «Boletín Oficial del Estado», de la calle de Trafalgar. Aquella bomba sí estalló, pero tampoco causó

víctimas.

A los del PCE

Entre ellos, los cantantes Víctor Manuel y Ana Belén, y a su chalet de Torrelodones le fue dedicada otra

bomba. Era este su cuarto «trabajo» y todavía no había corrido la sangre.

Pero llegó el 30 de octubre de ese mismo año. Por la mañana la planta de administración del diario «El

País» estaba trabajando como todos los días. Juan Antonio Sampedro, jefe de los servicios generales del

diario estaba abriendo la correspondencia en una pequeña habitación de cinco metros cuadrados. Uno de

los botones le había advertido momentos antes que tuviera cuidado porque de un paquete salían unos

cables. El botones Carlos Barranco se escondió en broma detrás de una mesa. Eso le salvó la vida.

Pero Juan Antonio Sampedro sólo oyó un ruido seco y sintió cómo su mano izquierda se desintegraba, la

explosión le destrozó también el paquete intestinal. Pero la bomba asesina había hecho más daño, porque

otro botones que en aquel momento pasaba por el despacho, Andrés Fraguas Fernández, de diecinueve

años, moría a los pocos días de la explosión en la Ciudad Sanitaria Provincial. La banda había conseguido

su primer muerto.

Tras unos meses de inactividad, los ultras volvieron a salir a la calle para poner otras dos bombas, «como

de entrenamiento», esta vez le tocó a la Asociación Pro Derechos Humanos, de la calle Ortega y Gasset y

al complejo Aurrerá, de Andrés Mellado.

Pero el sábado 26 de enero de 1980, el Club de Amigos de la UNESCO recibió otro paquete-bomba

asesino. En el local se estaba celebrando junta anual ordinaria y los miembros de la ejecutiva María

Dolores Martínez y Luis Enrique Esteban aprovecharon unos minutos libres para abrir la

correspondencia. Ambos tuvieron que ser ingresados en la Ciudad Sanitaria Pro vincial y fueron

intervenidos de heridas graves.

Tras la explosión del Club de Amigos de la UNESCO todavía quedaba otro reducto, a juicio de los ultras

lleno de rojerío y depravación, el barrio de Malasaña. El domingo 15 de julio, un motorista vestído con

cazadora negra, depositó un paquete en un cubo de basura y huyó despues a gran velocidad. A los pocos

minutos de sonar las doce de la noche, cuando el barrio hierve en actividad nocturna, cuatro kilos de

anmonito explotaron y la altura del número 23 de la calle de San Andrés. Salomé Alonso Várela, de

veintidós años, resultó muerta en el acto y su marido, Jesús Cañado, herido de grave dad.

Aleko ´s

En la madrugada del 23-F, mientras Tejero acumulaba fuerzas para irrumpir salvajemente en el Congreso,

Jesús Javier Blanco García, otro miembro de la banda, conocido por sus compinches del Frente de la

Juventud por el apodo de «Jota Jota», penetraba pistola en mano en la discoteca Aleko´s, centro de

reunión de la colonia africana en Madrid y apoyaba su pistola en la cabeza del joven negro Avelino María

Costa, mientras disparaba gritando «¡Viva el Ku-Klus-Klan!» Un movimiento del joven de color, impidió

que la bala le traspasara el cerebro, pero le entró por el mentón y le produjo heridas graves.

«Jota Jota» fue detenido pero, inexplicablemente, a los dien Madrid solicitaron su reingreso en prisión por

homicidio frustrado.

Tras esto, la banda ultra inició una campaña de cara al verano. Había que acabar con la droga y la

mendicidad, y, por eso, dispararon contra el presunto drogadicto, Carlos Javier Idígoras, en un solar de la

calle Cardenal Cisneros.

La misma suerte tuvo el mendigo Luis Arribas Santamaría, al que descerrajaron un tiro cuando estaba

tumbado en un banco de la vía pública, en la calle de Alburquerque.

Luego se encontraron con un barrio en fiestas, el de Chamberí, y una bomba colocada por ellos estalló de

madrugada en la plaza de Olavide, cuando la gente hacía poco que se había ido a sus casas después de la

verbena. Resultaron heridas seis personas, una de ellas de gravedad.

Su último «golpe» fue otro homicidio frustrado, en la persona de Félix Sanz Arroyo, al que pegaron un

tiro en la calle Cardenal Cisneros el día 27 de este mismo mes.

 

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