Autor: Urbano, Pilar. 
   El Ilusionista     
 
 ABC.    30/12/1981.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

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Hilo directo

El ilusionista

Decía Pérez-Llorca, y no hace mucho de esto: «No, no me veo como "presidente" ni siquiera en un futuro

lejano... Un jefe del Gobierno tiene que saber transmitir ilusión, hacer ilusionismo muchas veces cara a la

galería. Y yo... ¡no sé fingir!» Escuchándole pensé, sin poder evitarlo, en Calvo-Sotelo. Pero no recuerdo

si canté en voz alta mi pensamiento: «La esfinge tampoco nos transmite demasiadas ilusiones...»

Su balance de fin de año es bien escueto en calorías de entusiasmo, aunque, irreplícable: «El terrorismo

disminuye. El paro no aumenta. Las autonomías se encarrilan.» Podría añadir: «La colza y el 23-F fueron

males heredados... La sequía, una tacañería del cielo... El precio estabilizado del petróleo, un regalo de los

emires que mi Gobierno sabrá administrar vistosamente... Y el respaldo europeo a una España que se

otaniza, artesanía manual de un servidor.» Acaso su «ilusionismo» sea, a fin de cuentas, menos descarado

que el que Pérez-Llorca reconoce «no dominar». Y más perversamente sofisticado.

Cuando el prestidigitador quiere sacar conejos de la chistera sin que se advierta el truco, suele desviar la

atención del espectador hacia otro sitio, a una hurí que danza entre velos o a una paloma que revuela por

el escenario. Calvo-Sotelo va a iniciar ahora su «pase de distracción» con un periplo europeo, «á la

recherche de la communauté europeénnie»: Su nuevo hito: entrar en la Europa de la mantequilla y las

hortalizas en enero del 84. Estos días, con su invitado Gastón Thorn (liberal, recuerden este dato), fijará el

itinerario de sus «viajes de fin de semana».

Enero de 1984. Es la estrategia de poner los horizontes lejos. Es la estrategia de ganar tiempo. Porque lo

que está claro en el magín de la esfinge es la perentoria necesidad de evitar a todo trance dos eventos:

Uno, el vacío institucional que provocarían unas elecciones de forzado anticipo. Dos, el riesgo ¡¡que ni el

mismo PSOE desea!! de que en tas próximas urnas ef socialismo se alzara con el Poder. Y me explico,

con laconismo porque... no debo dar más detalles. (La Navidad me trajo un regalo: un fraquito de

Prudencia.) A grandes rasgos, las investigaciones de la Policía Judicial sobre los implicados civiles del

23-F arroja el sorprendente saldo de que «apenas hay "trama civil" injertada en el "golpe", y las personas

investigadas no pasan de ser "meros simpatizantes", "animadores" y "zascandiles entusiastas"...

En cambio, perfiles más preocupantes ofrece el diseño de la vasta red de entramados civiles, que en muy

distintas áreas de la actividad ciudadana y con diversísimos entronques, elaboran a la sombra de la

discreción y del sigilo importantes conexiones de intereses y prestaciones de cara a las elecciones: «Si el

PSOE ganase, estarían dispuestos a dar un irreversible "golpe de Estado" aprovechando el ínterin hueco

que media entre el cómputo de votos y la formación del Gobierno». Es decir: tratarían de destruir esa

esencia de la democracia parlamentaria que se llama «al-wnativa de poder». Y Felipe González lo abe. Y

Calvo-Sotelo lo sabe. Y Fraga lo sabe también. Horizonte de quince meses, para estabilizar 4o inestable.

Esa es la estrategia, digo.---Pilar URBANO

 

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