Autor: Rodríguez, Carlos. 
   La política y los días     
 
 Arriba.    09/12/1977.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

CARLOS RODRIGUEZ

LA POÜTÍCA

y los días

Se espera que el Consejo de Ministros de hoy adopte una serie de medidas concretas para reducir el

consumo superfluo de energía. Ha trascendido que la iluminación de los escaparates comerciales deberá

desconectarse a la hora de cierre de los mismos y que las calefacciones, en locales públicos, no podrán

elevar la temperatura por encima de los veinte grados. Con ello, nuestras ciudades empezarán a cobrar la

fisonomía propia de la crisis económica que atravesamos, como ya sucedió en otros países europeos años

atrás. Por lo que hace a la calefacción doméstica, quizá sea preciso ir más lejos de la mera ejemplaridad,

pues es intolerable ese derroche de energía que se traduce, como puede comprobar cualquier viandante,

en multitud de ventanas abiertas en pleno invierno. Las medidas restrictivas que se anuncian no van a ser

las últimas y todos debiéramos ir acomodando nuestros esquemas funcionales a las demandas de la crisis:

no parece, por ejemplo, deseable que los servicios informativos de RNE hablaran ayer del «largo puente»

que se iniciaba. En todos los medios informativos, pero muy especialmente en los del Estado, debe

propiciarse el clima de austeridad y productividad que el país necesita para remontar la crisis.

Todo ello, por lo demás, sin irracionales alarmismos. La situación económica es grave, pero dista mucho

de lo irreparable. Empiezan a llegar los primeros análisis de los expertos internacionales y todos

coinciden en afirmar que el coste de la pacífica transición democrática ha sido muy inferior a lo que cabía

prever, así como que la aplicación, en grado razonable, de los acuerdos de la Moncloa sería suficiente

para recuperar el dinamismo de la actividad económica. Dos, tres años de austeridad en el consumo, si se

unen al necesario incremento de la productividad, permitirán que la crisis presente sea sólo un mal

recuerdo.

También estudiará el Consejo de Ministros de hoy los recientes y graves sucesos de Málaga. A tal fin, y

para allegar una información completa y en profundidad, el Ministro del Interior, Martín Villa, se

desplazó ayer a la capital de la Costa del Sol, en donde el subdirector general de Seguridad está

coordinando las actividades investigadoras. El miércoles, a la salida de su reunión con el Presidente

Suárez, el líder comunista, Carrillo, fue especialmente duro en el tema: «No hubo ninguna ofensa a la

bandera nacional. Además de la responsabilidad del Presidente de la Diputación está implicada también la

del Gobernador Civil, que sin duda no dio órdenes adecuadas, cuando un hecho tan sin importancia

provocó un desenlace como el que sobrevino.» En la misma forma se es tan expresando los comunicados

de partidos políticos y organizaciones sindicales. Lo que ahora importa es que se adop ten medidas para

restablecer la concordia cívica en Málaga y, sin dilaciones, las preventivas para que no suceda lo mismo

en otras partes. A título personal, y a la espera de las clarificaciones del Gobierno y del Congreso, pienso

que urge la sustitución de los cargos residuales, a nivel local y provincial, fuentes, a lo que parece, de

reiterada conílictividad.

Por lo demás, se comentaba ayer con satisfacción, en medios políticos de todas las tendencias, el buen

resultado de la reunión del miércoles entre los altos mandos militares y la Mesa de la Comisión de

Defensa del Congreso. El interés de Enrique Múgica por los temas de defensa viene de antiguo y hay que

recordar que ya el XXVII Congreso del PSOE aprobó una ponencia extensa y rigurosa sobre las Fuerzas

Armadas. Los observadores estiman que lu Junta de Jefes de Estado Mayor aceptó las tres misiones que.

sin enmiendas, el borrador constitucional asigna a las fuerzas Armadas: "garantizar la soberanía e

independencia de España, defender su integridad territorial y proteger el ordenamiento constitució nal».

En el limpio contraste de ideas y en el mutuo conocimiento se esfuman, pues, los fantasmas ficticios y

ominosos riel pasado.

Uno de los grandes aspectos positivos de la democracia es que facilita el intercambio libre y sincero de

opiniones, lo que, generalmente, sirve para comprobar que las distancias no son tan grandes y. sobre todo,

que no hay disparidades insalvables.

UNA PROFUNDA DECEPCIÓN.—La organización ETA acaba de asumir la responsabilidad de la

bomba que, de no haber sido desactivada a tiempo, hubiera causado más de veinte víctimas en un cuartel

de Pasajes. Y anuncia que proseguirá esa acción terrorista a sangre y fuego. Es una profunda decepción

para cuantos, hasta el último minuto, hemos querido buscar explicaciones a la testarudez de ETA y a lo

que ya es una agresión frontal a la libertad y a la democracia. Bien, ya no cabe otra respuesta que la que

habrá de dar el Gobierno a través de los instrumentos de legítima defensa de la sociedad. Algunos se

alegrarán de ello. A otros nos produce angustia y tristeza. Pero la sociedad libre tiene que defender la

forma de vida democrática.

 

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