La incógnita de una organización terrorista     
 
 ABC.    07/11/1982.  Página: 40. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

La incógnita de una organización terrorista

MADRID. La banda terrorista Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO)

está dirigida en la clandestinidad por el único miembro histórico de esta organización que aún

no ha sido detenido por !a Policía: el gaditano Juan Martín Luna. Este terrorista es también el

único de los cinco dirigentes fugados de la prisión de Zamora que ha podido evadir la

persecución del Mando Único para la Lucha Contraterrorista (MULC).

El PCEr es la organización que está considerada como el brazo político de los GRAPO. Buscan

sus adeptos lo mismo entre jóvenes estudiantes o trabajadores con algún «idealismo» que

entre delincuentes comunes aficionados al dinero y a la pistola.

Aunque el Gobierno y la Policía han declarado muchas veces que el GRAPO estaba

desarticulado, la verdad es que siempre queda alguno, por lo visto, dispuesto a matar

impunemente. Además, salen a la superficie cuando más inoportunos son para los intereses de

la libertad, la democracia y la justicia social que dicen defender.

En la actualidad, los GRAPO constituyen, a juicio de la Policía, una minoritaria organización,

con escasos miembros (se dice que menos de diez), que se encontraría situada en torno al

citado Martín Luna. La Policía basa sus persecuciones en dos hechos: las numerosas

detenciones producidas en los últimos años, que han motivado el encarcelamiento de toda la

plana mayor y de la mayoría de los comandos operativos, y los sucesivos golpes dados al

PCEr —que, como decíamos, es la organización de la que se suele nutrir el GRAPO.

Esta organización terrorista ha estado más o menos inactiva durante varios meses. El último

atentado mortal que se le imputa (además del de un policía nacional, en abril de este año, en

Barcelona) es el perpetrado en Madrid, en 1981, contra el general de brigada Andrés González

de Suso. Martín Luna, al parecer, habría aprovechado estos meses para recomponer entre sus

pocos seguidores algunos comandos, al frente de uno de los cuales se podría encontrar

Alfonso González Cambeiro, terrorista que junto con José Pérez Conde, ambos procedentes

del PCEr, serían los únicos capacitados para ello.

González Cambeiro y Pérez Conde no tienen delitos de sangre probados, al contrario que

Martín Luna, al que se le acusa de asesinar al capitán de la Policía Armada Florencio

Herguedas, en Madrid, en septiembre de 1977.

El MULC estuvo a punto de localizar a Martín Luna en octubre de 1981, a raíz de la detención,

en Cádiz, del «grapo» Pedro Luis Cuadrado, que era uno de sus enlaces. Tras el interrogatorio

del detenido, la Policía descubrió un piso deshabitado en Barcelona, en el que había vivido días

antes el máximo dirigente de los GRAPO.

Recientemente, a mediados del pasado mes de abril, efectivos de la Guardia Civil localizaban

en Villaverde Bajo, barrio periférico de Madrid, un piso franco de los Grupos de Resistencia

Antifascista Primero de Octubre. En su interior fueron encontrados material para la fabricación

de explosivos, artefactos detonadores en proceso de construcción, una escopeta de cañones

recortados y propaganda del PCEr.

La incógnita más reciente residía en tos planes de futuro que albergarían activistas como José

Balmón Castell y Ramón Tijelo, miembros destacados del Comité Central del PCEr, puestos en

libertad en el mes de septiembre tras haber cumplido sus condenas. Además, se encuentra

próximo a salir también de la cárcel Pérez Martínez, conocido como Camarada Arenas,

verdadero «cerebro» en la sombra de la organización armada.

 

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