7 años de violencia y un misterio sin aclarar     
 
 El País.    30/09/1982.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

7 años de violencia y un misterio sin adorar

Mañana cumplen siete años de actividad terrorista los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de

Octubre (GRAPO), una oscura y misteriosa organización, tantas veces oficialmente desarticulada como

extraña y sospechosamente reconstituida en momentos trascendentales de la transición política española.

De los GRAPO se ha dicho que eran extremistas de izquierda, provocadores de extrema derecha, un

invento desestabilizador de la CÍA o la KGB e incluso un instrumento en manos de los servicios para

policiales españoles, pero lo cierto es que su ideología sigue constituyendo un misterio.

Las autoridades policiales españolas han insistido siempre en considerar a esta organización como el

brazo armado del Partido Comunista de España Reconstituido (PCE-r). Eí nombre tendrá su origen en su

primer atentado de sangre. El 1 de octubre de 1975, en varias acciones sincronizadas, los GRAPO

asesinaron a cuatro policías en Madrid.

El 18 de julio de 1976, la organización realizó su segunda acción importante, al hacer estallar veintiocho

artefactos en edificios públicos de cinco provincias: Madrid (quince), Barcelona, Pontevedra, Vizcaya y

Sevilla, zonas en las que con posterioridad ha vuelto a repetir sus acciones. No obstante, será el secuestro

de Antonio María de Oriol y Urquijo, en diciembre de ese año, en vísperas del referéndum sobre la

reforma política, el que va a marcar su trayectoria desestabilizadora posterior. Los GRAPO intensificaron

en 1977 su actividad, que se inició con el secuestro del teniente general Villaescusa y concluyó con los

asesinatos de cuatro policías armados en Madrid y dos guardias civiles en Barcelona. En 1978 se cobraron

tres nuevas víctimas entre las fuerzas de seguridad del Estado y un civil: Jesús Haddad, director general

de Instituciones Penitenciarias.

Fue, sin embargo, 1979 el año clave en la actividad de la organización terrorista. De abril a octubre, seis

de sus miembros (entre ellos, Juan Carlos Delgado de Códex) resultaron muertos por la policía. Las

detenciones masivas de comandos y células del PCE-r se suceden hasta el 17 de diciembre, en que se

fugan de la cárcel de Zamora cinco de sus más cualificados dirigentes: Fernando Hierro Chomón,

Francisco Brotóns, Abelardo Collazo, Enrique Cerdán y Juan Martínez Luna. Los dos primeros fueron

detenidos un año después, el tercero murió el 29 de agosto de 1980 y los dos restantes se convirtieron en

los dos dirigentes más buscados. En la actualidad, sólo Martín Luna ha logrado evadir la persecución

policial.

Al concluir 1979 se imputaban a los GRAPO 37 asesinatos (diez de ellos ese año), a los que habría que

añadir las nueve víctimas de la explosión registrada en la cafetería California 47, de Madrid, el 26 de

mayo, en vísperas del Día de las Fuerzas Armadas. En 1980 dirigieron sus acciones hacia las Fuerzas

Armadas, asesinando al general de Brigada Briz Armengol y su soldado de escolta, al coronel Luis

Constante y al soldado de escolta del general Arturo Criado. El año 1981 lo saldaron con los asesinatos

del general González de Suso, un cabo de la Policía Nacional y dos guardias civiles. Su última víctima

fue el policía nacional Diego García, asesinado el 26 de abril de este año, en Barcelona.

 

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