Autor: Romero, Emilio (FOUCHÉ). 
   La transición     
 
 ABC.    17/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

FUNDADO EN 1906 POR DON TORCUATO LUGA DE TENA

El desarme dialéctico del Gobierno es un asunto que está a la vista. Viene obligado a hacer la "transición", desde una situación a otra situación de la Historia, y no la cuenta bien. Por el contrario, las dos grandes fuerzas políticas en el ruedo, una que viene del franquismo y la otra que representa IB •oposición* al viejo Régimen, tienen una dialéctica clara. Solamente carece de identidad el Gobierno. El Rey había eludido un Gobierno más contundente. Prefirió una novillada a una corrida de toros.

El Gobierno tiene oposición y establishment» acosándole. Se defiende más que ataca.

Y por ello no ofrece -confianza* le falta imaginación ofensiva. Entonces todos los ciudadanos andamos a nuestro aire.

La ´transición* liquida el pasado, jubila políticos, cambia ideologías, levanta proscripciones, prefigura el futuro, desacomoda a la sociedad, constituye el Tribunal de la Historia para los comportamientos pasados y recientes, muda las palabras; la transición es la navegación política más llena de riesgos, de problemas y de trampas. Y para una situación asi se decidió en julio la composición de un Gobierno de primera comunión. Es como si para jugar un torneo mundial de fútbol representara a España el Recreativo de Huelva.

Las manifestaciones que hacen todos aquellos que ocupan altos cargos de responsabilidades ministeriales están cortadas por el mismo rasero; es un monótono recitado de lugares comunes y sin ningún atractivo. Dicen todos ellos que son *gestores de la transición*. ¿Pero qué es la transición? ¿Pasar de un lado a otro? No. La transición es ir de un lugar a otro lugar, pero con equipaje. Eso es lo que no tiene el Gobierno: equipaje. Lo que ha fletado, inicialmente, es una lancha. Esto me recuerda a aquel ciudadano que estaba permanentemente delante del Palacio de Comunicaciones y un día le preguntó un curioso sobre su función allí y le contestó: ´Estoy aquí para averiguar el sexo de las palomas.» En la vida política se asumen responsabilidades, se sirven programas, se impone autoridad, se reparte juego y se gobierna. El futuro nunca puede dejarse al azar ni tampoco se puede fabricar, pero se prefigura; se debe saber a dónde se va y cómo debe ser, en los grandes horizontes, nuestro destino.

El Gobierno está sometido a las diferentes corrientes y tempestades de la navegación; parece como si no tuviera otra preocupación que la de sortear los peligros que le acechan. Juega a que no le metan ninguna pelota y las que ellos meten tienen que ser en «off-side». las que están metiendo a las instituciones del Régimen son de antología. El juego con la Oposición también es una broma. Ya se sabia que la Oposición tenía poco ´rodaje* político. Es tan vieja como el Régimen: cuarenta años; pero se las están

LA TRANSICIÓN

poniendo como a Fernando Vil y no las aprovechan.

Ni a las fuerzas procedentes del franquismo les complace el Gobierno por entero, en virtud de que se ha cargado la filosofía de un Régimen y ha declarado la quiebra de su sistema político, ni complace a la ´Oposición* que se propone restaurar la Historia tal como estaba antes de la Guerra Civil. El socialista Raúl Morodo ha sido claramente explícito. *Los dos objetivos de este Gobierno —ha dicho— es liquidar el franquismo histórico y hacer la Reforma política.

La liquidación del franquismo la está haciendo bien; la reforma no.* Esto es una verdad como un templo. Un grupo de delfines del franquismo con buena biografía de lealtades, de compromisos y de beneficios —que es el Gobierno actual—, se ha cargado el Régimen; y como quieren hacer una Reforma donde ellos no se queden en la banda —porque todos ellos tienen la libido del Poder, como diría Joaquín Garrigues Walker—, ahí están sus apuros. No tienen a nadie que diga las razones por las cuales los herederos del franquismo se han cargado al franquismo. Probablemente las tienen; unas podrán explicarlas y otras no.

Pero un Gobierno debe tener una imagen, no exclusivamente de derribo. Frecuentemente están hablando con el Rey. ¿No se dan cuenta que podrían comprometer a la Corona en su propio desgaste político y administrativo? Eso se hacia con Franco. Franco estaba en *la pomada*; pero el Rey no puede tener los métodos de Franco. Una vez me dijo un ministro de este Gobierno que había que hacer el ´Partido del Rey*. Pero el Rey no puede tener partido. Tengo la sospecha de que el Gobierno Suárez aspira a ser el Partido del Rey. Todos los demás serían moros.

La estructura politice ahora mismo podría ser ésta: la Alianza Popular es la ´concreción»; socialistas, comunistas y democristianos a la *gauche* son la •Oposición*. El Gobierno es la abstracción*. Por el momento no hay más. Barros de Lis, que es un buen ingenio, apetece una ´aglomeración moderada». No sé

cómo se hace esa inconcreción. La cultura o la pintura pueden ser abstractas, pero la política tiene que ser figurativa.

El Gobierno ha sido instado para hacer la empresa más colosal que se ha encargado a nadie en este siglo. ¿Miden nuestros gobernantes las dificultades de una empresa política que trata de alcanzar una Democracia de sufragio universal después de cuarenta años de un Estado de representación original —recortada y disminuida—, y con un poder personal al frente del Estado, con grandes adhesiones nacionales? ¿Se da cuenta el Gobierno que el poder acumulado en el Generalísimo Franco ha de ser ahora repartido —mediante un sistema de convivencia— a todos los ciudadanos de este país, organizados en partidos políticos y en Sindicatos? ¿Mide exactamente las circunstancias de la economía industrial en una sociedad tecnologizada, donde ya es imparable conformar un nuevo sitio institucional para el capital y el trabajo en el propósito de un pacto social?

Todo lo que se trasluce al exterior son almuerzos, conciliábulos, idas y venidas, conspiraciones de medio pelo, contubernios de escasa monta, anécdota diaria, que animan y sostienen las páginas de los periódicos. El mismo proyecto de Reforma política enviado a los Parlamentos es una invitación a los españoles para decirles *allá se las arreglen ustedes en su día»; y la remisión a las Cortes del Informe del Consejo Nacional es quitarse de encima un muerto.

Cuando un Gobierno no tiene nada que decir, y todo lo remite a un futuro que el propio Gobierno no está prefigurando, renuncia a toda invitación a la tranquilidad y a la confianza. A este Gobierno le hace falta como el comer un método de salida y una meta de llegada, y no comer y sonreír con los periodistas y ´trabajar» a los políticos.

¿Pues y el caso del Consejo Nacional y de las Cortes? Esto es a veces grotesco y otras escandaloso. Al Consejo Nacional se le dice: ´Estamos obligados a oíros, pero a nada más y allá vuestras prédicas; y las envío a donde no deben ir, que es a las Cortes.» (Porque el único destinatario de los informes del Consejo Nacional resulta que es el Gobierno.) Y a las Cortes se las viene a decir esto otro: •Ahí va el proyecto de Ley. que no es otra cosa que una invitación al tango. Si os ponéis duros os echo, porque estáis en ´prórroga*, vivís de precario. Os dejaré hablar lo necesario para oíros como quien oye llover, y además os doy poco tiempo para que expongáis vuestras palabras inútiles.»

Este es el cuadro. En España esté teniendo lugar una comedia de enredo, con enredadores. Paco Nieva, que está haciendo ahora el ´teatro furioso», tiene un tema excepcional. Me ofrezco a ayudarte acarreándole personajes.

Emilio ROMERO

 

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