El Gobierno golpea por sorpresa a RUMASA  :   
 Rumores de que Alfonso Guerra amenazó con dimitir si no se incautaba al Grupo. 
 ABC.    24/02/1983.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

MADRID, JUEVES 24 DE FEBRERO DEL AÑO 1983

ABC

El Gobierno golpea por sorpresa a Rumasa

Rumores de que Alfonso Guerra amenazó con dimitir si no se incautaba al Grupo

Artículo invocado

El apartado tercero del artículo 33 de la Constitución, en el que se basa el Gobierno para expropiar Rumasa, dice:

«Nadie podrá ser privado de sus bienes y derechos sino por causa justificada de utilidad pública o interés social, mediante la correspondiente indemnización, y de conformidad con lo dispuesto por las leyes.»

Ayer, a las once treinta de la noche, Eduardo Sotillos anunciaba que el Gobierno, en Consejo de Ministros, había acordado la expropiación de los Bancos y otras sociedades del grupo Rumasa, mediante un decreto ley que invoca como apoyo el artículo 33.3 de la Constitución.

En la tercera edición del Telediario y a través de Radio Nacional de España, Sotillos anunciaba que «el Gobierno ha tomado esta decisión con objeto de garantizar plenamente los depósitos en los Bancos, los puestos de trabajo y los derechos patrimoniales de terceros, que considera gravemente amenazados». Era una auténtica sorpresa nacional, incluso para el propio José María Ruiz Mateos, que se enteró por televisión de la decisión gubernamental.

«Las razones—prosiguió Sotillos— de esta decisión del Consejo de Ministros entran de lleno en las consideraciones de utilidad pública e interés social previstas en el artículo 33.3 de nuestra Constitución.»

«Con esta medida. —prosiguió— el patrimonio del Estado se hace cargo de dichas entidades, asegurando así absolutamente los derechos de depositantes y de empleados.»

«El Gobierno —concluyó— ha cursado también instrucciones para que a partir de las ocho horas del jueves 24, y hasta las ocho horas del lunes 28 de febrero, permanezcan cerradas todas las oficinas de las entidades bancarias del grupo Rumasa y se suspenda hasta nueva orden la cotización en Bolsa de las acciones de dicho grupo.»

Por otra lado, el portavoz del Gobierno añadió que el Consejo de Ministros había aprobado una apretada agenda de temas, que sería dada a conocer hoy en una rueda de Prensa a las once de la mañana.

Esta rueda de Prensa, que se espera con la lógica ansiedad, interés y preocupación, contará con ta presencia de Miguel Boyer, Carlos Solchaga y Enrique Barón. Tres ministros económicos —Hacienda, Industria y Transportes— para explicar una decisión que puede considerarse histórica en nuestra vida económica. La ansiedad e interés están plenamente justificados porque la noticia dejó materialmente helados a muchos telespectadores y constituyó una anticipada sorpresa, sin que se hayan dado las razones de la decisión, que quizá podía intuirse después de la campaña desarrollada por Miguel Boyer y medios de comunicación estatal contra el grupo de empresas Rumasa.

Nada más conocer la noticia empezaron a llegar a la sede de Rumasa directivos del «holding» que se habían informado por televisión. En la oficina central comenzó una reunión para valorar la situación.

El portavoz del grupo, Emilio González Navarro, explicó que la «noticia nos ha causado una profunda sorpresa y en estos momentos están llegando a la sede numerosos directivos».

El presidente González se refiere a Rumasa

Como todas las mañanas, las redacciones de los periódicos recibieron la llamada de una señorita de Prensa de la oficina del portavoz del Gobierno para informar que la rueda de Prensa sería a las siete de la tarde, hora habitual. En la agenda, simplemente, las incompatibilidades de altos cargos, nombramiento del embajador en Moscú... y pocas cosas más. Un Consejo de Ministros, aparentemente, de trámite.

A primeras horas de la tarde, se desconvocaba la rueda de Prensa con el pretexto de que todo el Consejo de Ministros iba a estar en el Pleno del Congreso ocupando el banco azul. Las circunstancias históricas del día y el hecho de que el Pleno estuviera especialmente dedicado a preguntas al Gobierno, no hizo sospechar demasiado, a pesar de lo inusual de la situación. Se decía también que a las siete se volvería a reunir el Consejo y que la rueda de Prensa se retrasaba al día siguiente.

En el Congreso empezaron a correr los rumores de que se había tratado sobre el tema Rumasa en la sesión de la mañana, y que se habían provocado enfrentamientos en ei Gobierno. Allí Felipe González daba como razón del descanso la asistencia al Reno. A una pregunta de si el Gabinete había estudiado el tema de la empresa Rumasa, et jefe del Ejecutivo respondió en términos generales señalando que «sí, ha habido una información sobre !a situación del sistema financiero».

El runor se fue haciendo más intenso a lo largo de la tarde, y cuando el Pleno estaba a punto de terminar en los pasillos no se hablaba de otra cosa que de la existencia de enfrentamientos en el Gobierno y que «la situación es que o dimite Alfonso Guerra o se nacionaliza Rumasa». Los intentos de confirmación de la noticia en ese momento no tuvieron éxito. Se interpretaba en el Congreso que una decisión de este calado económico y político no sería adoptada por el equipo económico, y que todo lo más podría hacerse realidad la amenaza de Boyer de enviar a los inspectores del Banco de España.

Enfrentamiento Guerra-Boyer

Estos rumores entraban dentro de lo que se ha venido insistiendo de enfrentamiento entre Miguel Boyer y Alfonso Guerra, con dos «dimisiones» apuntadas a Boyer en los mentideros políticos. Dado que el Consejo de Ministros termina habitualmente antes de comer y no hubiera sido necesario su continuación, todo hace pensar que la decisión última después de una discusión larga fue tomada en ia reanudación desde las siete de la tarde hasta la aparición de Eduardo Sotillos en la televisión. Una decisión de tan alto coste político —y de tan dudosa interpretación económica— sólo puede haber sido adoptada estando por medio otras decisiones de mayor coste, como puede haber sido una fuerte presión de Alfonso Guerra y su grupo de ministros, que hubiera representado una crisis gubernamental.

 

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