Autor: Contreras, Lorenzo. 
   La posible venta del Banco Atlántico     
 
 ABC.    26/02/1983.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

LA POSIBLE VENTA DEL BANCO ATLÁNTICO

Un tibio comunicado de la Asociación Española de Banca Privada y otro más enérgico de la patronal CEOE son las reacciones más directamente relacionadas con la medida gubernamental de nacionalizar el «holding» Rumasa. Pero de las versiones que nos llegan no se desprende, al margen de los textos, una actitud especialmente pesarosa o dolorida por lo ocurrido el 23 de febrero.

Es cierto, de cualquier modo, que las críticas no saben de colores ideológicos cuando lo que se somete a consideración es el procedimiento utilizado para llevar a efecto la expropiación del imperio fundado por José María Ruiz Mateos. La impresión captada es casi unánime en este sentido: la metodología, tanto política como jurídica, debió ser diferente.

El comunicado de la CEOE, según fiables versiones que nos llegan, dista de reflejar el verdadero sentir de la cúpula patronal dirigida por Carlos Ferrer. No es que se piense en ella rigurosamente lo contrario de lo que se dice, sino que el grado de pesadumbre real ante lo acaecido no alcanza las proporciones inicialmente vislumbradas.

Se da por muy probable que el Gobierno venderá varias empresas del «holding» a compradores privados, al tiempo que muchos observadores, socialistas incluidos, se hacen cruces ante las dificultades que Boyer encontrará para el efectivo control de los dos centenares largos de empresas integrantes del derrumbado imperio.

Una de las venías más sugestivas que el inmediato futuro puede deparar es la del Banco Atlántico, con toda seguridad la entidad de estructura más saneada de cuantas componen el expropiado «holding».

Esa venta, si finalmente se decide, pondrá a prueba ciertas rivalidades soterradas entre los grandes de la Banca española. De todos modos, parece indudable que la concentración bancaria se verá favorecida. La típica manera de proceder de las entidades financieras de Rumasa siempre rozó con la sensibilidad tradicional de los altos responsables bancarios nacionales. Cabría sostener que Ruiz Mateos había adoptado una línea original e imaginativa, bastante alejada de los hábitos sesudos reinantes en el mundo financiero clásico.

Cuando surge el tema del Banco Atlántico, el inmediato reflejo del interlocutor es recordar aquella sonada dimisión de López Ayuso, jefe de la División Financiera de Rumasa y máximo dirigente formal de la entidad mencionada en primer término.

¿Por qué dimitió?-Eran los tiempos de las «subastas» de futuros cargos socialistas y en las correspondientes «quinielas» entraban nombres, ciertamente muy singulares, de independientes aprovechables por una futura Administración socialista supuestamente integradora. Se dijo entonces que López Ayuso ocuparía un relevante puesto en el marco de la nueva situación. Lo ocurrido ahora con Rumasa sugiere plurales reflexiones sobre los últimos motivos o inspiraciones que movieron la conducta del eficaz gestor del Banco Atlántico.

Lorenzo CONTRERAS

 

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