Autor: J. M. C.. 
   Estados Unidos: la expropiación, un síntoma de fragilidad económica  :   
 La prensa USA subraya la "debilidad" de las leyes. 
 ABC.    26/02/1983.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Estados Unidos: La expropiación, un síntoma de fragilidad económica

La Prensa USA subraya la «debilidad» de las leyes

Nueva York. J. M. C.

La Prensa norteamericana informa ampliamente sobre el asunto Rumasa, aunque reservándose opiniones. El «Wall Street Journal» le dedica tres cuartos de página y el «New York Times» arranca con ello su sección económica. Uno y otro dan cuenta detallada de lo dicho por Boyer, como anteriormente por Ruiz Mateos. En ambas informaciones se subraya que el ministro español puntualizó que no se trata de comenzar un programa de nacionalizaciones, sino más bien al revés, de´una medida necesaria para garantizar las inversiones y los puestos de trabajo.

Pero coinciden en las amplias repercusiones políticas y económicas que tendrá el paso. El corresponsal del «times», John Darnton, añade por su cuenta que lo ocurrido «subraya la debilidad de las leyes españolas de regulación de empresas, así como la vulnerabilidad de su economía». Y termina diciendo que «financieros españoles dicen que la expropiación puede tener vastas repercusiones en el sistema bancario y en la economía general. Aunque algunos economistas especulan que el daño puede ser contenido porque otros Bancos, conscientes de los problemas de Rumasa, hacía tiempo que venían rehusando concederle créditos».

En el mundo financiero norteamericano, la explosión inicial que causó la noticia dejó paso a una expectativa calma. «En el momento que se supo que el Banco de España asumía todas las responsabilidades —me dice uno de ellos que administra inversions en España— se alejaron los temores.

Ahora veremos qué sale de todo esto.»

Es una calma tensa que también se aprecia entre los banqueros españoles. «Los grandes Bancos españoles seguimos teniendo buen crédito, y esto es realmente lo que importa en el mundo de las finanzas internacionales —oigo entre ellos—. Claro que tampoco podemos seguir recibiendo noticias como ésta indefinidamente.»

 

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