Autor: Urbano, Pilar. 
   Termes: "No creo que el Gobierno esté por las nacionalizaciones"     
 
 ABC.    26/02/1983.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

Termes: «No creo que el Gobierno esté por las nacionalizaciones»

NUNCA digo nada "of the record". Pienso bien lo que voy a decir, y, cuando hablo, sé que todo se puede publicar.» Rafael Termes, catalán, cristiano, banquero, liberal —éste es el orden cronológico-vital de esas esencias y actitudes—, llega al Ritz con tres bandas de pensamiento bien ordenadas. Una: la del liberal partidario de la economía libre de mercado, que rechaza el procedimiento de la expropiación. Otra: la del hombre honesto y guardador de ausencias, que elogia reiteradamente a Ruiz Mateos, pese a que no se hablen desde e) sábado, 19: «Rumasa es un prodigio sólo posible por la personalidad empresarial y humana de José María: su afán creador, sin ambiciones personales, su generosidad, su honradez sin tacha, su desvelo por los demás, su capacidad tesonera de trabajo... Es un empresario audaz que se mueve por afán de logro, no de lucro... Me chocaría muy mucho que procesasen a Ruiz Mateos. Puede haber cometido errores o imprudencias en su gestión, eso es una cosa. Pero ¿inmoralidades? ¡Es incapaz! ¡Hay que conocerle!...» Y otra, y tercera banda, la del banquero, presidente de la Asociación Española de Banca Privada (AEB), que nada y guarda la ropa de los intereses que representa, sin entrar a diagnosticar la «situación Rumasa», y sin decidirse a romper una lanza en favor del «holding» secuestrado. «No conozco la verdadera situación... No ha habido resultados de las auditorías... Ruiz Mateos no miente, pero hincha sus activos al valorarlos desde situaciones de marcha y rendimiento, y no de crisis. Pienso que la prudencia aconseja valorar al coste o al precio de mercado, en todo caso por el criterio que suponga menor cantidad, y no sobrevalorar... Ruiz Mateos ha cometido dos errores, en mi opinión: )a famosa rueda de Prensa del martes; ahí le aconsejaron mal y el Gobierno se sintió desafiado... Y no saber explicar que su gestión era, no tengo por qué pensar otra cosa, impecable...» Nos cuenta que la víspera cenó con Jaime Isaac, designado por el Gobierno coordinador de las administraciones de Rumasa. «Este hombre hubo de "faenar" también en el asunto Fidecayá. Y me dijo: "Rumasa es mucho mayor y mucho mejor que Fidecayá. Estoy seguro de que aquí podré encontrar problemas..., pero no porquerías".»

Aconsejé transparencia

Y como estamos en el tema de la reluctancia de Ruiz Mateos a dejarse controlar y auditar, «no le gusta que le fisgoneen e inspeccionen... Yo siempre le aconsejé transparencia... ¡Hombre! Hay quien no puede permitirse la transparencia, porque debajo hay suciedad, pero cuando hay limpieza...». Llegamos a una bonita declaración de valor (valor económico, más que valor de coraje; que no es éste, ahora, el sentido de esa palabra) viniendo de quien viene: «Hay quien se hurta a dejarse investigar para que no vean que está muy bien, con cohesión interna y marcha saludable.»

A partir de ahí, Termes se atrinchera en su cautela, verbal a la hora de explicar la realidad presente del grupo Rumasa; los antecedentes de la decisión del Gobierno; los intereses de ciertos grandes Bancos en toda la «operación derribo» del «holding»; si hubo o no hubo pacto anterior Banca-Gobierno, y si

específicamente serán tales y cuales Bancos privados los beneficiarios del pacto y no el conjunto de los llamados «ocho grandes». Se entretiene con la gama de los recursos comodines: «Desde hace tiempo nos preocupaba la pervivencia de Rumasa por su atipicidad: en nuestro sector hay Bancos con empresas, pero no empresas con Bancos... Era todo muy intrincado y especial; ya digo, la obra de un impulso llamado Ruiz Mateos, muy creciente, porque la expansión Rumasa era excesiva; y cuando se crece mucho y no se explica, se crean dudas...

Conversación con Boyer

• Asegura que «no hubo consulta alguna por parte del Gobierno respecto a la decisión de expropiar». Y relata la escena: El miércoles 23, a las once y media de la noche, le telefonea Miguel Boyer. «Rafael, hemos tomado esta decisión...» Termes, afónico por no sé qué afección de garganta, que aún le dura, esfuerza la voz: «No sé si me oyes bien, Miguel. Dime una cosa, ¿expropiáis el Atlántico también? Esa era su preocupación. Dice. Nunca habla «off the record», pero sí piensa «off the record». «Sentí temor ante ese ¡crac! Pensé que podíamos estar ante un principio y precedente grave de nacionalizaciones, hasta este momento negadas como intención del Gobierno. Ahora, después de escuchar las explicaciones del ministro de Economía y ver que, en su opinión, no era factible ni conveniente otra salida, como intervenir los Bancos del Grupo o sustituir a los administradores, me he tranquilizado: el Gobierno no parece dispuesto a seguir una dinámica de nacionalizar. No tienen esa mentalidad, aunque en el partido haya sectores más radicales y dogmáticos que lo deseen. Pero Felipe González, y su equipo, son inteligentes.

Saben que los fines de la nacionalización de la Banca se pueden lograr por la vía del control del crédito, sin tocar la propiedad. En cualquier momento, teniendo ellos el «Boletín Oficial del Estado» y la capacidaa de hacer decretos-leyes, estamos en sus manos. Ya visteis, sin más ni más, el aumento en un punto del coeficiente de caja bancaria... ¿Y qué vas a, hacer? ¡Decir que sí! Los banqueros somos meros intermediarios de las medidas monetarias del Gobierno, de cualquier Gobierno. Nos fijan el cuánto de que podemos disponer para créditos y negocios; el tipo de interés, el plazo y, a veces, hasta el destinatario.

¿Qué necesidad tiene el Estado de pagar el alto precio de una nacionalización?»

¿A quién beneficia?

Califica de «desafortunadas e imprudentes» las manifestaciones de Boyer sobre Rumasa, el viernes 19.

Las que provocan una retirada de depósitos en los Bancos del «holding». Afirma —parece sincero— que «esperaba hubiese acuerdo entre el ministro Boyer y Ruiz Mateos, cuando se reunieron el lunes...», y pone en duda «que la razón del desacuerdo fuese sólo ese tema de autorizar a la auditoría Arthur Andersen a informar, en directo, al Banco de España: hay precedentes de que otros Bancos lo hacen». Es más rotundo en rechazan el procedimiento de la expropiación: «No me gusta esa medida, no creo que haya nunca razón suficiente ni de "interés social" ni de "utilidad pública" para tomar tal decisión... y tampoco me gusta que haya sido por decreto».

Ante la pregunta «¿a quién beneficia el hundimiento de Rumasa?», si sabe, no contesta, y si contesta, dice que «no sabe», que «no cree que se beneficie nadie..., nosotros no tenemos interés en quedarnos con esos Bancos..., no es fácil engullir, no ya dieciocho Bancos, sino uno solo. En cambio, después de apuntar la posibilidad de que el Estado los funda y haga un gran Banco público, opone, «a fuer de liberal», que «para evitar que la gestión bancaria quede en manos del Estado, sí que estamos dispuestos, y ése es el sentido dé nuestra nota de ofrecimiento, a sacar adelante esos Bancos: ya hay cinco técnicos de Bancos privados para asesorar al Gobierno en ese tema. De otra parte, como sabéis, el Fondo de Garantías de Depósitos está integrado por representantes del Banco de España y de ¡a Banca privada. Precisamente los cuatro hombres del sector privado solicitaron las auditorías a Rumasa...»

No se puede obviar en la conversación una lectura de fondo de toda esta operación, que señala «apetencias de asunción de propiedad» por parte de algunos Bancos importantes; y que se esmalta con episodios, conocidos a cierto nivel, de duros enfrentamientos verbales entre tal y cual gran banquero y el señor Ruiz Mateos; incluso, con el dato aportado por el propio Termes: «Desde el sábado, o sea cinco días antes de la expropiación, no consigo hablar con José María: no se me pone al teléfono». «Si el Estado saneara e hiciera apetecibles las situaciones de esos Bancos de Rumasa, sé que alguien estaría dispuesto a adquirir algunos nombres.» A mí me hubiera gustado saber si «los lotes» ya están rnás o menos prefigurados. Si el Exterior se quedará con unos cuantos, y si otros se destinarán a sanearse mutuamente.

Alguna discriminación

Acepta, aunque sin irse de la lengua, qua «algo de discriminación sí parece que hay... Y cuando en el mismo sentido de «preferencias», me extraña que el Gobierno y el Banco de España propiciasen en la adquisición, por Rumasa, de Fidecayá, Vitrocerámica y Galerías Preciados, y, en cambio, se acusase de aventurero a Ruiz Mateos por adquirir Sears, reconoce: «Sí, ahí tienes razón. Ahí crítico la medida: que desde Hacienda se estimule a Ruiz Mateos a quedarse con Fidecayá, del Banco Exterior de España...

Antes se le ofreció a la Banca privada; pero no fuimos al negocio ése porque había que quedarse también con todo el personal empleado. En cambio, José María lo asumió todo.»

No recuerdo á propósito de qué Je tomé este apunte: «Cierto, hay una política de concentración bancaria: creo que se va, y es conveniente, a un número reducido de "grandes", de taita internacional competitiva, sin que ello impida la existencia de otros Bancos "medianos", con vocaciones específicas.»

Ya al final del desayuno, imprimimos un giro a la charla. Termes expresa su preocupación «por ciertas medidas de este Gobierno que afectan seriamente a la libertad de expresión e información, a la enseñanza y al derecho a la vida». Es rotundo en esto: «El PSOE está haciendo un uso abusivo de sus votos. Ni sus diez millones de electores, que votaron cambio, quieren aborto o enseñanza controlada por el Estado, ni es bueno que alguien crea que la verdad o el error se imponen por mayoría. Dos y dos son cuatro, y ni aun poniéndonos de acuerdo todos, serán nunca cinco. Y aunque prospere esa ley, abortar es un homicidio.»

«Me preocupa enormemente. Vamos a una sociedad donde las leyes dejan de ser normas éticas, y se hace necesario que al ciudadano, desde niño, se le forme bien la conciencia. Si se cercena la libertad de enseñanza y se fuerza a una enseñanza estatal... ¡iremos mal!

Pilar URBANO

 

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