Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   Ultimátum     
 
 Informaciones.    05/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LETRAS

DEL CAMBIO

ULTIMATUM

Por Jaime CAMPMANY

HABRÁ que quitarse el chapeo. De nuevo, I a s maniobras encaminadas a descuartizar el Centro han sido

atajadas fulminantemente por un golpe de audacia y de firmeza del presidente Suárez. Ante los

movimientos de despegue y de aproximaciones a otras fuerzas políticas iniciados por algunos sectores de

la U.C.D., don Adolfo Suárez ha respondido con una conminación que tiene características de ultimátum:

disolución de los partidos integrados en U.C.D. en el plazo de ocho días.

Parece ser que los más sensatos líderes de los partidos integrados en el Centro han reconocido

inmediatamente que el único jefe posible para una coalición como la U.C.D., hoy por hoy, no puede ser

otro que don Adolfo Suárez. Y empiezan a disolverse. El ejemplo lo ha dado Garrigues Walker. Le ha

seguido Pío Cabanillas. Ha hecho lo propio Fernández Ordoñez. La negativa, casi producto de la rabieta

de ex ministro de Ignacio Camuñas, es irrelevante desde el punto de vista electoral y desde el punto de

vista parlamentario. El problema más serio podría plantearlo el Partido Democristiano de Alvarez de

Miranda. El presidente del Congreso se abstuvo en la votación, quizá a la espera de consultar a

personalidades de su partido.

La Democracia Cristiana se encuentra ahora dividida. Ni siquiera en el partido de Alvarez de Miranda

existe cohesión interna suficiente. Después están los democristianos de Ruíz-Giménez y Gil-Robles, y

habrá que contar de alguna manera con el origen democristiano de los seguidores de Federico Silva. Esa

dispersión de la Democracia Cristiana española es lógica si se tiene en cuenta que un partido con el

apellido de cristiano no tendría el mismo recibimiento en el electorado español que en el de otros países,

como, por ejemplo, Italia. Otra cosa bien diferente sería la de que, con cualquier otro apellido, el partido

defendiese y propugnase las ideas esenciales del cristianismo y del humanismo occidental. Si todos o

algunos de los sectores democrístianos se integraran hoy en el Centro, éste —de alguna manera— se

convertiría en un partido cristiano, aunque libre en principio de la sospecha de sometimiento a la

inspiración de la jerarquía.

Hay que reconocerle a don Adolfo Suárez que ha jugado fuerte. De momento, para él será la baza. La

U.C.D. seguirá siendo el partido de Suárez. Luego, ya dirá e! tiempo si su homónimo Fernando Suárez

tiene razón en eso de que el actual presidente del Gobierno es una figura coyuntura!.

 

< Volver