Autor: Urbano, Pilar. 
   Ruiz Mateos: "Pienso defenderme con la ley"  :   
 "La retirada, en cuatro días, de 8.200 millones de nuestros Bancos, pagados a toca teja, demuestra que éramos solventes". 
 ABC.    27/02/1983.  Página: 17-18. Páginas: 2. Párrafos: 47. 

ABC

Ruíz Mateos: «Pienso defenderme con la ley»

«La retirada, en cuatro días, de 8.200 millones de nuestros Bancos, pagados a toca teja, demuestra que éramos solventes»

«No pienso atacar a nadie para defenderme yo... No entiendo nada de nada de esta tremenda medida de expropiación... Espero que algún día se me explique por qué... Siempre he trabajado por España, por crear riqueza y trabajo y servicios para España... ¿Cuál es el fondo de esta agresión, de este expolio?

Sinceramente, eso querría yo saber. Puedo asegurarte que en Rumasa no hay ni un sólo motivo, ¡ni uno sólo!, para que se nos expropie... Pero creo que estoy en un Estado de Derecho y pienso defenderme con la Ley... ¿Penalmente, responsabilidades? ¡Tengo la conciencia apaciblemente tranquila!

¡Ningún temor, ninguna inquietud!...». A lo largo de la entrevista, Ruiz Mateos me dijo estas y muchas otras cosas, que trataré de reproducir. Fue en su casa, ayer. Le encontré sereno, sonriente, afable. Escrupulosamente delicado a la hora de señalar «ambiciosos» o «ávidos de absorción de propiedades ajenas». Vestido de «andar por casa», con un jersey beige y, sobre la corbata, un alfiler con la «abejita en el exágono». Cuando la señaló hace ademán de quitársela con un gesto instintivo de enorme humildad:

«Ya no debería llevarla... Esto ya no es mío.»

¿De la expropiación? ¡No tenía la menor idea... No me lo hubiese imaginado nunca, ni me lo habría creído contándomelo de otro... Puedes decir que Ruiz Mateos fue el primer sorprendido con ese mazazo repentino, inesperado... Yo estaba ahí, con mis hijos en una especie de tertulia. Una hija mía entró como desencajada: «Papá, ¡en la televisión han dicho...!» Rodeado de mis hijos nos vinimos aquí, delante de este cuadro de la Virgen... y rezamos muy despacio, muy unidos, una «Salve»... Me acordé de aquello de Job: «Tú me lo diste... Tú puedes quitármelo.»

—Pero, pese a la sorpresa, usted tenía indicios de que esta operación estaba ya en marcha. ¿Desde cuándo la detectó?

—No, de la expropiación, insisto, jamás tuve indicio alguno. Ningua autoridad, ningún miembro del Gobierno, nadie... ningún amigo banquero o empresario me «puso en la pista» nunca. Ahora, después, con los hechos consumados, voy pasando la película de los acontecimientos, incluso de los más mínimos, y pienso que sí, que debía estar muy preparado, muy premeditado. Aunque, al parecer, por causas que no entiendo, se activó aceleradamente en cuestión de horas. ¿Por qué? ¡Ah!

—Las declaraciones del ministro Boyer, el viernes 18, después de aquella comida ¿qué le parecieron? ¿Generaron una dinámica de alerta y temor en los inversores de sus Bancos?

—No quiero atacar a Boyer, ni a nadie. Deseo seguir siendo, como siempre, muy respetuoso con el Gobierno, que es de todos los españoles y, por tanto, mío también. Pero esas declaraciones de un ministro de Economía, Hacienda y Comercio me parecieron gravísimas. No digo más. Vi que podían tener, y tuvieron, consecuencias imprevisibles... Inmediatamente, como tú has dicho, cundió la alarma, y comenzaron las retiradas de depósitos... ¡ojo! En esa salida de inversiones, entre sábado y miércoles, que el propio ministro cuantificó en 8.200 millones, creo, ya quedó patente un hecho importantísimo: no sólo había liquidez monetaria en nuestros Bancos, porque se pagó al instante, a toca teja, sino que nuestros Bancos guardaban todos los coeficientes de caja previstos por la Ley, y en ninguno hubo que recurrir al Banco.de España. Se vio, así, por sorpresa, que éramos solventes e independientes.

Acusaciones de Boyer

—¿Cómo sucede la «story» final de esta expropiación, a partir de esas palabras de Boyer a la Prensa?

—Yo me preocupo. Llamo a Moncloa. Felipe González no puede ponerse y hablo con Julio Feo. Pero él hace una gestión eficaz y a los pocos minutos me telefonea Boyer... Era como una metralleta, descargando acusaciones contra nosotros: que lo habíamos hecho todo nefastamente mal... Me dijo, como una lección aprendida, todo eso que repitió en la rueda de Prensa el jueves: concentración de riesgos, excesivo ánimo inversor, heterodoxia, irregularidad, imprudencia, sociedades cruzadas, falta de control y de transparencia, sobrevaloración de los activos... Bueno, todo eso... Yo no podía ni defenderme. Pero le dije que antes dé tomar cualquier decisión (que en ese momento, insisto, yo ignoraba la que iba a ser), tendría que escuchar a Rumasa. Me citó para el martes. Por cierto, que reconoció que Rumasa había hecho importantes cosas, en el campo empresarial, por la Economía del país.

El lunes 21 me llamó y me dijo que tenía presiones de la Prensa para hablar sobre Rumasa, porque había muchos rumores en la calle. «Y como supongo que a ti te pasará igual, nos vemos, nos ponemos de acuerdo y hacemos un comunicado conjunto». Y acudí, con Alejandro Rebollo y Diego Selva, a su Ministerio, a las cuatro de la tarde. Estamos en lunes 21.

No nos pusimos de acuerdo. ¿Por qué? El, Boyer, nos censuró reiteradamente haber incumplido los plazos fijados para las auditorías. A la hora de redactar la nota conjunta surgió el tema de que yo debía levantar la orden de sigilo típica entre auditor y auditado para que Arthur Andersen pudiese informar directamente a los interventores del Banco de España. Me negué, salvo que Rumasa pudiese estar presente. Y ahí hubo forcejeo. Total: Boyer me dijo: «Redactad vuestro comunicado, que yo haré el mío... y cada quien que actúe como debe.» Pero ni me advierte de lo que se ha preparado, ni me amenaza con tal medida... En absoluto. Yo no salí de allí advertido de la expropiación.

«Siempre hemos querido ser transparentes»

—Sin embargo, usted convocó una rueda de Prensa, al día siguiente, martes, que se consideró un desafío al Gobierno. ¿Por qué?

—No, la rueda de Prensa no es una reacción de Rumasa frente al Gobierno, y no debe entenderse así. Ni tampoco salir al paso de una información de Radio Nacional desafortunada y... panfletaria. Yo llamo a los periodistas, para llegar a la opinión pública, como medida elemental para devolver a los depositantes de tos Bancos del grupo la confianza que se les había quitado con las declaraciones de Boyer y con las especulaciones que circulaban. Como banquero con conciencia, tenía que hacerlo.

—Se le acusó a usted, por parte del ministro, de hurtar la investigación, de repeler las inspecciones, de no cumplir con sus compromisos de dar resultados de auditorías. ¿A qué ese afán por no dejarse «ver las entretelas», señor Ruiz Mateos?

—Es que eso no es cierto. No es así. Siempre hemos tenido predisposición clara a dejarnos auditar, a ser transparentes. Ahora bien, las empresas y Bancos del «holding» son muchas... un emporio, como se suele decir, muy diversas, muy ramificadas... No es fácil, más bien es imposible, y así lo dijimos y así lo reconoció el auditor Arthur Andersen, realizar tantas auditorías en sólo cuatro meses. Un plazo incumplible, toda vez que, además de la complejidad y dimensión de Rumasa, nuestra gente no tenía costumbre de estos lances... Pero, con todo, se han hecho muchas. Cito de memoria: Hispanoalemanas de Construcción, Vinos Paternina, Hoteles Agrupados, Banco Atlántico... Diré más, se hizo el informe completo del año 81 y se ordenó la auditoría del 82 en todos los Bancos. No hubo renuencia. Somos los que hemos hecho más en esta materia, a la vista de la cantidad de Bancos y empresas que somos, que éramos...

Rumasa era demasiado apetecible

—Hay quien no se deja investigar para que no vean lo mal que está. ¿Acaso Ruíz Mateos no se dejaba para que no viesen que estaba demasiado bien, demasiado apeticible?

B/ABC

ENTREVISTA

DOMINGO 27-2-83

«En cuatro meses era imposible realizar auditorías en todas las empresas y Bancos de

nuestro emporio»

—Rumasa era demasiado apeticible. Su patrimonio es de una importancia tan enorme, sus beneficios de tal volumen, sus recursos propios y sus activos inmobiliarios de tal orden... Por ejemplo, supon que separamos los Bancos de todo lo demás: veinte Bancos, dieciocho nacionales y dos extranjeros—, con unos 800.000 millones en recursos, 1.200 oficinas bancarias en toda España, activos inmobiliarios de más de 50.000 millones de pesetas... Beneficios que no voy a precisar, pero que están en clara armonía con ese volumen...

—Oyéndole a usted se diría que Rumasa está en pie, es rentable, no está en crisis...

—Sí, sí y sí. Así es. Por ejemplo, y para no aburrirte con cifras: Hispano-Alemana factura 50.000 millones al año. Hoteles Agrupados arroja una valoración parcial del orden también de 50.000 millones.

Galerías Preciados la adquirimos con una venta de 35.000 millones y el actual presupuesto es ya de 80.000 millones en ventas...

—Perdone que le interrumpa; en el caso de Galerías Preciados la noticia oficial es que usted compró por dos perras y valoró por muchos miles de millones el mismo producto a las veinticuatro horas.

-No, al capital se le suman las reservas. Además, ahí entra el tema de valorar al coste o al mercado... Si quieres hablarnos de eso.

Rumasa vale muchos cientos de miles de millones

—En definitiva, ¿cuánto vale Rumasa? ¿Cuánto le expropian?

—¡Ufff! No debo decirlo. Pon muchos cientos y cientos de miles... Vuelvo a una cosa que me olvidé antes. El ministro Boyer no sólo reconoció el viernes que en los Bancos de Rumasa no había problema de solvencia y liquidez, sino que entre el año 82 y 83 se nos autoriza a abrir más de doscientas oficinas bancarias. ¡Si tan mal estábamos...!

—¿Cree usted que ha habido discriminación de trato, desde el Gobierno, o desde el Banco de España, hacia los Bancos de Rumasa?

—Es evidente. La ha habido. Podría contarle... No entiendo cómo a un empresario creador de riqueza y de trabajo, en la línea que demanda precisamente este Gobierno, se le puede tratar así.

—Y en todo eso, ¿cuántos agujeros, cuántos puntos negros?

—Todos esos Bancos están sanos, ganan dinero y reparten puntualmente beneficios. La mayoría de los Bancos de Rumasa tienen el ciento por ciento (salvo en el Atlántico, que es el cincuenta y cinco por ciento) del control de esa propia división bancaria. Si se aplicase la cotizacion de Bolsa de la restante Banca, para el pequeño ahorrador, no digo ya para el gran accionista, si se aplicase, digo, la cifra que saldría sería ya superior al conjunto de riesgos que los Bancos de Rumasa tienen respecto a las empresas del grupo.

Riesgo que se apoya en crédito dinerario, en descuentos dé papel comercial de avales. Riesgo que recae sobre empresas solventes, serias, sólidas, conocidas, y que facturan considerables volúmenes de millones de pesetas cada año, y con equipos humanos y materiales de primerísima calidad, Bancos y empresas que son, pese a lo dicho por el ministro Boyer, de gran «utilidad pública e interés social». No entiendo el temor a la concentración de riesgos en nuestro caso. Porque todo el conjunto y la mole de esas empresas Rumasa, que tienen el soporte bien saneado de tales Bancos, queda por ello mismo libre de todo riesgo.

—Las cifras del ministro Boyer no parecen muy de acuerdo con lo que usted dice. ¿Quién desvirtúa la verdad?

«Las cifras del ministro no tienen sentido»

—Las cifras del ministro Boyer no tienen sentido. Ignoro de dónde han podido salir. Por más que haga cuentas, y estos días no dejo de hacerlas, no sé de dónde han salido. El ministro habló de tres Bancos, y no del conjunto. Toda la valoración del «holding» bancario de Rumasa vale más que todos los riesgos de todas las empresas.

—¿Le consta a usted que ha habido, en esta «operación derribo», alguna oscura apetencia de absorción por parte de grandes Bancos? La nota de la AEB era una clara oferta de gestión y compra de los Bancos Rumasa el mismo día que a usted le expropiaron. ¿Le pareció un gesto «solidario»?

Ruiz Mateos parece no haber escuchado mi pregunta. Trenza las manos sobre su rodilla. Aprieta los dientes. Se concentra, muy serio. Después, con su mirada verde, limpia, responde:

—Prefiero creer que esa oferta responde al interés de salvaguardar la gestión privada de mis Bancos... De los que eran mis Bancos. Rara evitar que pasen al dominio del Estado.

—¿Cree usted que el Estado será un buen empresario para Rumasa?

—Parece tradicional creer que «el Estado no es buen empresario». Al Estado no hay que pedirle que tenga corazón. Yo me daría con un canto en tos dientes si Rumasa, aun no siendo mía, siguiera como está, aunque no creciese. Con ese caudal de riqueza, con esos puestos de empleo, dando esos beneficios al país.

Pero Rumasa, sin jactancia, no es fácil de dirigir y potenciar sin ese equipo actual, extraordinario, bien conjuntado.

—¿Qué supone para usted este golpe?

—Veintidós años de esfuerzos sobrehumanos pulverizados de un mazazo, en una noche, y por sorpresa. Con toda humildad, y sin desafíos: ¡no había motivo ninguno!

—¿Teme usted responsabilidades penales?

—No tengo miedo. Mi conciencia está tranquila. Ningún temor, ninguna inquietud. Ya Jaime Isac, el nuevo coordinador, nombrado por el Gobierno, ha dicho que lo único que encuentra es un estilo nuevo, peculiar, pero sin ilegalidad ni inmoralidad ninguna. Aquí no hay nada sucio escondido.

—¿Por qué se ha encerrado usted en el silencio? ¿No piensa usted defenderse?

—Pienso defenderme a través de la ley, no de la Prensa. Toda mi confianza es creer que vivo en un Estado de Derecho. Si me quitan eso, ¿qué? Pero, por fe en valores más altos, por fe en Dios, yo acepto esto y mucho más que me puedan hacer. Aunque tengo una conciencia cívica que me obliga a defenderme. Y lo que menos me importa es mi propia honorabilidad o mi futuro, ¿te lo crees? . ¡Pues es la pura verdad! Vivo de una fe maciza, que ahora se ha reafirmado mucho más: ahora, a la fuerza casi, sólo puedo creer en Dios.

Pilar URBANO

No entiendo como a un empresario creado de riqueza y trabajo se le puede tratar asi.

 

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