Operación resurrección     
 
 Diario 16.    03/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Operación resurrección

Uno de los veredictos más claros de las elecciones del 15 de junio fue la descalificación de la democracia

.cristiana, En contra de los que veían a España como una segunda Italia, que repetiría el modelo político

de aquel país, las candidaturas que se presentaron con aquella etiqueta fracasaron estrepitosamente. Los

electores rechazaron la mezcla ambigua y contradictoria que se les presentó bajo las siglas PC: en lo que

tenía de socializante no iba más allá de lo que ofrecían los gemirnos partidos de izquierda; ,en cuanto

fuerza, sobre todo, conservadora y de orden no podía ga.rantizar más de lo que avalaban Suárez y la

UCD.

Los demócrata-cristianos que están hoy en el Congreso o en el Gobierno (con excepción de los dos

diputados catalanes y de] caso aparte del PNV) deben su elección al hecho de haber figurado en las listas

de Suárez. Pero el fallo de las urnas no parece desanimar a los demócrata-cristianos que tras una etapa de

emboscamiento intentan ahora, con renovado brío, la operación resurrección. El viraje de los obispos —

decididos según revela su última declaración a mantener a toda costa la posición excepcional que Siempre

ha tenido la Iglesia en este país— les ha animado seguramente a sacudir el complejo de derrota. Si la

Iglesia no renuncia .a su influencia política, ¿quién si no ellos han de ser su principal instrumento

temporal? En ese contexto tienen pleno sentido las maniobras de Osorio y los antiguos de la UDE y ahí

cobra significado también esa inefable intención de revisar el documento ideológico de UCD para ponerlo

más a tono con la declaración de la Conferencia Episcopal.

Para quienes hacen este análisis, el descalabro del 15 de junio fue simplemente una batalla perdida, pero

no el final de la guerra y entienden que el "voto católico" puede todavía dar juego en la católica España.

A pesar de que la disminución de la práctica religiosa y otros muchos índices señalan que España es una

sociedad secularizada escasamente compatible con un confesionalismo patente o disfrazado de

"humanismo cristiano". Si el ensayo demócrata-cristiano ha tenido cuerda en Italia durante más de treinta

años, ¿por qué bajar las armas antes de tiempo dundo por perdidos combates que no se han reñido aún?

A este planteamiento obedece ese sueño de reconstituir un gran partido demócrata-cristiano que algunos

vcn como una nueva edición de la CEDA. De ahí también la resistencia a integrarse en UCD cuando ya lo

van a hacer socialdemócratas y liberales. Además, si esa ilusión fracasara quedaría otra carta de recambio:

colonizar ideológica y organizativamente la UCD haciendo del partido gubernamental, de hecho, un

partido de esa tendencia que incluso estaría en la internacional correspondiente. El precio a pagar sería la

salida de los "laicos" liberales y socialdemócratas y evcntualmente, en su momento, la neutralización de

Suárez. A cambio, ese núcleo podría ampliarse con elementos que hoy están en Alianza Popular, partido

que, en la ponencia constitucional, ha mantenido más fielmente las posiciones de la Iglesia.

Si estas maniobras tienen éxito las cosas habrán vuelto a su cauce, terminándose así el baile de disfraces y

de equívocos que presenciamos durante la última etapa de la dictadura y la primera de la transición. La

derecha católica y tradicional se dispondría a seguir gobernando como siempre hizo y su vocación le

exige.

 

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