Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   Embrollo     
 
 Informaciones.    02/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

EMBROLLO

Por Jaime CAMPMANY

ME parece que la palabra «embrollo», además de significar enredo, se utiliza en sentido figurado para

designar una «situación difícil». Bueno, pues eso: estamos metidos en un embrollo.

Cuando ya parecía que se iba a lograr la unidad de U.C.D. como partido político, he aquí que el partido

del señor Suárez empieza a cuartearse. El barco político del partido en el Gobierno comienza a bacer agua

por casi todos los sitios. El señor Lasuén, con sus socialdemócratas; el señor Camuñas, con sus liberales,

y el señor Alvarez de Miranda, con sus democristianos, se resisten a disolverse para integrarse en la

unidad artificial del Centro. Don Adolfo Suárez se enfrenta estos días con una situación económica que

pasa ya de castaño oscuro; con una situación social para la cual el adjetivo inquietante es como de color

rosa pálido; con una situación política de descomposición de su propio partido. La nave gubernamental

lucha contra todos los elementos desatados y además se observan movimientos sospechosos en la

tripulación.

La protesta de los empresarios se hace visible, no sólo en la manifestación de Barcelona. No se ven, ni

siquiera en lontananza, signos esperanzadores de la buscada recuperación de nuestra economía. No ha

pasado aún el sarampión de las huelgas, y barrunto —cuando escribo estas líneas— que en el caso de los

guardias municipales de Madrid habrá que recurrir al expediente extraordinario de la militarización.

La Bolsa casi no respira. La E.T.A. sigue asesinando. Algunos parlamentarios dan vivas a los asesinos. El

P.S.O.E. mantiene su voto particular contra la declaración monárquica de la Constitución. Llega una

nueva ola de motines en las prisiones. Don Felipe González reacciona con argumentos infantiles ante la

declaración de la Conferencia Episcopal sobre el texto constitucional. Algunos ministros hacen la guerra

por su cuenta. El tema de las elecciones sindicales es otro embrollo dentro del gran embrollo. Las

municipales se contemplan desde posiciones centristas y moderadas como una incógnita amenazante.

Lluvia de enmiendas sobre los presupuestos. La enseñanza, como problema. El catolicismo se ha

convertido en caballo de batalla. Los pactos de la Moncloa pueden convertirse en unos pactos para la

discordia. Algunas grandes empresas contemplan la conveniencia del cierre definitivo o temporal. El

electorado de casi todos los partidos se halla desconcertado y como incómodo y fuera de sitto. La Iglesia,

vigila. El Ejército, observa. El pueblo, presiona. Hablar de embrollo es un eufemismo.

 

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