Autor: Tierno Galván, Enrique. 
 Los líderes políticos ante el Referéndum. 
 Que nadie tema al engaño     
 
 Diario 16.    10/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Que nadie tema al engaño

Enrique Tierno Calvan

Presidente del Partido Socialista Popular.

La oposición de izquierda, me puedo referir concretamente al PSP. no astá manteniendo ninguna contradicción de principio contra e1 referéndum. Sabemos ponernos en la piel del prójimo y comprender las situaciones porque pasan los demás, aunque las características generales de la situación y las actividades de sus protagonistas ni sean de nuestro agrado.

A pesar de que no haya ninguna cuestión de principio, porque entendemos que el referendum es parte esencial de la reforma, y ya hemos dicho cuanto había que decir en relación al proceso general de ésta, si es necesario puntualizar que el referéndum no lo es propiamente, sino que se asemeja más a un plebiscito, de tal modo que las diferencias entre las consultas populares que hacía el General Franco y el referéndum actual son muy pocas en cuanto se refiere al modo de hacer la consulta y de condicionar sus resultados.

Para que un referéndum tenga condiciones que le cualifiquen como democrático es necesario que, en primer lugar, el referéndum sea discutido en público por todas las fuerzas políticas y sociales, de tal manera que quienes han de votar tomen clara conciencia de lo que votan y de su importancia. Para esto es necesario poner a disposición de los grupos que se consideran representantes de la opinión pública los medios de comunicación de masas, y no con unos días de anticipación, sino con la antelación suficiente para que el procedimiento resulte eficaz.

En segundo lugar, en un referéndum democrático el Poder, expresado en el Gobierno, no debe ser parte, es decir, no debe defender una determinada respuesta, sino que ha de mantener una actitud de neutralidad y objetividad. Esto que siempre es importante lo es más en el caso español, en el que el llamado

Movimiento, en cuanto a organización política y su conexión con los alcaldes nombrados por el poder ejecutivo, pueden influir, a mi juicio fundamentalmente, en las decisiones populares, pues aún no está España limpia ni de los miedos ni de los mitos franquistas.

En tercer lugar, el poder ejecutivo no debe reprimir ninguna propaganda en pro o no de la abstención, si no quiere pecar de autoritarismo. Puede añadirse incluso que el evitar la propaganda, sobre todo en las villas y lugares menores, lleva a la perplejidad absoluta. A mi juicio, el sí hubiera sido espontáneo en una cantidad muy elevada si hubiera habido una suficiente información. El aire de misterio, tutela y compromiso en que el Gobierno ha envuelto el referéndum se va a volver en contra de los propios deseos del Gobierno.

En resumen, que nos acostumbremos a utilizar la verdad como método y argumento político. El ciudadano español tiene derecho a temer que sigamos la conducta, desde luego disminuida y templada respecto del pasado, del engaño, la mentira o la omisión, que en ciertas ocasiones equivale a una y a otra.

Es explicable que los ciudadanos no,s estemos preguntando si lo que ocurre con el referéndum no va a ocurrir con las elecciones, y no nos engañemos: que dos o tres personas hablen por la televisión y puedan decir que no o defender la abstención es un modo de encubrir que !as cosas no se han hecho como deberían hacerse, y a mi juicio más que el temor de no ganar. Hay que dar el triunfo al sí por descontado en una proporción elevada, entre otras razones por el temor reminiseente a la libertad de opinión y de crítica, pero hay que vencer estos temores. De continuar así, el proceso de reforma acabará en una constitución que no va a satisfacer a nadie y pasados los años volveremos a estar en la misma situación de tensión y desequilibrio. Parece que nunca aprendemos que la única manera de asentar un sistema político es que el pueblo lo acepte y lo defienda, y para esto es necesario que tenga confianza ea que nadie pretende manejarle o engañarle.

 

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