Si usted no vota     
 
 Ya.    11/12/1976.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

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SI USTED NO VOTA

LOS que piden que se vote no, son catastrofistas, pero consecuentes; los que piden la abstención no son consecuentes y podrían llevar también a la catástrofe.

PIDEN que no se vote los que al mismo tiempo desean un rég-men de pluralismo democrático.

Pero precisamente lo que se va a votar es la derogación del sistema que lo impedía. No se va a votar cómo será la democracia, porque éste-será el cometido de las futuras Cortes. Tampoco sé va a votar cómo se elegirán las Cortes, porque éste será el contenido de la ley electoral que se prepare. Lo que se va a votar es que haya Cortes elegidas por sufragio universal, libre y directo de todos los españoles. Y los que han pedido eso durante años dicen ahora que no se vote.

Y simultáneamente, para agravar las contradicciones, eligen una comisión que negocie con el Gobierno.

¿COMO entender tal contrasentido? Probablemente cuentan con que prevalezca el sí, pero un sí debilitado por las abstenciones, en el que ellos no hayan tenido nada que ver y que les facilite su negociación con el Gobierno, contabilizando a su favor, (unto a la que llaman abstención activa, la abstención pasiva que se deba a simple desgana o imposibilidad de votar, lo cual no nos parece que sea fuego limpio. Pero, además, ¿qué es lo que podrían negociar?

HABLAN ahora del "compromiso constitucional", es decir, que las futuras Cortes sean constituyentes; pero eso serán necesariamente las Cortes que se elijan con arreglo a la ley que se somete a referéndum. El "compromiso constitucional" está ya conseguido antes de que se negocie. ¿Qué será entonces lo que se pretenda conseguir con ese referéndum debilitado a que nos referimos: uno presencia inmediata en el Gobierno? No tendrían así más garantías de las que puedan obtener con la negociación en las condiciones actuales. ¿O habrá que pensar que lo que quieren es que no vote el pueblo; que sean ellos los que decidan antes de que nadie los haya elegido?

LOS que predican la abstención deben considerar la posibilidad de que, a consecuencia .de la abstención, triunfase el no. No es probable; pero nadie tiene derecho a prescindir de la hipótesis. Ni a olvidar que la abstención del anarquismo decidió la derrota de las izquierdas en 1933 y estuvo a punto de decidirla en 1936 si a última hora no hubiese rectificado; pero el anarquismo no se presentaba como democrático: su actitud era irracional, pero no inconsecuente. Y se trataba de elecciones dentro de un régimen democrático ya establecido, y ahora precisamente se trata de establecer ese régimen. Don José María Gil-Robles ha dicho acertadamente que el referéndum es un trámite, pero un trámite necesario: encarnizarse contra él es tirar piedras contra el propio tejado.

PODEMOS incluso adelantar otra hipótesis: que la debilitación del referéndum a consecuencia de las abstenciones sirviese al extremismo de derechas para adelantarse a hacer en su provecho lo que los partidarios de la abstención

 

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