Autor: Attard Alonso, Emilio. 
   A pesar de todo, sí     
 
 Ya.    11/12/1976.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 21. 

A PESAR DE TODO, SI

Ep pueblo español ha sido convocado por real decreto de 24 de noviembre al referéndum que tendrá lugar el 15 de diciembre para que coateste a la pregunta de si aprueba el proyecto de ley de la Reforma Política acordado por las Cortes Españolas el 18 de noviembre.

Hemos de constatar nuestra repulsa, casi visceral en términos generales, al trámite refrendario que imponen normas caducas, cuando sus precedentes patrios tan deteriorada imagen dejaron en nuestra reciente historia política.

Se predeterminaron siempre los resultados al amparo de la manipulación autocrática, sin libre concurrencia en la libertad opcional, sin posibilidades de planteamientos públicos contradictorios y sin estar regulados los Inviolables derechos fundamentales de la persona para el ejercicio de los derechos políticos.

También ahora se está conduciendo el referéndum con el propio aparato que imprimió carácter al procedimiento y, aunque tratan de enmendar las tácticas corruptivas de la voluntad nacional con una cierta apariencia de objetividad, es evidente que, mientras no estén estructurados los partidos, compartidos auténticamente los instrumentos oficiales de comunicación (prensa, radio y televisión), desmontados los aparatos del pasado, etc., adolece la presente convocatoria y la presión masiva de tales medios de una similitud que hace poco atrayente la concurrencia.

Como ya hemos dicho en alguna ocasión, la contestación al referéndum no es tan simple como la radio y la televisión nos la presentan, por cuanto exige poco menos que el pronunciamiento sobre un mini-proyecto de reforma constitucional.

Comprueben las agencias prospectivas de la opinión, a las que el Gobierno encomienda la previsión de los supuestos resultados del proceso, si hay algún encuestado que haya leído, entendido y recuerde lo que dice el apartado 2) del articulo 3." de la proyectada ley, a la que ha de dar su contestación afirmativa, negativa, en blanco, o abstenerse de votar, que todo es lícito.

¿Lo recuerda usted, lector? ¿ Sabe que dicho precepto establece que la reforma constitucional requerirá la aprobación por la mayoría absoluta de los miembros del Congreso y del Senado? ¿Que éste deliberará sobre el texto que apruebe el Congreso y que si no lo acepta las discrepancias se someten a una comisión mixta, y cuál es la composición de ésta? Y ¿ qué ocurre cuando la comisión no llega a un acuerdo ?

¿Sabe cuál es el trámite para la aprobación de los proyectos de leyes ordinarias que regula el articulo 4., también con su comisión para las discrepancias y qué es !ó que pasa si esta comisión no llega a un acuerdo ?

¿Y cuáles son las facultades regias que instituyen un referéndum a su arbitrio para someter directamente a la nación una opción política de interés nacional, según regula el articulo 5.»?

EVIDENTEMENTE, el pueblo llano, la masa de votantes, desconoce el contenido exacto de la ley que se somete a consulta, aunque ciertamente la propaganda oficial lo que le plantea es la aprobación de la filosofía, del sentido finalista de la ley, por lo que hubiera sido mucho más claro preguntarle, lisa y llanamente, si aprobaba la .convocatoria de unas Cortes constituyentes que realizasen la reforma constitucional.

Este es el defecto fundamental del sistema elegido y que habíamos de denunciar una vez más antes de hacer patente, como lo hacemos, nuestra resolución, la de los partidos populares de, a pesar de todo, votar afirmativamente el referéndum; si no precedieran las anteriores reconsideradones cabría suponer nuestra integración en la orquesta publicitaria gubernativa, tan distante de la austeridad exigible en la crisis que atravesamos; "es un trámite imprescindible, según las leyes del pasado, que hay que superar para llegar a unas Cortes libremente elegidas que, sin ataduras, formalicen el pacto constitucional que regule las relaciones políticas del país.

Emilio ATTARD ALONSO

A PESAR DE TODO, SI

(Viene de la pág. anterior)

HEMOS de reconocer la efectividad de la gestión del Gabinete Suárez en la iniciativa y prosecución de la reforma; cuando accedió, sorpresivamente, al poder, en julio último, le negamos públicamente credibilidad y ejecutoria para llevar adelante la reforma, y cuando, abandonando el trámite de la carta otorgada que preconizaba don Manuel Fraga, anunció en septiembre pasado la nueva reforma, sometida a. su tramitación por las instituciones históricas, creímos que saldría tan maltrecha que quedaría impracticable e inadmisible.

Y contra todo pronóstico se mantuvo casi la literalidad del proyecto, cuyo preámbulo, aun decapitado por el Consejo Nacional y las Cortes, justificaba plenamente su aceptabilidad por el claro sentido finalista de la devolución de la soberanía nacional a. todo el pueblo español; tras la fulgurante exposición del proyecto a las jerarquías castrenses rec i b i ó su aval solidario con la incorporación del teniente general Gutiérrez Mellado a la segunda vicepresidencia; pasó la información del Consejo Nacional, que no fue tenida en cuenta ni por el Gobierno ni, en definitiva, por las Cortes, donde la primera trinchera del bunker quedó reducida al diezmo de su composición, y la segunda línea del continuismo articulado de los ex ministros se rindió a la firmeza del Gobierno Suárez, que ha resultado vencedor sobre sus orígenes, haciendo honor al impulso regio, auténtico promotor de la reforma desde su mensaje de noviembre de 1975.

Le queda el último tramo de la escalada: concordar la concurrencia de la oposición, que de verdad quiera la democracia, al proceso, mediante las nuevas normas básicas de la ley electoral que todos tendremos que discutir y aceptar si todos hemos de participar.

ESTA será la prueba de fuego del Gobierno, a quien tratamos de gestor de negocios ajenos y, a fuer de honestos y consecuentes, hemos de rectificar ante la evidencia de su éxito, que ha roto la autodenominada oposición coordinada en todas sus instancias, mesas y plataformas, pues mientras algunos de sus componentes simultanean sus relaciones singulares con el poder y las coordinadas, otros adoptan posturas maximalistas, y los más, desplazando despectivamente a representaciones de regiones o países, sugieren comisiones negociadoras que por su carácter cuantitativo y cualitativo tendrán que sufrir reducciones representativas, cuando ya no se habla ni de gobiernos provisionales ni de previos gobiernos regionales o de nacionalidades, etcétera. Y todo. ello tras haber comprobado que la huelga general política no es por ahora viable, porque la clase trabajadora no se prestó a tal manipulación; trataban de llegar al poder sin pasar por las urnas para hacer unas elecciones en las que, estamos seguros, que a usted, lector, y a muchos de nosotros, tendríamos harto difícil nuestra libre concurrencia, si es que, con tal motivo, no hubiéramos regresado al punto de partida por mor de una previsible reacción de eso que llaman los poderes fác-ticos, que no son otros que aquellos que menciona el artículo 37 de la ley Orgánica del Estado de 10 de enero de 1967.

Con estas imprescindibles consideraciones hemos de decir, rotundamente, que votaremos sí en el referéndum porque aspiramos a que la democracia orgánica, que además nunca fue auténtica, sea sustituida por la que enuncia el artículo l.« de la ley consultada, la que se basa en la supremacía de la ley como expresión de la voluntad de la soberanía del pueblo, y en la que los derechos fundamentales de la persona sean inviolables; a esto es a lo que damos nuestro sí, porque ello ha de hacer viable la reforma constitucional, mediante la elección del Congreso de Diputados y del Senado, por sufragio universal, directo y secreto.

Porque aspiramos a llegar sin más traumas a un orden de convivencia estable en la libertad y la democracia y ésta ha sido nuestra aspiración política, a la que puede conducir la ruptura desde arriba por la vía evolutiva emprendida a partir de la legalidad vigente, para que culmine el proceso de extinción del poder oligárquico, el detentado por unos pocos, al sistema democrático, que garantice la participación de la comunidad de modo auténtico en el poder colectivo.

Y en último término, porque triunfante el voto negativo, supondría, para unos, los maximalistas del bunker que lo propugnan, la regresión a la dictadura, y para los maximalistas de la llamada oposición, la vía abierta a la subversión revolucionaria, dialéctica ésta de los extremismos que va contra la naturaleza y aspiraciones del buen pueblo español, a quien queremos interpretar y servir y que va saliendo ya del estupor y la confusión para tomar el camino que nosotros propugnamos, sin el costo destructivo que otra cosa comportaría, agravando hasta la ban-cairota nacional la agudísima crisis económica que hemos heredado y a la que con urgencia hemos de hacer frente antes de que sea tarde.

Bien entendido que nuestra concurrencia al proceso electivo no queda comprometida por el voto afirmativo en el referéndum, antes bien condicionada a la exigencia atendida de unos mínimos de libertad, competitividad y garantías de autenticidad en la ley electoral que con todos nosotros ha de ser convenida.

Emilio ATTARD ALONSO

 

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