Autor: Fernández Ordóñez, Francisco José. 
   Después del Referéndum: economía y elecciones     
 
 Diario 16.    11/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Después del referéndum: Economía y elecciones

Francisco Fernández Ordóñez

Presidente áe la Federación Social-Demócrata.

Pasado el trámite obligado del referéndum, el país se va a encontrar de pronto en el túnel alegre de las Navidades. Al otro lado 1977, un año que puede ser histórico y que, desde luego, no será más fácil que su antecesor.

Dos problemas fundamentales enmarcan el nuevo ejercicio:

1. Las elecciones: El Gobierno Suárez, que ha realizado un difícil ejercicio de equilibrio frente a su derecha y su izquierda, tiene que acometer el paso definitivo: el paso de la libertad. Sólo desde esa plataforma tendrán sentido las elecciones, y sin ella podrían convertirse en una confrontación dramática bipolarizada. Las elecciones • deben ser plurales y responder en cierto modo a las grandes líneas de la diversidad política en la España de hoy. Para ello hay que dejar resueltamente que se enfrenten todas las opciones.

Unas elecciones libres suponen necesariamente más libertades políticas. En este sentido, la petición de las fuerzas democráticas no parece, ni mucho menos, excesiva. Las elecciones deben ser clarificadoras y no se gana nada con oscurecer la correlación real de las fuerzas políticas del país, porque al final los problemas políticos postergados acaban presentándose con más virulencia.

2. La economía: Sin necesidad de introducir nuevas notas de pesimismo, ptiede afirmarse que la situación económica no admite ninguna clase de frivolidad ni de indiferencia. O se prepara de cara a las elecciones un pacto electoral que permita una cierta disciplina y que deje margen para una política económica con autoridad o la situación puede alcanzar en los próximos meses un nivel gravísimo de descomposición.

El tema económico no es ninguna broma y no sé si los españoles somos conscientes de la dosis de esfuerzo, de sacrificio y de solidaridad que son necesarias para afrontarlo. Su solución es inseparable del problema político, porque exige la colaboración de todos los sectores sociales, pero precisamente por ello será necesario plantear ambos temas al mismo tiempo en una negociación global. Nadie, ni la derecha ni la izquierda, tiene derecho a poner en luego ligeramente ese patrimonio frágil, pero todavía válido, desde donde hay que construir en los próximos años el futuro ríe Rspafla.

 

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